Cambio climático
La cumbre climática dejó sabor a poco, aunque es importante que EEUU haya vuelto al ruedo
Los anuncios no fueron lo que se esperaba, pero la cumbre no restó, «algo sumó», destacaron analistas. Se esperaba un redoble de los esfuerzos, más solidaridad y financiamiento.
Por Virginia Solana
La cumbre virtual convocada por el presidente Joe Biden terminó con sabor a poco para las organizaciones civiles y los activistas que luchan contra el cambio climático, que solo rescataron como positivo el regreso de Estados Unidos a las conversaciones.
Los anuncios no fueron lo que se esperaba, pero la cumbre no restó, «algo sumó», destacaron analistas. Se esperaban dos cosas: un redoble de los esfuerzos contra el cambio climático y solidaridad -en términos de financiamiento- de los países más ricos con los más pequeños y pobres que son los que más sufren el impacto de la crisis.
Un reporte de febrero pasado de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sostiene que, a nivel global, solo se logró un 1% de las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) necesarias para alcanzar el objetivo de 1,5 grados centígrados de calentamiento.
Sin embargo, si se suman las metas anunciadas el jueves en la cumbre, la cifra se eleva a entre un 12% y un 14%. En ese contexto, el problema es que lo se dijo en la cumbre no necesariamente es parte del compromiso oficial de cada Gobierno ante la Convención de las Naciones Unidas.
«Sin dudas es alentador que se haga este tipo de cumbres, pero también somos críticos en relación a cómo pasamos de las palabras de todos los presidentes que hablaron, que fueron muchos y propusieron muchos objetivos, a los hechos», expresó a esta agencia Bruno Gianbelluca, coordinador de la Campaña de Clima y Energía de Greenpeace.
«Estamos hablando de presidentes que se comprometen a muchas cosas pero que en la practica la crisis continúa», lamentó el especialista y señaló que el problema es que las metas del Acuerdo de París no son vinculantes sino que apenas «alientan» a los países a cumplirlas.
Por su parte, el secretario ejecutivo de Vida Silvestre Argentina, Manuel Jaramillo, también destacó la importancia de pasar del compromiso a la acción: «Solo tenemos esta década para reducir realmente las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarnos al cambio climático que ya está presente».
Lo que se esperaría es que los países empiecen a crear políticas públicas dirigidas a alcanzar ese objetivo en los próximos ocho años. Pero en casi todos los casos hay un doble discurso, por una lado se promete bajar las emisiones de carbono e invertir en energía renovable y por el otro se financia la construcción de nuevas plantas de carbón.
Lo cierto es que pese al desánimo, la situación es mejor que tres meses atrás, cuando Biden llegó a la Casa Blanca y firmó la vuelta al Acuerdo de París. Este regreso de Estados Unidos al ruedo de las discusiones y compromisos climáticos es auspiciosa por dos razones, en opinión de Jaramillo.
«En primer lugar, es un país responsable de grandes emisiones y en segundo lugar, tiene una capacidad enorme para traccionar modificaciones en su propio país o en los países en los que tiene fuerte incidencia o puede colaborar», explicó en una entrevista con Télam.
En la misma línea, Gianbelluca subrayó que la cumbre es «importante porque fue convocada por Biden después de que el anterior presidente (Donald Trump) no le daba importancia al cambio climático».
Trump no solo abandono el Acuerdo de París sino que además puso al frente de la cartera ambiental a Scott Pruitt, un negacionista del cambio climático muy cercano a la industria petrolera.
Biden, listo para retomar el liderazgo de Estados Unidos contra el calentamiento global, convocó a 40 jefes de Estado y Gobierno entre los que se destacaron los mandatarios de China, Rusia, Alemania y Francia.
También estuvo el presidente argentino, Alberto Fernández, quien se comprometió con una mayor ambición climática y anunció que la deforestación ilegal va a ser tipificada como un delito ambiental.
«Tipificar los delitos ambientales como delitos penales es importante para que no solo el desmonte sino muchas acciones contra el ambiente puedan ser clasificadas como delito penal y tengan penas que realmente sean disuasorias para aquellos que especulan con el ambiente en pos de beneficios personales», expresó Jaramillo y afirmó que Vida Silvestre apoya «firmemente» esa acción.
Por otro lado, destacó la importancia de que se constituya el consejo asesor establecido en la Ley de cambio climático de 2019 para que haya más capacidad y fuerza para poder impulsar medidas de aumento de ambición.
En este punto, también concuerda Gianbelluca, quien precisó que en Argentina, el 12% de la matriz energética es energía renovable, lo que consideró «un avance» aunque insuficiente para los objetivos planteados.
Por otro lado, el coordinador de Greenpeace apuntó al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, cuya presencia en la cumbre generó mucha expectativa y su vez recelo, dado que sus políticas no van el línea con el cuidado del ambiente.
«Busca fondos para proteger la Amazonía y eso es sin duda imposible de creer porque sus políticas van en contra. Presentó la meta de penalizar el desmonte ilegal, pero recién a 2030. Es inaceptable», se quejó Gianbelluca e insistió en que algunos «se comprometen a muchas cosas pero en la práctica la crisis continúa».
En ese sentido, señaló que justamente por esa falta de ejecución de las políticas surgieron los movimientos de jóvenes que presionan en las cumbres. «Hay una necesidad de los movimientos de jóvenes, de buscar respuestas y que las respuestas sean rápido porque es su futuro lo que esta en jaque», aseveró.
Buenos Aires
Kicillof sobre el Súper Niño: Milei retiene $293.000 millones para hacer frente a la catástrofe
El gobernador bonaerense anunció la creación de una mesa de coordinación con intendentes y ministros frente al avance del fenómeno climático, cuyo pico se espera entre septiembre y enero. Kicillof denunció que el Gobierno nacional retiene $293.000 millones del Fondo Hídrico de Infraestructura ya aportados por los contribuyentes y advirtió que el impacto puede ser «muy grave».
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció este miércoles la creación de una Mesa Ministerial con intendentes para coordinar la respuesta del Estado bonaerense ante el avance del fenómeno climático El Niño, cuya fase crítica se espera entre septiembre de 2026 y enero de 2027. La medida se anunció en una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, donde Kicillof también denunció que la administración de Javier Milei retiene fondos ya recaudados para infraestructura hídrica y que la provincia no recibe acompañamiento financiero del Estado nacional.
«Venimos trabajando hace tiempo ante la probabilidad de que ocurra el Súper Niño. Hicimos planificación, reuniones en las diferentes cuencas y creamos líneas de trabajo», afirmó el gobernador. «No quiero generar alarma, pero queremos comunicar que nuestros vecinos sepan que se avecina un fenómeno que puede tener manifestaciones muy graves», agregó.
El fenómeno: qué es el Súper Niño y por qué preocupa
El Niño es un fenómeno climático que ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial tropical se calientan por encima de sus valores históricos, alterando los patrones de precipitación y temperatura a escala global. En su versión más intensa, el denominado Súper Niño, sus consecuencias sobre el cono sur incluyen lluvias extremas, crecidas de ríos y riesgo crítico de inundaciones. Para la provincia de Buenos Aires y el Litoral argentino, eso se traduce en presión sobre cuencas, sistemas de drenaje e infraestructura vial y habitacional.
La NASA confirmó el avance del fenómeno a partir del análisis del fitoplancton oceánico: comparando imágenes de junio de 2025 con junio de 2026, los oceanógrafos del Laboratorio de Ecología Oceánica del Centro de Vuelo Espacial Goddard detectaron que las concentraciones de clorofila superficial cayeron de manera significativa, señal inequívoca de que los vientos alisios ecuatoriales se debilitaron y la capa cálida del océano se extendió a mayor profundidad, inhibiendo el afloramiento de aguas frías ricas en nutrientes. Los expertos estimaron que el fenómeno avanzará hasta fines de 2026, con grandes posibilidades de persistir en el hemisferio norte hasta la primavera de 2027.
Kicillof precisó que «el umbral crítico se espera de ahora en más«, con el pico proyectado entre septiembre y enero, lo que coincide con la temporada de lluvias más intensa en la región pampeana y el Litoral.
La denuncia: $293.000 millones del Fondo Hídrico que el Gobierno no libera
El anuncio de la Mesa Ministerial no fue el único contenido de la conferencia. Kicillof apuntó directamente contra el Gobierno nacional por la retención de los fondos del Fondo Hídrico de Infraestructura, un mecanismo de recaudación automático que se nutre de un porcentaje de cada litro de nafta vendido en el país. «El Fondo Hídrico no es algo que hay que pedir o recaudar de manera extraordinaria. Cada día que alguien carga nafta, aporta a ese fondo», explicó el gobernador.
Según Kicillof, al momento de la conferencia el fondo acumula $293.000 millones, de los cuales el 40% fue aportado por contribuyentes bonaerenses, pero esos recursos no están siendo girados a la provincia. «Hoy hay $293.000 millones que ya aportamos, el 40% los bonaerenses, pero no está», subrayó. «Queremos que nos devuelvan la plata del Fondo Hídrico. La necesitamos porque hicimos inversiones multimillonarias para atender este fenómeno climático», remarcó.
La acusación se enmarca en una tensión más amplia entre la provincia y la administración libertaria. Días antes, en una entrevista radial, Kicillof también había responsabilizado al Gobierno por la desregulación de las tasas de interés y el consecuente aumento de la morosidad de los hogares.
Planificación versus desguace: la grieta hídrica
El gobernador enmarcó su respuesta al fenómeno climático en una crítica estructural al modelo de gestión libertaria: «Todos los gobiernos del planeta saben que esto necesita planificación. Los gobernadores, intendentes y presidentes planifican obras e inversiones para adaptar la situación al cambio climático. Ahora se viene esto y no recibimos acompañamiento financiero, todo lo contrario», afirmó.
La afirmación cobra sentido en el contexto de los recortes documentados del ajuste nacional: el gasto en infraestructura y obra pública cayó más del 80% en términos reales desde diciembre de 2023. La combinación de un fenómeno climático extremo de alta probabilidad con una infraestructura hídrica desfinanciada configura un escenario de riesgo real para miles de familias en las zonas más vulnerables del conurbano bonaerense y el interior provincial.
La Mesa Ministerial creada por Kicillof buscará coordinar entre distintas carteras del ejecutivo bonaerense y los municipios las acciones preventivas, las obras de drenaje y los planes de contingencia. La provincia ya viene de una secuencia de episodios climáticos severos, incluyendo inundaciones y tormentas que afectaron al AMBA y la Cuenca del Plata en temporadas recientes.
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