Región
Bolsonaro tuvo que devolver los Rolex y sigue la investigación por la venta de Petrobras
Bolsonaro terminó devolviendo los dos al Estado por orden del Tribunal de Cuentas de la Unión. Estos conjuntos de diamantes de Chopard más un reloj Rolex con virola de diamantes habían sido aceptados por el ex mandatario como regalos para sí mismo y no para Brasil.
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro (2019-22) declaró este miércoles durante tres horas en la investigación sobre peculado y contrabando abierta por la Policía Federal y la fiscalía para determinar si tuvo responsabilidad criminal en haber recibido e ingresado ilegalmente al país joyas y diamantes regalados por la monarquía saudita por valores cercanos a los cuatro millones de dólares durante su gestión.
«La declaración transcurrió de manera absolutamente tranquila, respondiendo toda las indagaciones hechas por la Policía Federal; fue una excelente oportunidad para aclarar los hechos«, informó Fabio Wajngarten, quien fuera ministro de la Comunicación Social de Bolsonaro.
El exmandatario fue entrenado durante dos días por su equipo de abogados para declarar ante la Policía Federal en el escándalo de las joyas sauditas, las cuales el mandatario intentó quedarse para sí pero que en realidad son parte del patrimonio del Estado ya que fueron obsequiadas a la presidencia de Brasil.
Según fuentes de la investigación citadas por la prensa local, Bolsonaro intentó despegarse del caso diciendo que fue informado en diciembre pasado sobre la retención de diamantes y joyas en el aeropuerto de Guarulhos ocurra en octubre de 2021, cuando su entonces ministro de Energía, almirante Bento Albuquerte, intentó pasar un conjunto Chopard valuado en 3,5 millones de dólares entregado en Arabia Saudita por el gobierno de Riad.
En medio de un fuerte operativo de seguridad pero sin seguidores presentes, Bolsonaro llegó a las 14.30 a la sede de la Policía Federal para declarar en la primera causa en la que está siendo investigado desde que regresó el país, la semana pasada, luego de haber pasado tres meses en Estados Unidos, adonde había llegado el 30 de diciembre, siendo presidente, para evitar pasar el mando el 1 de enero al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.El expresidente fue incluido por el Ministerio Público Federal y la Policía Federal en la investigación por peculado, apropiarse de patrimonio público, un delito con penas entre dos y 12 años de prisión y multas.
Bolsonaro negó la semana pasada que hubiera intentado apropiarse de las joyas, aunque apenas las devolvió cuando el diario O Estado de Sao Paulo descubrió que se las había llevado de la Presidencia una vez terminado el mandato, durante la mudanza del Palacio de la Alvorada (residencia presidencial).El caso involucra tres juegos de joyas, dos de las cuales estaban escondidas en la mansión que posee en Brasilia el extricampeón mundial de Fórmula Uno Nelson Piquet, un empresario con contratos de negocios con el Poder Ejecutivo en la era Bolsonaro que es uno de los más fervientes defensores del excapitán del Ejército.
Bolsonaro dijo que no había sido informado del caso del conjunto de Chopard que le retuvo por presunto contrabando el órgano aduanero a Albuquerque en octubre de 2021. «Supe del caso un año después», dijo el exmandatario, según la televisora de noticias Globonews.Albuquerque fue filmado discutiendo con los agentes aduaneros diciendo que ese conjunto de joyas regalados por los sauditas estaban destinados a la exprimera dama Michelle Bolsonaro, que negó que tuviera conocimiento del caso.
Esas joyas, según documentos oficiales, intentaron nueve veces durante 2022 ser retiradas de la Receita Federal, el órgano fiscal y de aduanas, por emisarios oficiales de la Presidencia de la República, uno de los cuales fue filmado yendo personalmente al aeropuerto de Guarulhos en un avión militar desde Brasilia para la misión.El otro caso tiene que ver con dos conjuntos de joyas masculinas regaladas también por la monarquía Arabia Saudita y revelados por el diario O Estado de Sao Paulo.
Bolsonaro terminó devolviendo ayer los dos al Estado por orden del Tribunal de Cuentas de la Unión.Estos conjuntos de diamantes de Chopard más un reloj Rolex con virola de diamantes habían sido aceptados por Bolsonaro como regalos para sí mismo y no para el país.El gobierno de Bolsonaro realizó más de 100 misiones oficiales a Arabia Saudita.
El caso llevó a una comisión del Senado a abrir una investigación sobre si el caso tiene vinculaciones con la venta de la refinería de la estatal Petrobras Landulpho Alves, en el estado de Bahía, por la mitad de su valor, al fondo de inversión Mubadala, de Emiratos Arabes Unidos, donde participan las empresas estatales sauditas.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
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