Legislativo
¿Quién es Juan Carlos Molina? El cura de Cristina que juró como diputado
El sacerdote electo diputado por Santa Cruz protagonizó un juramento con fuerte contenido social en la Sesión Preparatoria de la Cámara baja. Cercano a Cristina Kirchner, destacó su compromiso con sectores vulnerables y mencionó al Papa Francisco.
★ En una ceremonia protocolar donde suelen predominar las fórmulas tradicionales, el sacerdote Juan Carlos Molina rompió con la uniformidad al asumir su banca como diputado nacional por Santa Cruz. El religioso, electo por el espacio Fuerza Santa Cruceña y vinculado al kirchnerismo, eligió la Fórmula 1 del Reglamento de la Cámara («desempeñar fielmente su cargo»), pero antes del «Sí, Juro» final agregó una declaración propia cargada de referencias políticas y sociales.
Un juramento con sello propio
«En opción preferencial por los más pobres, por Valdocco, por los wichis del impenetrable chaqueño abandonados, por el Papa Francisco, por Hebe, por las madres y abuelas en lucha, por el pueblo de Santa Cruz, Sí Juro», pronunció Molina ante la mirada de sus pares, según registraron medios presentes en la sesión.
La «opción preferencial por los pobres» es un concepto central de la Teología de la Liberación latinoamericana, corriente que marcó a generaciones de curas comprometidos con causas sociales desde los años ’60 y ’70. Valdocco, por su parte, remite al barrio italiano donde San Juan Bosco fundó el primer oratorio salesiano para jóvenes en situación de vulnerabilidad, una referencia emblemática para el clero de tradición salesiana.
La mención a los wichis del Impenetrable chaqueño alude a una de las comunidades indígenas más postergadas del país, que históricamente enfrenta condiciones de extrema pobreza y abandono estatal. La referencia a «Hebe» es inequívocamente a Hebe de Bonafini, fallecida presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, una figura icónica del kirchnerismo.
El contexto de la jura
Molina fue el primero de los tres diputados santacruceños en jurar durante la Sesión Preparatoria. Sus colegas de banca, Jairo Guzmán y Moira Lanesán, optaron por fórmulas más convencionales: el primero juró por Dios, la Patria y los Santos Evangelios; la segunda, por Dios y la Patria.
La sesión se realizó con la presencia en los palcos del presidente Javier Milei, su hermana y asesora Karina Milei, y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, entre otros funcionarios. La ceremonia fue presidida por el diputado de mayor edad, Gerardo Cipolini, según marca el protocolo institucional.
Perfil del nuevo diputado
Juan Carlos Molina es reconocido en la política argentina por su vínculo cercano con el kirchnerismo y particularmente con Cristina Fernández de Kirchner. Su figura combina el activismo social propio de sectores del clero católico comprometido con causas populares y una participación directa en la política partidaria, algo cada vez menos frecuente en la jerarquía eclesiástica argentina.
La referencia al Papa Francisco en su juramento cobra especial relevancia considerando la relación compleja del Pontífice argentino con el peronismo y el kirchnerismo, marcada por acercamientos y distancias a lo largo de los años. Francisco ha sostenido históricamente un discurso de cercanía con los más vulnerables que resuena con la tradición de la opción preferencial por los pobres.
Precedentes de juramentos no tradicionales
Si bien los diputados tienen libertad para elegir entre distintas fórmulas de juramento establecidas en el Reglamento, no es habitual que incorporen declaraciones propias tan extensas y cargadas de contenido político-ideológico. La jura de Molina se inscribe en una tradición de legisladores que han buscado diferenciarse mediante sus juramentos, aunque pocas veces con referencias tan específicas a figuras y causas contemporáneas.
###Puntos clave:
• Juan Carlos Molina, sacerdote electo diputado por Santa Cruz, juró en la Sesión Preparatoria con una fórmula propia cargada de referencias sociales y políticas
• Mencionó la «opción preferencial por los más pobres», los wichis del Chaco, el Papa Francisco, Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo
• Es el primer diputado santacruceño en asumir en esta legislatura y se diferencia por su cercanía al kirchnerismo
• La sesión contó con la presencia del presidente Javier Milei, su hermana Karina y el jefe de Gabinete Manuel Adorni
• Su juramento contrasta con las fórmulas tradicionales elegidas por sus dos colegas de Santa Cruz
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
-
Policiales 🚨5 díasTragedia en Los Polvorines: murió un bebé tras atragantarse con una uña postiza
-
Geopolítica 🌎6 díasArgentina votó en contra de resolución de la ONU que califica la esclavitud como “el crimen de lesa humanidad más grave”
-
Fútbol & Goles!6 díasRiver mostró cómo será el nuevo Monumental: 101 mil lugares y estadio techado
-
El clima 🌤4 díasCuándo se termina la humedad en el AMBA: el día exacto en que baja la temperatura
-
Presidencia5 díasAdorni imputado por presunto enriquecimiento ilícito
-
Judiciales ⚖️6 díasCaso Agostina Páez: una condena que expone las grietas y el oportunismo político
-
Salud 🩺2 díasPAMI en deuda: ópticas se movilizan y empiezan a cortar prestaciones en todo el país
-
Presidencia4 díasProtesta histórica en Seguridad: las cinco fuerzas federales marchan por paritarias
