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Lev Tahor en la región: secta ultraortodoxa judía investigada internacionalmente por abusos sexuales y pedofilia

Secta itinerante investigada por abuso infantil quedó expuesta tras el rescate de menores en Colombis y su historial regional vuelve a quedar en foco.

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Lo que tenés que saber

  • Presencia confirmada en Guatemala, México, El Salvador y recientemente Colombia.
  • Investigaciones reiteradas por maltrato y explotación infantil.
  • Ingresos recientes a Colombia en octubre por parte de siete familias.
  • Autoridades interceptaron a 17 menores, incluidos cinco estadounidenses con circular de Interpol.
  • Intentos previos de establecer colonias en zonas remotas de varios países.

América Latina y la expansión de Lev Tahor

La detección de 26 integrantes de Lev Tahor en Yarumal impulsó nuevas preguntas sobre los movimientos del grupo, acusado de tráfico de menores y explotación infantil. Durante un mes ocuparon habitaciones en un hotel del municipio sin ser identificados, mientras periodistas y autoridades buscaban entender si el plan consistía en transitar o instalarse.

El grupo, creado en 1988 en Jerusalén, arrastra un largo historial de conflictos judiciales en casi todos los territorios donde se asentó. Su vida itinerante responde, según múltiples investigaciones, a una estrategia de evasión ante procesos por abusos y negligencia infantil.

Presencia en Guatemala, México y El Salvador

Guatemala registró su arribo en 2013, poco después de que servicios sociales de Canadá emitieran acusaciones por negligencia infantil. Antes de eso, integrantes del grupo ya enfrentaban procesos judiciales en Estados Unidos. El primer punto de llegada dentro del país centroamericano fue San Juan La Laguna, donde el consejo de ancianos expulsó al colectivo tras meses de tensiones por su rechazo a relacionarse con pobladores mayas.

Luego siguió una mudanza a Ciudad de Guatemala, con allanamientos del Ministerio Público que investigaba maltrato infantil. Otro traslado derivó en su llegada a El Amatillo, en Santa Rosa. Para 2019, un reporte periodístico estimaba unas 350 personas en ese enclave.

México se convirtió en otro punto clave. En 2017 trascendió la muerte de Shlomo Helbrans, fundador del grupo, supuestamente durante un ritual en un río de Chiapas. En 2022, un operativo policial recuperó menores en un campamento selvático cerca de Tapachula. Dos líderes quedaron detenidos y varios miembros se amotinaron en rechazo al procedimiento. Algunos lograron escapar.

El episodio más difundido ocurrió en diciembre de 2024, cuando autoridades guatemaltecas rescataron a 160 menores en Oratorio, Santa Rosa. Las verificaciones de identidad continúan desde entonces, junto con denuncias de entierros sin notificación oficial.

Durante 2025, El Salvador extraditó a dos integrantes hacia Israel y Guatemala luego de su detención al ingresar al país en enero.

El intento de asentamiento en Colombia

Producto de las acciones judiciales anteriores, la directora de Migración Colombia, Gloria Arriero, indicó que el número global actual del grupo ronda: «Algo más de 90». Su declaración no especificó si el cálculo corresponde a un registro mundial o regional.

En entrevistas radiales, Arriero sostuvo que el plan del grupo en Colombia apuntaba al alquiler de una finca cercana a Yarumal para repetir su patrón comunitario. Al respecto, señaló: «hacer lo que han hecho en otras regiones del mundo: un proceso para mantener su secta y que entre los jóvenes se procreen». También afirmó que los matrimonios juveniles internos incluyen uniones entre familiares: «primos, desde los 12 y 13 años».

Entre los 17 menores rescatados se encontraron cinco ciudadanos estadounidenses con circular amarilla de Interpol. La entrada del grupo ocurrió los días 22 y 23 de octubre en siete núcleos familiares, pese a que Migración ya contaba con alertas de agencias internacionales sobre presuntos delitos contra menores, incluidos antecedentes por secuestro y explotación sexual infantil. Parte de esa información señalaba «indicios de que podrían establecer una nueva colonia en Colombia para continuar con los crímenes atribuidos a esta comunidad religiosa».

Arriero también indicó que, por ahora, no existe información verificable sobre presencia del grupo en otras zonas del país.

Geografía, aislamiento y grupos religiosos itinerantes

El hermetismo y las costumbres ultraortodoxas de Lev Tahor dificultan su relación con poblaciones locales. Su estética estricta en entornos mayoritariamente católicos generó fricciones en distintos países, sumadas a las eventuales intervenciones de autoridades judiciales.

El director de la comunidad judía colombiana, Marcos Peckel, destacó que Lev Tahor no mantiene vínculos con su colectividad y sostuvo que la secta resulta “contraria a la ley y las tradiciones judías”. Valoró la actuación de las instituciones colombianas y remarcó su confianza en los controles estatales.

La elección de zonas remotas responde a lógicas similares a otros grupos conservadores. En los últimos años, comunidades menonitas expandieron su presencia en regiones rurales de Colombia, adquirieron miles de hectáreas y generaron tensiones con comunidades locales, además de investigaciones oficiales sobre la legalidad de sus tierras.

Colombia como posible refugio

Los extensos territorios poco supervisados en Colombia funcionaron durante décadas como enclaves para grupos armados y organizaciones criminales. Esa misma condición también resulta atractiva para colectivos religiosos extranjeros que buscan aislamiento. Este contexto explica por qué los movimientos recientes de Lev Tahor despertaron preocupación adicional entre autoridades y analistas.

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Trump firmó en Versalles el acuerdo con Irán: 60 días para negociar la paz

Trump y Pezeshkian rubricaron en forma digital el memorando de entendimiento de 14 puntos que establece un alto el fuego de 60 días, la reapertura del Estrecho de Ormuz y un cronograma de levantamiento de sanciones. El presidente estadounidense lo anunció al salir del Palacio de Versalles durante la cumbre del G7.

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Trump y Pezeshkian firman digitalmente el memorando de paz: 60 días para negociar el acuerdo definitivo con Irán.

Los presidentes de Estados Unidos y de Irán, Donald Trump y Masoud Pezeshkian, firmaron este miércoles 17 de junio de manera digital el memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra entre ambos países, según confirmaron funcionarios de la Casa Blanca a la cadena CBS y el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, en declaraciones a la televisión estatal IRIB TV reportadas por la agencia Xinhua. El documento, de 14 puntos, ya se encuentra «en vigor», según indicó un funcionario de la Casa Blanca.

Trump realizó el anuncio al salir del Palacio de Versalles, donde cenaba con el presidente francés Emmanuel Macron en el marco de la cumbre del Grupo de los Siete (G7) que se celebra en Evian-les-Bains, Francia. «Está firmado. Firmado en Versalles. Acabo de firmarlo», declaró el mandatario estadounidense a la prensa, según consignaron funcionarios a la cadena NBC News. El sitio France 24 también informó que ambos presidentes suscribieron «oficialmente» el documento.

No fue la primera firma del proceso. El pasado domingo, el memorando ya había sido rubricado digitalmente por el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, según informó un funcionario estadounidense. Pese a la firma remota del miércoles, Vance viajará el viernes a Suiza para una ceremonia presencial en Bürgenstock, que tendría carácter simbólico, confirmó una fuente oficial.

Un acuerdo interino, no definitivo

El memorando establece un alto el fuego inmediato entre ambos países, pero funcionarios de las dos partes aclararon que no constituye un tratado definitivo, sino un marco diplomático de transición. El documento prevé un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo final, prorrogable por mutuo consentimiento, durante el cual avanzarán las negociaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní y otras cuestiones regionales sensibles.

Entre los puntos centrales del entendimiento figura la reapertura del Estrecho de Ormuz, corredor marítimo estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, bloqueado desde el inicio de las hostilidades a fines de febrero. Irán se comprometió a garantizar el «paso seguro de buques comerciales» durante los primeros 60 días, tras los cuales se negociará con Omán la futura administración de la vía. El propio Trump celebró el hecho en su plataforma Truth Social con la frase: «¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!»

El acuerdo contempla además el levantamiento progresivo de sanciones sobre Irán y el descongelamiento de fondos y activos, aunque de manera gradual y condicionada a los avances en las negociaciones nucleares, según describieron funcionarios de Pakistán, uno de los mediadores clave en el proceso, bajo reserva de identidad. En una primera etapa, Estados Unidos concedería exenciones que permitirían a Irán retomar exportaciones de petróleo en forma libre. Los ingresos iraníes por exportación de crudo superaron los 46.000 millones de dólares en 2024, según datos consignados por medios internacionales.

Trump: «Si no me gusta, volveremos a dispararles»

La naturaleza frágil del entendimiento quedó en evidencia en las propias palabras del presidente estadounidense, quien matizó el alcance del documento con una amenaza explícita: «Es un memorándum de entendimiento, y si no me gusta, volveremos a dispararles y a lanzarles bombas», declaró Trump según consignaron medios internacionales. La frase, característica del estilo transaccional del mandatario republicano, dejó en claro que la paz dista de estar consolidada.

Desde Washington, el director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, salió a desmentir versiones filtradas: luego de que CNN publicara un borrador del acuerdo, Cheung escribió en redes que el texto «no refleja» el contenido real del documento. Paralelamente, funcionarios estadounidenses advirtieron que el alto el fuego no será unilateral y que Irán deberá contener a Hezbolá: «Si Hezbolá ataca a Israel, Israel tendrá plena capacidad para contraatacar», remarcaron bajo anonimato.

Resistencias en Israel, dudas en el Congreso

El acuerdo generó resistencias en sectores clave. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acató el entendimiento sin renunciar a la ocupación militar del sur del Líbano, y enfrenta críticas internas porque el memorando no garantiza una retirada iraní de la región ni limita de inmediato la capacidad nuclear de Teherán, dos de los objetivos centrales de la seguridad israelí. Pese al acuerdo, reportes de medios internacionales indicaron que Israel y Hezbolá continuaron con enfrentamientos en el sur del Líbano.

En el plano interno estadounidense, Trump también deberá convencer a sectores del Partido Republicano escépticos ante las concesiones otorgadas a Irán sin contrapartidas equivalentes y claras. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, valoró el acuerdo como «una oportunidad nueva para garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear» y destacó que la reapertura del Estrecho de Ormuz representa «un gran paso adelante», aunque advirtió que «restaurar los flujos va a llevar tiempo».

Antecedentes: de la guerra al memorando

El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 y generó un impacto inmediato en la economía global: el bloqueo del Estrecho de Ormuz disparó el precio del barril de petróleo más de un 50% desde el inicio de las hostilidades. En Argentina, ese sacudón se tradujo en aumentos acumulados del 23% en los combustibles, según datos relevados por este medio en cobertura previa. En abril, ambas partes acordaron un alto el fuego provisional para habilitar negociaciones, aunque los ataques continuaron de manera intermitente. El proceso negociador contó con la mediación de Pakistán y Omán, entre otros actores regionales.

Los líderes del G7 reunidos en Francia respaldaron el acuerdo y lo calificaron en un comunicado conjunto como «una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares», según difundieron durante la cumbre. El G7 se declaró «dispuesto a contribuir a su implementación». El memorando también prevé un mecanismo ejecutivo de supervisión respaldado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

Puntos clave

  • Trump y Pezeshkian firmaron digitalmente el memorando de 14 puntos el miércoles 17 de junio desde Versalles y Teherán respectivamente.
  • El acuerdo establece un alto el fuego de 60 días y la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz, cerrado desde el inicio del conflicto en febrero.
  • El levantamiento de sanciones será gradual y condicionado a los avances en las negociaciones nucleares.
  • Trump advirtió que el acuerdo no es definitivo y amenazó con reanudar los ataques si el memorando no satisface a su administración.
  • Israel y Hezbolá continuaron con escaramuzas en el sur del Líbano pese al anuncio del cese de hostilidades.
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