Mundo 🌐
Cardenal asegura que el Cónclave para elegir al nuevo Papa será breve
El pre-Cónclave se intensifica con la participación de los cardenales, donde Marx señala que la elección del próximo Papa será rápida. La cuestión de Becciu aún está en debate.
Lo que tenés que saber:
- El Cónclave se prevé que dure pocos días, según el cardenal Reinhard Marx.
- La elección del nuevo Papa no dependerá de país, cultura o ideología, sino de la «credibilidad» y «diálogo».
- Se busca un «continuador» del Papa Francisco, centrado en la credibilidad del Evangelio.
- El cardenal Angelo Becciu enfrenta un desafío, ya que se le negó su derecho al Cónclave en 2020.
- Las Congregaciones Generales, que comienzan el lunes, serán clave para las discusiones y posibles acuerdos entre cardenales.
El Cónclave en camino: expectativas y desafíos
El pre-Cónclave está en pleno desarrollo y se encamina hacia su fase decisiva. A partir del lunes 29 de abril, los cardenales continuarán sus Congregaciones Generales, donde se discutirán cuestiones esenciales relacionadas con la vida de la Iglesia y el proceso de elección del nuevo Papa. Uno de los puntos clave de este proceso es el cardenal Reinhard Marx, quien aseguró que el Cónclave no se alargará mucho, y que la decisión sobre el futuro Pontífice se tomará rápidamente.
Según Marx, uno de los tres cardenales alemanes que participará en la votación, el próximo Papa debe ser un líder que ponga en el centro «la credibilidad del Evangelio». En sus declaraciones, destacó que la elección no dependerá de factores como la nacionalidad, la cultura o la ideología política, sino de la persona misma, enfocándose en su capacidad para liderar y dialogar.
El «continuador» de Francisco
Marx agregó que la figura del nuevo Papa debería ser vista como un «continuador» de Francisco, manteniendo el legado de apertura y comunicación del Papa argentino fallecido. Para el cardenal alemán, la persona elegida debe comprender la importancia del Evangelio y tener una visión universal, capaz de conectar con los fieles de todo el mundo. Esta reflexión resuena fuertemente en un contexto donde muchos cardenales buscan un Pontífice que continúe con las líneas abiertas por Francisco, tanto en su enfoque pastoral como en su apertura al diálogo interreligioso.
El dilema de Becciu: un obstáculo legal
Uno de los puntos de tensión en las Congregaciones Generales ha sido el caso del cardenal Angelo Becciu, quien en 2020 fue privado de sus derechos como cardenal por el Papa Francisco debido a un escándalo financiero. A pesar de esta decisión, Becciu continúa siendo un cardenal electores y ha solicitado participar en el Cónclave. La cuestión de su elegibilidad sigue siendo un tema delicado, y algunos sugieren la creación de una comisión especial para resolver este dilema antes de que inicie el Cónclave.
Este desafío legal podría generar controversia y retrasar el proceso, ya que su presencia podría influir en las dinámicas de votación, siendo un tema de discusión importante entre los cardenales.
Congregaciones Generales: espacios de debate crucial
A partir del lunes, las Congregaciones Generales continuarán siendo el escenario principal donde los cardenales tratarán temas cruciales para la futura dirección de la Iglesia. Estos encuentros, que permiten un mayor entendimiento entre los cardenales, también sirven para crear alianzas y definir líneas comunes de pensamiento, que podrían influir en la elección final. Con 135 cardenales electores y otros 117 mayores de 80 años, los debates se volverán más intensos, con el objetivo de encontrar una figura que logre el consenso necesario para ser elegido el próximo Papa.
El inicio de la votación y las expectativas globales
Se espera que el proceso de votación comience a principios de mayo, con la fecha precisa aún pendiente. Las misas de «novendiali» (de nueve días de luto) programadas hasta el 4 de mayo, darán paso a una profunda reflexión antes de que se inicie la votación en la Capilla Sixtina. Si todo va según lo planeado, el Cónclave podría concluir en pocos días, tal como lo predijo el cardenal Marx. Las expectativas son altas, tanto en el Vaticano como en todo el mundo, para conocer al sucesor de Francisco, quien tendrá que enfrentarse a retos globales y guiar a la Iglesia en tiempos difíciles.

Geopolítica 🌎
Trump dijo que podría revisar el apoyo de EEUU a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas
Por primera vez, el presidente estadounidense habló en persona sobre la disputa de soberanía del Atlántico Sur. La amenaza no responde a un giro diplomático genuino sino a la presión de Washington sobre sus aliados de la OTAN para que eleven el gasto en defensa al 5% del PBI. El gobierno de Milei eligió la cautela y prudencia.
Donald Trump irrumpió este lunes en la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca sobre si Washington podría retirar su apoyo a la posición británica, el mandatario respondió con una frase que encendió las alarmas en Londres y generó expectativa contenida en Buenos Aires: Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas. Se trata de la primera ocasión en que Trump se expresa en persona sobre el conflicto.
Una herramienta de presión, no un cambio de política
El contexto de la declaración es inseparable de la batalla que el gobierno de Trump libra contra sus aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa. La semana pasada, el diario británico The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono amenazaron al primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, con modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas si Londres no elevaba su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las exigencias que Washington impone a toda la alianza. El plan de Burnham, que apenas se compromete a llegar al 3% del PBI en defensa para 2030, quedó muy por debajo de las expectativas de la administración republicana.
Cuando fue consultado específicamente sobre si esperaba que el gobierno británico incrementara sus compromisos, Trump fue explícito: El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán. La frase, leída en conjunto con la anterior, traza una línea directa entre el apoyo histórico de Washington a Londres en el conflicto austral y el cumplimiento de las metas de gasto militar.
Antecedentes: del correo filtrado al Despacho Oval
No es la primera vez que el tema aparece en la agenda de la administración Trump. En abril pasado, la agencia Reuters filtró un memorando interno del Pentágono que evaluaba la suspensión del respaldo al Reino Unido en la disputa como parte de potenciales represalias contra aliados que, según Washington, no habían acompañado suficientemente las operaciones estadounidenses contra Irán. En aquel momento, el secretario de Estado Marco Rubio intentó quitarle peso al episodio: Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado, declaró, presentando la filtración como una simple idea interna sin trascendencia institucional.
Lo que en abril era un correo sin firma oficial es ahora una declaración presidencial desde el corazón del poder norteamericano. La escalada es innegable, aunque los analistas advierten que la distancia entre una amenaza táctica de negociación y un giro real en la política exterior estadounidense sigue siendo enorme. El propio Departamento de Estado aclaró también el viernes pasado que la posición estadounidense sigue siendo de neutralidad: reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido, no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes, indicó un vocero.
Buenos Aires en modo expectante: cautela y prudencia
En la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei eligió la mesura. La evaluación oficial, según trascendió, es que el movimiento de Washington debe interpretarse dentro de la estrategia de presión a los aliados de la OTAN y no como un cambio formal de la política exterior estadounidense respecto del conflicto de soberanía. La postura oficial es de cautela y prudencia, un tono llamativamente bajo para una administración que durante meses intentó instalar la narrativa de que su relación privilegiada con Trump podría traducirse en un apoyo explícito al reclamo argentino.
El contraste con episodios previos resulta elocuente. En agosto de 2025, el propio embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue tajante al cerrar esa especulación: Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas y eso no ha cambiado, declaró ante una consulta televisiva, desactivando el globo que el oficialismo había inflado durante semanas. Ahora, paradójicamente, es Trump quien vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque desde una lógica completamente distinta: no como favor a Milei, sino como palanca de presión sobre Londres.
El Atlántico Sur como moneda de cambio en la OTAN
La dinámica que describe este episodio es más propia de la lógica transaccional de Trump que de un giro doctrinario en la política exterior de Washington. El proyecto de la denominada OTAN 3.0 busca que Europa y Canadá asuman la mayor parte del costo de su propia defensa convencional, reduciendo la carga financiera y militar de Estados Unidos sobre la alianza. En ese esquema, las Malvinas no son un asunto de justicia histórica ni de soberanía latinoamericana: son una ficha de negociación. Una palanca más en el tablero de presiones que Washington despliega sobre sus socios para que paguen más por su seguridad colectiva.
Para la Argentina, la situación abre un escenario geopolítico inédito desde 1982, aunque cargado de incertidumbre. La posibilidad de que la potencia que avaló el control británico del archipiélago desde la guerra no solo deje de respaldar a Londres sino que eventualmente incline la balanza hacia Buenos Aires depende, en este caso, no de la voluntad soberana argentina sino de cuánto decida gastar el gobierno laborista de Burnham en aviones y fragatas. Una ironía histórica que habla más de la lógica imperial de Trump que de ningún reconocimiento genuino al reclamo argentino.
Puntos clave
- Trump afirmó en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, en la primera declaración presidencial directa sobre Malvinas.
- La amenaza de retirar el apoyo a Gran Bretaña se enmarca en la presión de Washington para que Londres eleve su gasto en defensa al 5% del PBI dentro de la OTAN.
- El Departamento de Estado ratificó el viernes que su posición sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía.
- En abril, Marco Rubio minimizó un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como simplemente un correo con algunas ideas.
- El gobierno de Milei optó por la cautela y prudencia y lee el episodio como parte de la estrategia de Trump hacia los aliados de la OTAN, no como un giro formal.
-
Economía 💲5 díasTarifazo en transporte: más de un millón de personas dejó de usar el colectivo en un mes
-
Industria22 horasCoca-Cola cerró su histórica planta de Ventura tras 114 años y reubicará a 78 de sus 85 trabajadores
-
Economía 💲5 díasEl ministro de Economía de Uruguay destrozó a Milei y advirtió sobre el riesgo de “terminar como Argentina”
-
Región7 díasColombia llora a 331 muertos y comienza la reconstrucción, a dos semanas del terremoto
-
Investigación 🔎6 díasLa fiscalía de Bolivia citó a Beller para que declare en la causa por enriquecimiento ilícito de Cerimedo
-
Economía 💲6 díasEl BCRA interviene en la crisis de mora, pero del lado de los bancos y fintech: no se salvarán ni las cuentas sueldo
-
Gremiales4 díasEl Consejo del Salario fracasó: la CGT pidió $911.000, empresarios ofrecieron $400.000 y decide el Gobierno
-
Geopolítica 🌎7 díasRavier dijo que el buque inglés en Ushuaia no viola la Ley Gaucho Rivero y culpó a la provincia por autorizarlo
