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El peronismo pone el oído en el territorio mientras el ajuste de Milei golpea a los municipios

Con los merenderos desbordados, la morosidad récord y el cierre acelerado de empresas como telón de fondo, la Liga de Intendentes bonaerense se mueve en reuniones con Massa, Máximo Kirchner y Kicillof para construir la unidad opositora de cara al 2027. La crisis social que llega a las puertas de los municipios marca el ritmo de la política.

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Los merenderos desbordados, las sillas de ruedas que hay que gestionar todos los días, los servicios de salud mental colapsados y las persianas bajas de empresas que no resistieron el ajuste. Esa es la Argentina que ven los intendentes cada mañana, antes de cualquier reunión política. Y es también, en este momento de pretemporada electoral adelantadísima, el mapa que el peronismo bonaerense está recorriendo para construir la oposición que enfrente a La Libertad Avanza en 2027.

La Liga de Intendentes, integrada por Federico Susbielles (Bahía Blanca), Esteban Sanzio (Baradero), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), Gastón Granados (Ezeiza), Juan de Jesús (La Costa), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo), Hernán Arranz (Monte Helrmoso), Mariel Fernández (Moreno), Federico Achaval (Pilar) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), se convirtió en los últimos meses en uno de los ejes articuladores del mapa opositor bonaerense. Sus integrantes dividen el tiempo entre la contención diaria de una crisis social que no da tregua y las cumbres políticas que van dando forma a la unidad del peronismo.

Massa y el armado de la unidad desde San Fernando

Una de las últimas reuniones relevantes de este espacio fue con Sergio Massa en San Fernando, con la presencia también del intendente local del Frente Renovador Juan Andreotti. El encuentro dejó definiciones sobre el endeudamiento familiar como problema estructural que impacta directamente en los municipios, y sobre la necesidad de abordar la capacitación laboral no solo como formación sino como herramienta de revinculación entre la dirigencia y la ciudadanía. **El objetivo que se planteó Massa en ese encuentro fue el de actuar como «arquitecto de la unidad del peronismo con ampliación hacia otros sectores para ganarle a Milei», con una unidad que sea competitiva tanto a nivel provincial como nacional**, según pudo saber este medio desde su entorno.

Desde el massismo también salieron a ampliar el concepto: «Hay que ampliar sin perder la identidad del peronismo y del campo nacional y popular». Y sobre las chances electorales, la lectura fue optimista: «Hoy cualquiera de las opciones de nuestro espacio tiene altas chances de ganarle a Milei según los números que vemos a diario», agregaron desde ese sector.

La semana pasada Massa también mostró presencia en el homenaje al ex gobernador cordobés José Manuel de la Sota en el hotel Savoy porteño, donde compartió mesa con el ex mandatario cordobés Juan Schiaretti, el actual gobernador Martín Llaryora y el jefe de ministros bonaerense Carlos Bianco, en una señal clara de construcción federal que supera los límites del kirchnerismo.

Máximo Kirchner y la preocupación por Cristina

La misma Liga de Intendentes tuvo hace dos semanas un encuentro con el diputado nacional Máximo Kirchner, donde expresaron su intención de colaborar con el camino de la unidad y destacaron la apertura al diálogo del dirigente. En ese encuentro quedó expuesta la preocupación del sector por las condiciones de detención de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta del PJ nacional, y el apoyo al reclamo presentado por su defensa ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Ese organismo internacional podría emitir su fallo sobre la inhabilitación de la ex presidenta para ocupar cargos públicos en el mes de octubre.

Kicillof amplía la agenda federal

En paralelo, el gobernador Axel Kicillof viene ampliando su presencia fuera de la provincia de Buenos Aires. Esta última semana estuvo en Misiones junto a su par Hugo Passalacqua, donde además de los actos de gestión tomó contacto con dirigentes del PJ provincial y escuchó la crisis de los productores yerbateros, afectados por las desregulaciones del ministro Federico Sturzenegger. También recibió una invitación para finales de septiembre a Río Negro, convocada por la CGT regional del Alto Valle, y el próximo sábado cerrará en la UTN de Villa Domínico los plenarios de su espacio político Movimiento Derecho al Futuro. Una posible visita a China en noviembre, en tanto, no está confirmada, según indicaron desde su entorno.

El cierre de año que preocupa a los intendentes

Mientras la política hace sus movimientos, la emergencia social no para. Desde el entorno de varios integrantes de la Liga describen un panorama que se repite en cada distrito: merenderos desbordados, demanda permanente de sillas de ruedas y recursos básicos, y pérdida creciente de puestos de trabajo. Los jefes comunales advierten que el cierre de año puede ser muy complejo y que las persianas bajas de empresas y pymes se van a profundizar en los últimos meses de 2026.

Un dato concreto: empresarios de la zona norte del conurbano confirman que esperan alrededor de 50 cierres más de empresas solo en el parque industrial de Pilar. A nivel nacional, un informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D) proyecta 9 cierres por día de empresas industriales para lo que resta del año, lo que daría un total de 3.300 firmas cerradas en todo el ciclo 2026. La misma oposición logró esta semana en la Cámara de Diputados que el oficialismo fije un calendario para el tratamiento de la morosidad, al igual que lo consiguió con la Emergencia en Discapacidad.

Este viernes la Liga sumó otra foto significativa al encuentro con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en el Museo Quinta 17 de Octubre en San Vicente. La síntesis de ese encuentro fue que «no hay proyecto ni acuerdo electoral o buena gestión que se pueda hacer para adelante sin tener la mirada federal de la producción, el impacto negativo de las políticas nacionales actuales y las necesidades de las familias».

En un municipio importante del primer cordón del conurbano, la hoja de ruta que se escucha en las reuniones se resume en dos premisas: caminar los barrios como tarea cotidiana y necesaria para entender las demandas de cara a las elecciones, y la convicción de que «el próximo gobernador tiene que ser un actual intendente o intendenta». El peronismo construye su 2027 desde abajo, donde la crisis social es el dato más duro y también el argumento político más poderoso.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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