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Legislativo

Zago criticó el show musical de Milei: “No es momento para estar 12 horas en un escenario”

El presidente del bloque del MID en Diputados, Oscar Zago, cuestionó duramente el acto de Javier Milei en el Movistar Arena, al señalar que mientras el mandatario cantaba acompañado por funcionarios y legisladores oficialistas, “en el Congreso había un montón de problemas” que requerían atención.

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El Argentino Diario-Oscar Zago.

⬛ El diputado Oscar Zago (MID) consideró “fuera de lugar” el show musical que el presidente Javier Milei encabezó anoche en el Movistar Arena, donde presentó su libro “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica” junto a su banda de rock. “No es el momento de estar 12 horas en un escenario con diputados que se tenían que ocupar de otras cosas”, sostuvo en declaraciones a Splendid AM 990, durante el programa Sin corbata.

Zago apuntó especialmente contra Alberto ‘Bertie’ Benegas Lynch, legislador libertario que tocó la batería en el recital y que fue propuesto para presidir la Comisión de Presupuesto y Hacienda en reemplazo de José Luis Espert. “El diputado Benegas Lynch no estaba ni enterado de que su bloque lo había propuesto para presidir la comisión. Algunos podrán compartir lo del acto, pero yo no lo comparto. Después lo juzgará la sociedad”, advirtió.

“Los diputados que se tenían que ocupar de otra cosa estaban jugando a la batería”

El legislador del MID, que presidió el bloque de La Libertad Avanza hasta mediados de 2024 antes de formar una bancada propia, ironizó sobre la participación de Benegas Lynch en el evento: “Va a asumir seguramente Bertie Benegas Lynch, el batero”, lanzó.

Zago también criticó al oficialismo por no haber desplazado antes a Espert de la presidencia de la comisión. “Les dijimos que esto iba a escalar, que dé un paso al costado, que asuma un vocal de La Libertad Avanza. No lo quisieron hacer, tardaron tres días. Es grave. Tuvieron jueves, viernes y sábado, y con todo lo que pasó, con el diputado mintiéndole a la sociedad en un medio. Nos hubiésemos ahorrado absolutamente todo porque se lo advertimos”, aseguró.

“Hay momentos y momentos”

Aunque reconoció el derecho del Presidente a realizar un acto por la presentación de su libro, Zago consideró inoportuno el contexto. “Tiene todo el derecho del mundo, pero hay momentos y momentos. Si lo hubiesen hecho Alfonsín o Menem, las cosas que hubiesen dicho”, expresó.

Por último, el diputado aclaró que su bloque no acompañará los pedidos de expulsión contra Espert impulsados por distintas bancadas opositoras, y pidió esperar los avances judiciales sobre las causas que involucran al legislador con Federico ‘Fred’ Machado, empresario detenido por delitos de narcotráfico, estafa y lavado de activos. “Hay que esperar los resultados de la Justicia. Encima (Espert) renunció a su candidatura, y su mandato termina el 10 de diciembre”, concluyó.

Puntos clave:

  • Oscar Zago (MID) criticó el show musical de Milei en el Movistar Arena.
  • Cuestionó la participación del diputado Benegas Lynch, propuesto para Presupuesto, por tocar en el acto.
  • Sostuvo que el oficialismo “tardó tres días” en remover a Espert.
  • Dijo que el bloque del MID no apoyará su expulsión y pidió esperar la decisión judicial.
  • Consideró que el Presidente “tiene derecho” a presentarse, pero “no era el momento”.

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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