Región
Alberto Fernández instó a incrementar el comercio con Cuba
El mandatario argentino se reunió con Díaz-Canel en La Habana, en el marco de la cumbre del G77+China.
Por Camil Straschnoy
El presidente Alberto Fernández mantuvo este sábado en La Habana una reunión con su par de Cuba, Miguel Díaz-Canel, con quien subrayó las coincidencias en foros multilaterales y destacó la necesidad de «incrementar el comercio bilateral» en el sector alimenticio, tecnológico y de servicios profesionales agropecuarios.
Durante el encuentro, que se realizó en el marco de la visita a la capital cubana para participar de la cumbre del G77+China, Fernández valoró los 50 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, informaron fuentes oficiales.
Los lazos bilaterales se interrumpieron en 1962 por presiones de Estados Unidos y se restablecieron en 1973 bajo el Gobierno de Héctor Cámpora.
En la reunión, el mandatario argentino también felicitó a su par cubano por la organización de la Cumbre del G-77+China y resaltó las coincidencias de ambos países en foros multilaterales.
Durante el encuentro, el jefe de Estado argentino aseveró que Cuba es un socio comercial relevante en el Caribe y afirmó que es un deber continuar avanzando hacia alternativas que permitan incrementar el comercio bilateral, sobre todo de parte de Argentina en las áreas alimenticia, tecnológica y de servicios profesionales para el sector agropecuario.
Además, los mandatarios consideraron importante avanzar en la implementación del Acuerdo Marco de Cooperación para el Desarrollo Agrícola, para incrementar la capacidad productiva y contribuir al desarrollo rural y del trabajo de productoras y productores en Cuba.
«Cuba es un socio comercial relevante en el Caribe y debemos incrementar el comercio bilateral en el sector alimenticio, tecnológico y de servicios profesionales para el sector agropecuario», indicó el jefe de Estado argentino en su cuenta de la red social X, antes conocida como Twitter.
Por otro lado, Fernández agradeció a Díaz-Canel el apoyo de Cuba a los legítimos derechos argentinos, en particular en el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.
El presidente llegó a Cuba el jueves por la noche y ayer participó de la cumbre del G77+China, donde instó a «cambiar el sistema financiero que sigue operando con las mismas lógicas».
En un discurso que duró unos 19 minutos en la primera sesión de la reunión que concluye hoy en el Palacio de Convenciones de La Habana, el mandatario afirmó que «la globalización poco a poco fue fracasando y si hoy uno mira el presente se da cuenta que estamos viviendo un cambio de época».
Tras participar del foro, que en su conjunto representa al 80% de la población mundial y que es considerada la mayor organización intergubernamental dentro de la ONU, Fernández en las próximas horas partirá a Nueva York, para brindar el martes próximo su último discurso ante la asamblea general de las Naciones Unidas.
Geopolítica 🌎
El apellido más polémico del Perú llega al poder: Keiko jura y anuncia militares en las calles
La hija de Alberto Fujimori asumió como la 66ª mandataria de la historia peruana y prometió militarizar la seguridad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Diez jefes de Estado asistieron a la ceremonia en Lima, entre ellos el rey de España Felipe VI y el presidente argentino Javier Milei.
Keiko Fujimori juró este martes como presidenta del Perú para el período 2026-2031 ante el Congreso de la República en Lima. Con ese acto, se convirtió en la 66ª mandataria de la historia peruana y en la primera mujer en llegar a la presidencia del país andino por el voto popular. En su primer discurso ante el Parlamento, adelantó el perfil que tendrá su gestión: mano dura contra el crimen organizado, militarización de la seguridad y un diagnóstico lapidario sobre el Estado que recibe.
«Recibimos un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos», declaró Fujimori ante los legisladores. Prometió aplicar «método, disciplina, trabajo y una ruta clara» para revertir esa situación, según informó Perú 21.
Militarización de la seguridad como eje de gestión
El eje central del discurso inaugural fue la seguridad. Fujimori anunció que su gobierno desplegará a las Fuerzas Armadas en zonas dominadas por el narcotráfico, el crimen organizado y la minería ilegal. «Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas. Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno», sostuvo la nueva presidenta.
En la misma línea, precisó que «durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno, en estrecha coordinación con la Policía Nacional, hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos».
Fujimori también advirtió que la ofensiva «no será únicamente contra el delincuente común» sino que apuntará a «las mafias nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal». Anunció el fortalecimiento de los sistemas de inteligencia para desarticular esas organizaciones «desde sus cabecillas y sus estructuras económicas» y fue explícita respecto a la tolerancia cero hacia la corrupción policial: «ningún miembro de la Policía Nacional que se ponga al servicio del delito encontrará protección en nuestro gobierno».
El anuncio de militarización de la seguridad interior despertará inevitablemente el debate sobre sus límites constitucionales y sobre el historial del fujimorismo en materia de derechos humanos: durante la presidencia de Alberto Fujimori (1990-2000), las fuerzas armadas cometieron graves violaciones a los derechos humanos, documentadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que incluyeron ejecuciones extrajudiciales, torturas y un programa de esterilizaciones forzadas que afectó a más de 270.000 mujeres, mayoritariamente campesinas e indígenas.
El peso de un apellido y la sombra de la historia
Keiko Fujimori asume con el peso político y simbólico de ser hija del expresidente que gobernó el Perú con mano de hierro durante una década. Alberto Fujimori fue condenado por la justicia peruana por crímenes de lesa humanidad y falleció en septiembre de 2024 tras obtener un indulto humanitario que fue restituido judicialmente. Keiko, por su parte, enfrentó sucesivos procesos judiciales por presunto lavado de activos vinculado al financiamiento irregular de sus campañas electorales y pasó períodos bajo prisión preventiva, aunque llegó a esta elección sin condena firme.
Su triunfo en el balotaje, conseguido en su cuarta candidatura presidencial, se produjo en un país agotado institucionalmente: desde la caída de su padre en 2000, Perú atravesó ocho presidentes sin que ninguno completara su mandato, con destituciones parlamentarias, renuncias, condenas judiciales y hasta un suicidio presidencial en medio de una investigación por corrupción.
Lima, escenario de una cumbre regional
La transmisión del mando reunió en Lima a diez jefes de Estado y de Gobierno, además de representantes de organismos internacionales y potencias globales. Entre los mandatarios presentes se encontraban el rey de España, Felipe VI; los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá), Yamandú Orsi (Uruguay), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y José Antonio Kast (Chile), junto a Nasry Asfura, jefe de Gobierno de Honduras, y Mike Eman, de Aruba. También participaron representantes de China, Estados Unidos, Japón y Corea.
La presencia de Milei no fue puramente ceremonial. El mandatario argentino, que llegó a Lima junto al canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvo un encuentro bilateral previo con Fujimori para afianzar los vínculos entre ambos gobiernos. La afinidad ideológica entre el libertarismo argentino y el fujimorismo peruano, dos proyectos que comparten el discurso antiestatal, la retórica de seguridad dura y el rechazo a los gobiernos progresistas de la región, marcó el tono político de la jornada.
Puntos clave
- Keiko Fujimori juró como la 66ª presidenta del Perú y primera mujer en alcanzar ese cargo por el voto popular.
- Anunció la militarización de la seguridad interior durante los estados de emergencia, con las Fuerzas Armadas al mando de las operaciones de orden público.
- Prometió combatir el narcotráfico, la extorsión, el sicariato y la minería ilegal con apoyo de inteligencia y tolerancia cero hacia la corrupción policial.
- Diez jefes de Estado asistieron a la ceremonia, entre ellos el rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Ecuador, Chile, Uruguay y Paraguay.
- El historial de violaciones a los derechos humanos durante la presidencia de Alberto Fujimori proyecta su sombra sobre los anuncios de militarización de su hija.
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