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Sabino Vaca Narvaja: «La ampliación de los BRICS marca un paso hacia la cooperación global equitativa»

Embajador argentino ante los BRICS destaca la trascendencia de la ampliación del bloque en la cumbre sudafricana, resaltando su potencial para impulsar la cooperación global equitativa y el desarrollo del Sur Global.

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En medio de la cumbre de los BRICS en Sudáfrica, el embajador de Argentina en China, Sabino Vaca Narvaja, ha compartido declaraciones esclarecedoras sobre la reciente invitación que el grupo de economías emergentes extendió a Argentina para unirse a sus filas. Sus comentarios resaltan el impacto potencial de esta incorporación en la economía mundial y el desarrollo de los países del Sur Global.

Vaca Narvaja enfatizó que antes de esta ampliación, los BRICS ya poseían una considerable influencia en la economía y la población globales. «Hasta la ampliación anunciada hoy, los BRICS representaban casi un tercio de la economía mundial, casi la mitad de la población mundial, el 30% del territorio global y, en los últimos años, contribuyeron a más del 50% de crecimiento del producto bruto del mundo«, explicó. Además, subrayó la importancia de los nuevos miembros, incluida Argentina, y el interés de más de 40 países en unirse al grupo ampliado. «Este grupo ampliado se va a constituir en uno de los espacios más importantes a nivel mundial. Juntos vamos a representar la voz de los países emergentes, que históricamente hemos sido postergados en los organismos internacionales», declaró.

El embajador también puso de relieve la transformación que se espera del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS. «El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS ampliados se va a transformar en el instrumento más relevante para cambiar la arquitectura financiera mundial, para que se oriente al sistema productivo, y no al sistema de especulación financiera«, destacó. Según Vaca Narvaja, esta transformación será clave para fomentar el bienestar y la prosperidad en los países participantes, además de desempeñar un papel significativo en la economía mundial mediante la propuesta de utilizar monedas propias para las inversiones y el comercio entre los socios.

El embajador señaló los activos que Argentina aporta a la alianza, incluyendo reservas de minerales estratégicos, producción de alimentos y crecientes capacidades tecnológicas. Enfatizó la importancia del fortalecimiento de los BRICS en el desarrollo del Sur Global y la colaboración entre naciones con problemáticas y necesidades similares. «El fortalecimiento de los BRICS resulta central para el desarrollo de los países del Sur Global«, afirmó, agregando que este espacio permite trabajar conjuntamente para impulsar el desarrollo.

Vaca Narvaja concluyó enfatizando la importancia de la ampliación de los BRICS en la configuración de un orden global más cooperativo y armónico. «Ampliar este ámbito es clave para construir un orden global más armónico donde la cooperación reemplace a la confrontación; el desarrollo productivo, a la especulación financiera; el principio de respeto mutuo, al intervencionismo unilateral; la integración económica, en lugar de las sanciones anacrónicas; y la transferencia de tecnología, en reemplazo de los bloqueos tecnológicos«, concluyó.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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