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Milei insultó a Lula cuatro veces en una semana, pero acusa a Brasil de actuar por “cuestiones ideológicas”

La Cancillería argentina respondió a la decisión de Brasil de rebajar la relación bilateral al nivel de encargados de negocios y solicitar el regreso del embajador Daniel Raimondi. El gobierno de Javier Milei calificó la medida como «unilateral» y acusó a la administración de Lula da Silva de actuar por «cuestiones puramente ideológicas», mientras descartó adoptar cualquier represalia diplomática.

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El Argentino Diario-Lula-Milei.
La Cancillería de Milei acusa a Brasil de "ideologismo", pero fue Milei quien provocó la peor crisis bilateral en décadas.

La relación entre Argentina y Brasil llegó a su punto más crítico desde el retorno de la democracia. El canciller brasileño Mauro Vieira convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para comunicarle formalmente la decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de reducir el nivel de la representación diplomática bilateral al de encargados de negocios y solicitarle su regreso a la Argentina. La medida, adoptada como respuesta a los reiterados insultos del presidente Javier Milei contra su par brasileño, fue calificada como una de las sanciones diplomáticas más graves registradas entre ambos países en décadas.

Pocas horas después de conocerse la decisión de Itamaraty, la Cancillería argentina difundió un comunicado oficial que el propio canciller Pablo Quirno compartió en sus redes sociales. El texto reconoció que Raimondi fue convocado por Vieira y notificado de la medida, pero rechazó su legitimidad: el gobierno argentino la calificó de «unilateral» y afirmó que Brasil optó por «continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas».

El argumento de la Cancillería y el reclamo de coherencia

En su comunicado, el Palacio San Martín intentó construir un argumento de proporcionalidad y reciprocidad. Sostuvo que a lo largo de los últimos años existieron expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países, y que en ninguno de esos casos la Argentina convirtió las diferencias en incidentes diplomáticos formales. «En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático», señaló el texto oficial. Sobre esa base, el gobierno de Milei presentó la decisión de no represaliar como una muestra de coherencia institucional, y no como una señal de debilidad o resignación.

«Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy», agregó el comunicado. El Gobierno dejó en claro que el regreso de Raimondi a Buenos Aires se produce a pedido de Brasil, pero que Buenos Aires no adoptará ninguna decisión adicional por iniciativa propia. La Cancillería también reclamó que las relaciones entre los Estados deben responder a los «intereses permanentes de sus pueblos» y no quedar subordinadas a «las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno», en una formulación que, en su propio doble filo, podría leerse como una crítica tanto a Lula como a las propias provocaciones de Milei.

La crisis que Milei provocó y el costo que paga la Argentina

El conflicto se desencadenó luego de que Milei visitara Brasil para respaldar la candidatura del senador Flávio Bolsonaro en la carrera presidencial y calificara a Lula de «ladrón», «presidiario» y «basura socialista» en actos públicos. Brasil convocó entonces al embajador argentino para pedir explicaciones. La crisis no se detuvo allí: Milei reiteró los insultos en al menos tres ocasiones adicionales durante el fin de semana previo a la decisión definitiva de Itamaraty, según confirmó una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño. Ante esa persistencia, el gobierno de Lula resolvió dar el paso de rebajar formalmente la relación bilateral, por primera vez en décadas, al nivel de encargados de negocios.

La decisión tiene consecuencias concretas: sin embajador de carrera en Buenos Aires, los canales habituales de negociación en materia comercial, sanitaria y de integración regional quedan reducidos a un rango institucional menor. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y un actor clave en el Mercosur. El distanciamiento afecta también la arquitectura de integración regional en un momento en que la presidencia pro tempore del bloque implica coordinaciones políticas de alto nivel. Fuentes del entorno de la Cancillería consultadas por medios especializados no descartaron que la continuidad del propio canciller Quirno quede en cuestión ante la magnitud de la crisis.

Ideología como coartada, soberanía como retórica

La acusación de «ideologismo» que el gobierno argentino lanzó contra Brasil es, cuanto menos, paradójica. Fue el propio Milei quien viajó a territorio brasileño para intervenir en la política interna del país vecino, respaldar a un candidato opositor al gobierno de Lula y utilizar el escenario de un acto partidario para insultar a un jefe de Estado en ejercicio. La respuesta de Brasil no fue ideológica: fue protocolaria, formalmente justificada y, según especialistas en derecho internacional, completamente ajustada a los estándares diplomáticos vigentes. Que el gobierno libertario la presente como un acto de «aislamiento» brasileño invierte los términos del conflicto de manera deliberada.

La Argentina, que tiene en Brasil a su primer socio comercial, paga hoy el costo de una política exterior construida sobre la provocación permanente. El discurso de la soberanía y los «intereses permanentes de los pueblos» que esgrime la Cancillería contrasta con la realidad de un país que degradó su principal vínculo regional por las decisiones unilaterales de su propio presidente.

Puntos clave

  • Brasil rebajó por primera vez en décadas su representación en Argentina al nivel de encargado de negocios, tras los reiterados insultos de Milei a Lula da Silva.
  • El canciller Mauro Vieira convocó al embajador Daniel Raimondi y le comunicó la decisión formal de Itamaraty, solicitando su regreso a la Argentina.
  • La Cancillería argentina, encabezada por Pablo Quirno, rechazó la medida como «unilateral» y acusó a Brasil de actuar por «cuestiones puramente ideológicas».
  • El Gobierno descartó cualquier represalia, pero el impacto comercial y sobre el Mercosur es inmediato.
  • La crisis es la más grave en la relación bilateral desde el retorno de la democracia y pone en duda la continuidad del propio canciller argentino.

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Legisladores debaten el desembarco de Thiel y convocan a una audiencia sobre “tecnofascismo”

Liderados por el diputado Juan Marino, legisladores de Unión por la Patria convocan para este viernes a las 10 una audiencia en la Cámara de Diputados para analizar los intereses económicos detrás de la presencia del magnate tecnológico Peter Thiel en la Argentina, los riesgos ambientales de los data centers de inteligencia artificial y el uso del territorio nacional como plataforma del denominado «tecnofascismo».

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El Argentino Diario-Peter Thiel-Palantir.
Thiel se reúne con toda la cúpula económica de Milei, nadie informa nada, y el Congreso sale a exigir explicaciones.

La irrupción de Peter Thiel en Buenos Aires ya no es un asunto que circule únicamente en ámbitos financieros o tecnológicos. El cofundador de Palantir Technologies, que adquirió una mansión valuada en unos 12 millones de dólares en Palermo Chico y mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis «Toto» Caputo, el secretario de Política Económica José Luis Daza, el presidente del Banco Central Santiago Bausili y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, llega ahora al centro del debate parlamentario. Diputados nacionales de Unión por la Patria organizaron una audiencia para el viernes 29 de agosto, a las 10, en la Cámara baja, con una agenda que combina análisis económico, jurídico, ambiental y filosófico sobre las implicancias de esa presencia.

Marino lidera la convocatoria; los funcionarios no responden

La organización de la audiencia está a cargo del diputado nacional Juan Marino, e integran la convocatoria sus pares Hugo Yasky, Kelly Olmos, Sabrina Selva, Juan Carlos Molina, José Glinski y Carlos Castagneto. Todos pertenecen al principal bloque opositor. El encuentro tiene un número significativo de invitados confirmados, provenientes de los campos del periodismo de investigación, la inteligencia artificial, los derechos humanos, el derecho y el ambientalismo. También se cursaron invitaciones formales al propio Thiel y a los funcionarios del Gobierno nacional que se reunieron con él. Ninguno respondió. Los pedidos de informes parlamentarios dirigidos a esos mismos funcionarios tampoco obtuvieron respuesta.

Quién es Thiel y por qué genera alarma

Thiel se instaló en Buenos Aires a comienzos de abril de 2026, atraído por las ideas del gobierno libertario, según trascendió en ese entonces. Es cofundador de PayPal y de Palantir Technologies, empresa de análisis de datos e inteligencia artificial cuyos contratos con agencias de defensa y seguridad estadounidenses la vinculan a operaciones de vigilancia masiva. El nombre de la compañía, tomado directamente de los videntes de cristal de la saga El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, no es una anécdota inocua: Thiel es un reconocido fanático de Tolkien y diseñó su marca corporativa alrededor de esa mitología. Precisamente por eso, cuando a mediados de agosto un grupo de manifestantes se plantó frente a su mansión en Barrio Parque vestidos como Gandalf, el gesto adquirió una dimensión irónica que recorrió el mundo. Tras ese escrache, Thiel canceló su participación en la cumbre «Vientos de Cambio», donde tenía previsto compartir escenario con Milei, Caputo y Sturzenegger.

El magnate tiene detractores en todo el mundo por la inserción de sus negocios en la industria bélica y por los efectos humanitarios y ambientales asociados a la expansión de data centers de inteligencia artificial. En Argentina, la preocupación se focaliza además en la posibilidad de que el territorio y los recursos naturales del país sean utilizados como plataforma de operaciones sin regulación efectiva ni control legislativo.

Una agenda multidisciplinaria para diseccionar el fenómeno

La audiencia del viernes articula distintas dimensiones del problema. El panel sobre economía e intereses convoca a los periodistas especializados Fernando Krakowiak, Juan Luis González, Valeria Di Croce, Juan Alonso, Nicolás Lantos, Giselle Leclerq y Emilse Garzón. Otro bloque, dedicado a «Poder Tecnológico, Datos Personales y Vigilancia», reunirá a la politóloga y periodista Natalia Zuazo, a la abogada de Amnistía Internacional Argentina Paola García Rey, al periodista y docente Esteban Magnani y al becario doctoral Mariano Caputo. El doctor en Ciencias de la Computación e investigador del Conicet Diego Fernández Slezak expondrá sobre regulación de la inteligencia artificial.

Para abordar la dimensión filosófica, histórica y política del «tecnofascismo» fueron convocados el historiador Elías José Palti, el sociólogo Ariel Goldstein y los periodistas Gil Durán y Julián Varsavsky. La perspectiva ambiental estará representada por referentes de Jóvenes por el Clima, Mercedes Pombo y Luna Rey Cano, quienes pondrán el foco en los impactos territoriales y comunitarios de la infraestructura tecnológica. El abogado Pablo Serdán aportará un análisis jurídico sobre la Ley General de Sociedades, y el analista chileno Juan Pablo Sanhueza Tortella ofrecerá una mirada comparada desde la experiencia de Thiel en Chile.

El silencio oficial como señal política

La negativa implícita del Gobierno a participar de la audiencia, o siquiera a responder los pedidos de informes parlamentarios, refuerza una lógica que se repite en el vínculo de la gestión Milei con el universo tecnológico-financiero globalizado: decisiones de enorme impacto para la soberanía y los recursos del país se adoptan sin deliberación pública ni control legislativo. Las reuniones de Thiel con la cúpula económica del Ejecutivo no se tradujeron en ningún comunicado oficial que explique qué se acordó, qué condiciones se ofrecieron ni qué compromisos se asumieron. En ese vacío informativo, la audiencia del Congreso emerge como el único espacio institucional donde el asunto será debatido con transparencia.

Puntos clave

  • Diputados de UxP organizan una audiencia parlamentaria para el viernes 29 de agosto a las 10 en la Cámara baja sobre la presencia de Peter Thiel en Argentina.
  • Thiel se instaló en Buenos Aires en abril de 2026, adquirió una mansión de USD 12 millones y se reunió con Milei, Caputo, Sturzenegger, Daza y Bausili.
  • Los funcionarios involucrados no respondieron los pedidos de informes parlamentarios ni las invitaciones a la audiencia.
  • La convocatoria incluye periodistas, especialistas en IA, juristas, ambientalistas y expertos en derechos humanos para analizar el impacto del «tecnofascismo».
  • Thiel canceló su participación en el foro «Vientos de Cambio» tras el escrache protagonizado por manifestantes disfrazados de Gandalf frente a su residencia en Barrio Parque.
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