Gremiales
CGT denunció ante la OCDE las reformas que amenazan derechos laborales en Argentina
La Confederación General del Trabajo recibió a la secretaria general del Comité Asesor Sindical de la OCDE en medio del proceso de adhesión del país al organismo. Los dirigentes sindicales presentaron un informe sobre represión y retrocesos desde diciembre de 2023.
CGT alerta a la OCDE sobre la reforma laboral
La Confederación General del Trabajo (CGT) mantuvo este martes un encuentro estratégico con Verónica Nilsson, secretaria general del Comité Asesor Sindical de la OCDE (TUAC), en un momento clave del proceso de adhesión de la Argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Según informó la central sindical en un comunicado oficial, la reunión tuvo como ejes centrales la «defensa de los derechos colectivos y el seguimiento del proceso argentino ante el organismo internacional». El encuentro se desarrolló con la participación de los secretarios generales de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, junto a integrantes del Consejo Directivo de la central obrera.
Alerta por proyectos de reforma laboral
Durante la reunión, los dirigentes gremiales expusieron su preocupación por los proyectos de reforma laboral actualmente en análisis. Según la CGT, estas iniciativas pondrían «en jaque derechos fundamentales como la jornada laboral, el régimen de indemnizaciones y el derecho a huelga».
La central obrera presentó ante la representante de la OCDE un análisis detallado sobre los retrocesos en materia laboral y sindical registrados desde diciembre de 2023. Los dirigentes mencionaron episodios de represión, respaldándose en datos del informe elaborado por la Secretaría de Relaciones Internacionales que conduce Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA.
La mirada internacional sobre el caso argentino
Al finalizar el encuentro, Nilsson destacó el trabajo realizado por la central sindical en relación con el proceso de adhesión de Argentina a la OCDE, según informó la CGT. La visita de la funcionaria del TUAC –brazo sindical del organismo internacional– ocurre en un contexto de creciente tensión entre el gobierno nacional y las organizaciones sindicales.
Además de Sola y Jerónimo, participaron del encuentro Martín Denis, asesor de TUAC, y Marta Pujadas, en representación de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CGT. La presencia de funcionarios del comité asesor sindical de la OCDE en diálogo con la central obrera argentina forma parte del proceso de evaluación que el organismo internacional realiza sobre los países que solicitan su adhesión.
El rol del TUAC en el proceso de adhesión
El Comité Asesor Sindical (TUAC) funciona como el interlocutor de los trabajadores ante la OCDE y tiene la facultad de emitir opiniones sobre el cumplimiento de estándares laborales en los países que buscan ingresar al organismo. La evaluación incluye el respeto a los derechos sindicales, las condiciones de trabajo y el cumplimiento de convenios internacionales en materia laboral.
La CGT viene expresando públicamente su rechazo a las reformas laborales impulsadas desde el gobierno nacional, advirtiendo sobre un posible deterioro de conquistas históricas de los trabajadores argentinos. El encuentro con representantes de la OCDE le permitió a la central obrera trasladar esas preocupaciones a la arena internacional en un momento decisivo del proceso de adhesión.
Puntos clave:
• La CGT recibió a la secretaria general del Comité Asesor Sindical de la OCDE en medio del proceso de adhesión argentina al organismo
• Los dirigentes sindicales alertaron sobre proyectos de reforma laboral que afectarían la jornada laboral, el régimen de indemnizaciones y el derecho a huelga
• La central obrera presentó un informe sobre retrocesos laborales y episodios de represión desde diciembre de 2023
• Verónica Nilsson destacó el trabajo de la CGT en el proceso de adhesión a la OCDE
• Del encuentro participaron los secretarios generales Jorge Sola y Cristian Jerónimo, junto a integrantes del Consejo Directivo
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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