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Fernández: un TLC con la UE «es imprescindible», pero que «sirva a todos»
El Presidente participó de la 63ª edición de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y remarcó la importancia del acuerdo entre los dos bloques al considerar que es » imprescindible para no quedar atrapados en la bipolaridad de China y Estados Unidos».
El presidente Alberto Fernández planteó en la 63ª edición de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, en Río de Janeiro, que un Tratado de Libre Comercio (TLC) de ese bloque regional con la Unión Europea (UE) «es imprescindible» pero es necesario «que sirva a todos».
El jefe de Estado indicó que «en este mundo convulsionado y conmocionado» el pacto del Mercosur con la Unión Europea «es un acuerdo, geopolíticamente hablando, imprescindible para no quedar atrapados en la bipolaridad de China y Estados Unidos».
«Pero que sea imprescindible exige que nos sirva a todos, que es un pacto donde todos ganemos, porque si va a ganar uno y el resto va a perder, ese no es un buen pacto», aclaró.
«Todos tenemos la misma voluntad de hacer fuerte el Mercosur», remarcó el mandatario, junto a sus pares de Brasil, Luiz Inácio da Silva; de Uruguay, Luis Lacalle Pou; de Paraguay, Santiago Peña, y de Bolivia, Luis Arce.
Durante su discurso, Fernández señaló que «en el mundo está naciendo un nuevo debate geopolítico en el que se está poniendo en crisis la hegemonía estadounidense, que empezó claramente con el retiro de las tropas de Afganistán, y que siguió con la guerra de Rusia y Ucrania que involucró a toda Europa, en gran medida, a pesar de Europa».
Al describir el contexto internacional, el mandatario detalló que «Europa además está crujiendo, porque primero se rompió el Brexit, y la guerra de Ucrania y Rusia los ha puesto en una situación realmente incómoda porque no sólo perdieron a su principal proveedor de energía que era Rusia, perdieron también a uno de los grandes proveedores de alimentos que era Ucrania».
Expresó que a nivel global «ya no hay más una guerra ideológica y lo que se avecina es una enorme guerra comercial con dos protagonistas: uno que no quiere ceder y se siente más débil, que son los Estados Unidos, y otro que se siente potente, que es China» y que «se presenta como el líder del multilateralismo».
El Presidente explicó además que con la incorporación de Argentina, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos, los Brics (el grupo de Brasil, China, Rusia, India y Sudáfrica) pasaron a representar al 44% de la población mundial y el 36% del Ingreso Bruto Mundial, y afirmó que «hoy pesan más que el G7».
En el mismo sentido, Fernández se manifestó sobre un acuerdo entre el bloque regional y China, y dijo: «Yo me voy del gobierno con una sincera e inmensa gratitud con Xi Jinping (presidente de la potencia asiática) porque cada vez que lo necesité estuvo al lado mío, y me ayudó una y varias veces».
«Cuando empezó la pandemia mandándome insumos; cuando transcurrimos la pandemia mandándome vacunas; cuando teníamos que hacer frente ante la carencia de dólares a las importaciones; cuando tuvimos que pagarle al Fondo y no teníamos dólares; siempre estuvieron Xi Jinping y China ayudándome, con lo cual yo creo que nosotros deberíamos avanzar con China en un acuerdo con Mercosur pero que atienda todas las realidades», aportó.

El jefe de Estado indicó que con la incorporación de Argentina a los Brics es posible «generar un escenario para ver cómo podemos lograr esos acuerdos, pero existen situaciones muy asimétricas y hay que ponerse a trabajar algún día a ver cómo resolverlas» y «es eso tenemos que trabajarlo juntos».
«Que la Argentina pague todo y que los demás lo usen y no paguen nada no me parece justo», reflexionó.
Llamó, además, a seguir impulsando la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), a analizar el rol de la Organización de Estado Americanos (OEA) en la región, a reformular los organismos multilaterales de crédito, con foco en las sobre tasas del FMI, y convocó a levantar los bloqueos a Cuba y Venezuela.
También se refirió al conflicto entre Venezuela y Guyana por Esequibo, un territorio de 160.000 kilómetros cuadrados bajo control de este último y cuya soberanía Caracas considera que le corresponde.
«No está bien. Porque hay una cosa que tiene Latinoamérica que lo diferencia de todo el mundo. Tal vez sea la única región de paz que tiene América. Y no debemos dejar que eso se pierda. Con lo cual, todo esfuerzo que podamos hacer para acercar posiciones, hagámoslo».
Fernández insistió en que «está pasando de todo en el mundo» y mostró su preocupación porque «todavía no sabemos hasta donde llega y hasta dónde escala el conflicto de Israel» en el que hay «20 argentinos secuestrados por Hamas».
Además, el Presidente se refirió a la situación de la hidrovía Paraná-Paraguay, y dijo que para promover la integración «es absolutamente cierto que los puertos en el Atlántico están en Montevideo y en Buenos Aires, y que la hidrovía también en gran medida pasa por Argentina».
«Europa además está crujiendo, porque primero se rompió el Brexit, y la guerra de Ucrania y Rusia los ha puesto en una situación realmente incómoda porque no sólo perdieron a su principal proveedor de energía que era Rusia, perdieron también a uno de los grandes proveedores de alimentos que era Ucrania» – Alberto Fernández
«Lo que no logro entender es por qué se niegan a pagar peaje», si el país tiene que mantener el permanente dragado del fondo el lecho del río Paraná y Paraguay, de los puertos, y el balizamiento, añadió.
Durante la Cumbre se realizó la ceremonia de firma y entrega de la Carta de Ratificación de Adhesión del Estado Plurinacional de Bolivia al Mercosur, y se suscribió el Acuerdo de Libre Comercio entre el bloque regional y Singapur.
El jefe de Estado estuvo acompañado en la sala de debates por la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, Cecilia Todesca Bocco, y sus pares de Comunicación y Prensa, Gabriela Cerruti y de la Secretaría General de la Presidencia, Julio Vitobello.
En otro párrafo, Fernández señaló «tengo la tranquilidad de que, en el abrazo que nos dimos con Lula en esa pequeña celda (cuando el líder brasileño estaba preso), sellamos una amistad de por vida, que efectivamente no va a morir nunca, seamos o no seamos presidentes».
«Quiero agradecerte Lula, para mí también es una alegría terminar mi mandato en tu compañía, con tu abrazo, tus palabras, tu cariño y afecto», añadió.
Lula abrió la Cumbre y tuvo palabras de agradecimiento para el mandatario argentino.
«Estoy personalmente triste con la partida de Alberto Fernández, tengo una relación de amistad importante y nunca olvido el gesto de visitarme en la sede de la Policía Federal en 2018, y esto nunca olvidaré y guardaré esto por el resto de nuestras vidas», resumió.
Y prosiguió: «Tengo relación con Argentina. Recuerdo que conocí a (Raúl) Alfonsín, e incluso me llevé bien con Argentina cuando (Carlos) Menem y Fernando Henrique Cardoso se disputaban quien tenía más amistad con Estados Unidos».
Lula describió a Fernández y subrayó que «sé el papel importante que jugó en este, tu período de gobierno. Merecías mejor suerte, la economía mejor suerte, por el infortunio de una pandemia y la sequía mucha gente fue perjudicada».
«Te debemos agradecer de forma valiente para preservar el legado de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas».
«Querido Alberto, sabes el aprecio que te tengo, por haber tenido siempre la razón y el orgullo de afrontar los momentos de turbulencia regional e internacional que te afectaron durante tu presidencia», agregó.
Y completó. «Estamos ante un hombre de bien digno y honesto y que tenía como compromiso mayor la defensa de los intereses del pueblo argentino. Es una despedida triste que soy tu amigo personal. Y nuestra amistad continúa, no es una amistad obligatoria».
En ese sentido, el mandatario uruguayo Luis Lacalle Pou le deseó a Fernández «suerte donde siga su vida personal y profesional».
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Trump redobla la presión sobre Irán: amenaza con bombardeos y pone en juego el control del petróleo
El verdadero eje: energía, comercio y poder.
La nueva amenaza de Trump a Irán no es solo una escalada retórica. Es, sobre todo, un mensaje geopolítico con impacto directo en uno de los puntos más sensibles del planeta: el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El mandatario estadounidense condicionó el fin de las hostilidades a la aceptación de un acuerdo por parte de Teherán. Si eso no ocurre, prometió retomar los bombardeos “a un nivel e intensidad mucho mayores”. La frase no es menor: implica la posibilidad de una nueva fase de confrontación directa en Medio Oriente, con consecuencias que exceden largamente lo militar.
El estrecho de Ormuz es una arteria estratégica. Cada día pasan por allí millones de barriles de crudo provenientes de países clave del Golfo. Cualquier interrupción —bloqueos, ataques o escaladas bélicas— impacta de inmediato en:
- el precio internacional del petróleo,
- los costos de transporte global,
- y, en cadena, en la inflación de economías dependientes de la energía importada.
Por eso, cuando Trump habla de “abrir el estrecho para todos”, no solo apunta a Irán: envía una señal al mercado energético global y a los aliados occidentales.
Escalada militar o negociación forzada
El planteo de la Casa Blanca funciona como una clásica estrategia de presión:
- aceptar el acuerdo bajo condiciones estadounidenses,
- o enfrentar una ofensiva militar más agresiva.
Sin embargo, esa lógica choca con un dato central: Irán no es un actor menor. Tiene capacidad de respuesta regional, influencia en múltiples conflictos y control indirecto sobre actores que pueden tensionar la navegación en Ormuz.
Una escalada no sería lineal. Podría derivar en:
- ataques a infraestructura energética,
- conflictos indirectos en otros países,
- o bloqueos parciales del comercio marítimo.
Impacto global: del petróleo a la inflación
Un conflicto abierto tendría efectos inmediatos:
- suba del petróleo, con impacto en combustibles y alimentos,
- presión inflacionaria global,
- mayor volatilidad financiera,
- y tensiones en economías emergentes, especialmente las más endeudadas.
En América Latina, y particularmente en Argentina, cualquier shock energético repercute en costos de importación, tarifas y precios internos.
La advertencia de Trump se inscribe en un escenario internacional donde la disputa por recursos estratégicos (agua, energía, rutas comerciales, influencia regional) vuelve a ocupar el centro.
No se trata solo de un conflicto bilateral. Es parte de una reconfiguración más amplia, donde las potencias redefinen su lugar en un mundo cada vez más inestable.
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