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Bolsonaro se solidarizó con Rusia y Putin quiere a Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU

Sin referirse directamente a la crisis con Ucrania, Bolsonaro dijo que Brasil era solidario con Rusia.

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Los presidentes Vladimir Putin y Jair Bolsonaro hicieron hoy un llamado a la paz y a la defensa del multilateralismo durante un encuentro en Moscú en el cual el brasileño expresó «solidaridad a Rusia» y el ruso respaldó a Brasil para que logre un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin referirse directamente a la crisis con Ucrania, Bolsonaro dijo que Brasil era solidario con Rusia.

Bolsonaro hizo hincapié en pronunciar varias veces la palabra «paz» en un guiño a su base electoral para la reelección del 2 de octubre, en el marco de transmitir cierto vuelo internacional en su gestión de la diplomacia presidencial.

La visita de Bolsonaro, un ultraderechista aliado del expresidente Donald Trump, intentó ser cancelada por el Gobierno de Joe Biden en el marco de la crisis con Ucrania, pero finalmente el brasileño y el ruso Putin lograron un entendimiento político durante una reunión de dos horas.

«Estoy muy feliz y honrado por esta invitación, somos solidarios con Rusia, queremos colaborar en muchas áreas como defensa, petróleo y gas, agricultura», dijo Bolsonaro en su mensaje protocolar antes de iniciar la reunión de trabajo con su colega ruso.

En Brasil la visita es vista como una posibilidad de salir del aislamiento mundial de la figura de Bolsonaro, de cara a la búsqueda de la reelección en los comicios del 2 de octubre, pero también la prensa ha apuntado una contradicción con el discurso interno y la participación del aliado del expresidente Donald Trump en la ofrenda floral a los soldados de la extinta Unión Soviética caídos por defender al país del nazismo.

Bolsonaro defendió la semana pasada la criminalización del comunismo en el marco del escándalo creado por una polémica en torno a la legalización de un partido nazi en Brasil.

Putin, por su parte, destacó la cooperación entre Brasil y Rusia y destacó que el gigante sudamericano «es el principal socio comercial en América Latina».

El mandatario ruso, quien ya se había reunido a inicios de mes con el presidente Alberto Fernández, intensificó sus contactos con líderes latinoamericanos en medio de la crisis con Ucrania.

El caso de Brasil es más particular porque el principal socio comercial de Argentina es desde la época de Trump un aliado extra OTAN de Estados Unidos.

«Tenemos Brasil y Rusia y un firme compromiso con el multilateralismo. Pretendemos trabajar con Brasil durante su mandato 2022-23 como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y sin dudas seguiremos en los Brics, un grupo respetado que desempeña un papel multipolar y de gran peso económico en el mundo», afirmó Putin en su declaración a la prensa.

El grupo Brics lo integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Incluso el ruso expresó su solidaridad a Bolsonaro por los fallecidos en la tragedia de las lluvias de Petrópolis, en la sierra de Río de Janeiro.

«Nuestra reunión de casi dos horas fue muy fructífera. Es una señal de que dos grandes potencias tienen mucho por avanzar, por integrarse para la integración de nuestros pueblos. Repito: el mundo es nuestra casa, y Dios está por encima de todos nosotros. Predicamos la paz y respetamos a todos los que actúan de esta manera”, respondió el brasileño en la declaración final a la prensa.

Bolsonaro llamó a Putin «amigo» y dijo que tanto rusos como brasileño «creen en Dios y defienden a la familia».

Según el comunicado conjunto, el visitante agradeció a Putin por el apoyo a la aspiración brasileña de lograr un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El canciller ruso, Serguei Lavrov, dijo que su país defiende la representación geográfica ampliada del Consejo de la ONU, en el marco de su apoyo a las iniciativas para el ingreso de India y Japón a la élite del poder de decisión mundial, que hoy integran apenas Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña.

El primer impulso al ingreso de Brasil había sido dado en 2014 por parte de Rusia al Gobierno de Dilma Rousseff.

«Reafirmaron su compromiso con la promoción de un sistema internacional inclusivo, equitativo y representativo, de conformidad con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, encaminado a promover la paz, la democracia y la prosperidad para todos», dice el comunicado.

Bolsonaro, por su parte, aprovechó para agradecer la posición de Rusia de apoyo a la soberanía brasileña en su porción de la selva amazónica, ante las críticas a la política ambiental que en el pasado esgrimió el presidente de Francia, Emmanuele Macron.

Bolsonaro también logró que Rusia se comprometiera a ser el proveedor de fertilizantes, en un mensaje a su base electoral del agronegocio. Sobre todo porque la estatal Petrobras, en el marco de su programa de desinversión, vendió la planta de fertilizantes de Mato Grosso do Sul a una empresa privada rusa.

«Resaltaron la necesidad de continuar la cooperación en el sector agroindustrial. Las Partes subrayaron la importancia de la interacción continua entre las agencias reguladoras de Brasil y Rusia para expandir el acceso a los mercados de los dos países, incluso mediante la ampliación del número de establecimientos autorizados para exportar productos de naturaleza animal y vegetal, incluido el pescado», dice otro trecho del comunicado conjunto.

En una reunión paralela, los cancilleres Lavrov y Franca y los ministros de Defensa Serguei Chorgu y Walter Braga Netto pasaron revista a los acuerdos sectoriales.

Al término del encuentro, Lavrov acusó a Estados Unidos de intentar «dividir al mundo» al defender su posición en la crisis con Ucrania.

«Nosotros les dijimos a los brasileños sobre la intención de Estados Unidos de dividir el mundo en dos partes, países democráticos y no democráticos», dijo Lavrov

La diplomacia brasileña había advertido que no iba a poner en la agenda bilateral la crisis de Ucrania.

Bolsonaro está acompañado en la primera línea de las reuniones por Franca y su ministro de Defensa, el general retirado Walter Braga Netto, considerado un posible compañero de fórmula para las elecciones de octubre.

Bolsonaro tiene previsto visitar la cámara baja del parlamento, la Duma, y participar de un encuentro empresarial binacional, antes de partir hacia Budapest, para reunirse con su aliado principal en Europa, el primer ministro húngaro Viktor Orban, también alineado con la ultraderecha.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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