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The Economist denunció que la democracia en Argentina es «defectuosa»

El prestigioso medio internacional dijo que como cabeza del Poder Ejecutivo, Milei «continuó atacando a los medios de comunicación y a figuras políticas de la oposición, lo que ha acentuado la polarización política y ha tenido un efecto intimidatorio sobre las voces disidentes».

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Lo que tenés que saber

  • Argentina ocupa el puesto 54 del Índice de Democracia 2024 de The Economist.
  • El país está clasificado como una «democracia defectuosa».
  • El análisis global revela un retroceso de la democracia en varias naciones.
  • La polarización política y la influencia de las redes sociales aumentan la división interna en Argentina.
  • El crecimiento de los regímenes autoritarios es una preocupación global según The Economist.

Argentina en el Índice de Democracia 2024: un sistema «defectuoso»

Según el informe anual de The Economist, Argentina se encuentra en el puesto 54 de un total de 165 países evaluados en 2024. En su análisis, la publicación británica clasifica al país como una «democracia defectuosa», haciendo hincapié en una serie de debilidades en su sistema político. El índice, que mide la calidad de la democracia en distintas naciones, se basa en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles.

En el caso de Argentina, la evaluación resultó en una puntuación promedio de 6,51. Los puntos más altos fueron alcanzados en el proceso electoral y pluralismo (9,17) y libertades civiles (8,53), mientras que el funcionamiento del gobierno (5), la participación política (6,11) y la cultura política (3,75) marcaron una puntuación considerablemente baja.

El impacto de Javier Milei y la polarización política

The Economist también señaló la influencia de Javier Milei, presidente de Argentina, sobre la situación política del país. Según el informe, las divisiones partidarias e ideológicas se intensificaron en el primer año de su mandato, con un crecimiento de la polarización política. Milei, descrito como un político anti-establishment, ha utilizado plataformas de redes sociales para amplificar su mensaje, lo que ha intensificado las tensiones internas.

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La publicación también destacó la actitud de Milei hacia los medios de comunicación y las figuras de la oposición, lo que ha contribuido a la polarización y al clima de confrontación política. El informe advierte sobre los riesgos que esto implica para la estabilidad democrática del país.

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La regresión de la democracia a nivel mundial

The Economist también presentó un panorama desalentador a nivel global, señalando que las democracias del mundo están enfrentando un retroceso significativo. A pesar de los avances en algunos países, más de la mitad de la población mundial vive bajo regímenes autoritarios, una tendencia que se ha acentuado en los últimos años. En 2024, 39,2% de la población global está bajo regímenes autoritarios, lo que refleja un aumento preocupante de estos regímenes.

La caída en la puntuación del Índice de Democracia global refleja, en gran medida, el deterioro de las democracias en varios países. Si bien algunos países han mejorado sus puntuaciones, la mayoría ha experimentado una disminución, lo que subraya la tendencia hacia un creciente autoritarismo en el mundo.

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«Si los insurgentes llegan al poder y no logran mejorar la gobernanza ni generar mejoras tangibles para los ciudadanos, existe el riesgo de que el descontento y la polarización política crezcan», dijo Joan Hoey, directora del Índice de Democracia.

Las naciones más democráticas según el Índice de The Economist

Entre los países con mayor puntuación en el Índice de Democracia se encuentran Noruega, Nueva Zelanda, Suecia, Islandia, Suiza, Finlandia, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos y Luxemburgo, que ocupan los primeros puestos del ranking debido a la calidad de sus sistemas democráticos.

Geopolítica 🌎

Milei calificó como “muy fuerte” lo ocurrido con Trump y sus dichos sobre Malvinas

El presidente reaccionó con entusiasmo a las declaraciones del mandatario estadounidense, quien se mostró dispuesto a revisar el histórico apoyo de Washington a Gran Bretaña. Quirno, en cambio, pidió cautela: la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.
Trump agitó la cuestión Malvinas, Milei celebró, pero Gran Bretaña no cedió un centímetro.

Javier Milei calificó este martes como «algo muy fuerte» lo ocurrido el lunes con la causa Malvinas, luego de que Donald Trump admitiera en el Salón Oval de la Casa Blanca que revisa «todas las posturas», incluida la histórica posición de apoyo de Estados Unidos al Reino Unido en la disputa de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur. Milei anticipó que el asunto será llevado a la reunión de Gabinete convocada para este martes.

«Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada de los argentinos», declaró Milei en comunicación telefónica con el medio uruguayo El Observador, en un contacto que originalmente estaba destinado a hablar sobre Lionel Messi. La frase condensó el ánimo oficial ante un movimiento diplomático que, sin embargo, dista de constituir un reconocimiento formal de la soberanía argentina.

Trump usó a Malvinas como presión sobre Londres

Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa más amplia con el primer ministro británico Andy Burnham por el nivel del gasto militar del Reino Unido. Washington presiona a Londres para que eleve su contribución al conflicto con Irán y al sostenimiento de Ucrania frente a Rusia, en el marco de las exigencias de Trump a los aliados de la OTAN. La posible revisión del respaldo a Gran Bretaña sobre Malvinas aparece, en ese contexto, como una ficha de negociación dentro de una pulseada entre potencias, no como un gesto de solidaridad con el reclamo argentino.

El propio Departamento de Estado había ratificado días atrás que la posición oficial de Washington sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía. En abril, el secretario de Estado Marco Rubio había minimizado un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como «un correo con algunas ideas». La declaración de Trump del lunes representa, sin embargo, la primera manifestación directa de un presidente estadounidense sobre el tema, lo que le otorga un peso simbólico diferente.

Quirno llamó a la cautela: «No podemos depender de nadie»

Frente al entusiasmo presidencial, el canciller Pablo Quirno aportó una mirada más prudente en la noche del lunes. El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que las palabras de Trump no cambian el escenario geopolítico argentino y que el país no puede «depender de nadie» para avanzar en su reclamo. «Nosotros sobre lo que no tenemos control no operamos; nosotros operamos sobre lo que nosotros controlamos», sostuvo.

Quirno subrayó que la solución al reclamo de soberanía es diplomática y debe avanzar a través de los diferentes foros internacionales y con el apoyo de distintos países. «Nosotros tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras posibilidades de que el reclamo que tiene la Argentina, legítimo, sobre la soberanía, sea aceptado», completó. La tensión entre el discurso triunfalista de Milei y la cautela de su propio canciller refleja la dificultad de leer con claridad el alcance real de las palabras del presidente estadounidense.

Gran Bretaña descartó de inmediato cualquier cambio

Del otro lado del Atlántico, la respuesta británica fue inmediata y categórica. Un funcionario del gobierno de Burnham afirmó que las Islas Malvinas seguirán siendo británicas, descartando cualquier modificación en la postura del Reino Unido como consecuencia de las declaraciones de Trump. El entusiasmo de Milei choca así con la realidad de un conflicto que ninguna declaración informal en el Salón Oval puede resolver y que, estructuralmente, continúa sujeto a la voluntad de negociación de las partes y al derecho internacional.

La historia reciente enseña que las presiones retóricas de Trump sobre sus aliados rara vez se traducen en cambios de política exterior sostenidos. Lo ocurrido el lunes puede leerse, con más rigor que el entusiasmo oficial, como un síntoma de la nueva geopolítica trumpiana: donde todo se negocia, donde hasta la causa más sentida de un pueblo puede convertirse en moneda de cambio de otra disputa.

Puntos clave

  • Milei calificó como «algo muy fuerte» las declaraciones de Trump y anunció que el tema será tratado en la reunión de Gabinete de este martes.
  • Trump afirmó en el Salón Oval que revisa «todas las posturas», incluida la posición histórica de apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña sobre Malvinas.
  • El canciller Quirno pidió cautela y afirmó que la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.
  • Un funcionario británico descartó cualquier cambio: las Islas Malvinas seguirán siendo británicas.
  • Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa con Londres por el nivel del gasto militar dentro de la OTAN, no en un reconocimiento del reclamo argentino.
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