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El vicepresidente electo de EEUU criticó a Milei y rechazó comparaciones con Trump

James David Vance se distanció del mandatario argentino y cuestionó cualquier paralelismo con el presidente electo de los Estados Unidos, ya que, entre varios cuestionamientos, duda de la capacidad del libertario para transformar la economía.

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El Argentino Diario-Javier Milei-James David Vance.

El vicepresidente electo de Estados Unidos, James David Vance, ha marcado distancia frente al gobierno de Javier Milei en Argentina, cuestionando no solo su gestión sino también las comparaciones que ciertos sectores intentan establecer entre Milei y Donald Trump, presidente electo de su país y figura de referencia para el mandatario argentino. A diferencia de la postura entusiasta de Milei hacia Trump, Vance ha manifestado en varias ocasiones su escepticismo hacia el libertario argentino y sus políticas económicas.

El pasado 27 de diciembre de 2023, Vance expresó su rechazo a un posible paralelismo entre Milei y Trump. Desde su cuenta en la red social X, declaró: “Mi opinión sobre el ascenso de Milei es que demasiados estadounidenses todavía están atrapados en una vieja forma de pensar”. Entonces, Vance, quien se desempeñaba como senador por Ohio, también señaló que cualquier semejanza entre ambos líderes era, en su visión, una exageración.

“Peronismo” y economía extractivista: los puntos críticos de Vance

Al discutir con un usuario de X, que señalaba similitudes entre el presidente argentino y el electo en EEUU, junto a una extraña concepción del peronismo, Vance rechazó tajantemente este y cualquier otro paralelismo, al tiempo que manifestó desconocer el significado de la doctrina peronista.

“Milei tiene varias similitudes estilísticas con Trump, pero sus ideas políticas son bastante diferentes y el enfoque de Trump es ampliamente peronista”, sostuvo el usuario de X, comentario que Vance calificó como «exagerado», al tiempo que descartó la disparatada asociación de Trump con el peronismo. “Creo que es una exageración, sobre todo porque ‘peronismo’ puede significar cualquier cosa”, indicó el vice electo.

Vance también manifestó sus dudas sobre la capacidad de Milei para abordar los problemas estructurales de la economía argentina. “La cuestión más fundamental es que todas las economías latinoamericanas parecen atrapadas en una extraña dependencia de las exportaciones de materias primas. No está claro que Milei cambie eso”, sentenció el republicano.

El Argentino Diario-Tuit de James David Vance sobre Milei.
Tuit de James David Vance sobre Milei.

Esta declaración deja en evidencia las dudas de Vance respecto a la posibilidad de que el mandatario argentino logre una transformación de fondo, en un país con una economía históricamente condicionada por el modelo extractivista.

Dolarización: un escepticismo cauteloso

El vicepresidente electo de EEUU también se refirió a la «dolarización», una de las promesas más ambiciosas de Milei (aunque incumplida). Con una postura crítica pero abierta, Vance calificó la propuesta del libertario como “probablemente” su idea “más interesante”. Aun así, su tono denota cierto escepticismo, dado que ve a la dolarización como una medida cuya “viabilidad” sigue en duda.

Reducción de impuestos y regulaciones: un respaldo irónico

Aunque Vance mostró cierto apoyo a la intención de Milei de “recortar impuestos y reducir regulaciones”, también dejó entrever su escepticismo. “Estoy interesado” en ver “cómo la economía argentina llega a ser del primer mundo”, lanzó a modo de ironía, lo que indica su cautela a la hora de proclamar la efectividad real de estas políticas en un contexto económico como el de Argentina.

La declaraciones del vicepresidente electo en su conjunto se perciben como críticas veladas a las promesas grandilocuentes de Javier Milei, ya que, a ojos de Vance, la concreción de muchas de las resulta incierta.

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Perú elige entre dos modelos de país: el fujimorismo o Sánchez

Más del 70% de los peruanos no votaron por ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta.

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Perú ante el abismo: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarán el balotaje el 7 de junio

El Jurado Nacional de Elecciones confirmó la segunda vuelta entre la derechista hija del dictador condenado y el candidato de izquierda, en un país que acumula ocho presidentes en una.

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú confirmó este domingo que Keiko Fujimori, candidata por Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, serán los protagonistas del balotaje presidencial fijado para el 7 de junio de 2026. La proclamación oficial llegó días después del cierre del escrutinio, en medio de reclamos y recursos presentados por diversas agrupaciones políticas.

Roberto Burneo, presidente del JNE, ratificó que ambos «son los candidatos que han obtenido las dos más altas mayorías relativas» y subrayó que el organismo «ya ha cumplido con su función constitucional». Keiko Fujimori obtuvo el 17,1% de los votos en la primera vuelta del 12 de abril, mientras que Sánchez la siguió con el 12%.

Una democracia fragmentada al límite

El dato más revelador del escrutinio final no es quiénes pasaron al balotaje, sino quiénes no: más del 70% de los peruanos no votaron por ninguno de los dos candidatos que se disputarán la presidencia. En un sistema político que acumula ocho presidentes en una década sin que ninguno completara su mandato, esa cifra habla de una desafección ciudadana profunda y de una crisis de representación que ninguna segunda vuelta puede resolver por sí sola.

Keiko, el retorno del fujimorismo

Keiko Fujimori llega a su cuarto intento presidencial con un programa centrado en tres ejes: orden, crecimiento económico y desarrollo social. Propone reforzar la seguridad, combatir la corrupción, reducir el déficit fiscal y ampliar los programas sociales. Sin embargo, su candidatura arrastra el peso histórico de ser hija de Alberto Fujimori, el expresidente que renunció por fax desde Tokio en el año 2000, fue condenado por crímenes de lesa humanidad y murió en libertad en septiembre de 2024 gracias a un indulto restituido. La propia Keiko fue procesada en causas de financiamiento irregular de campañas electorales y pasó períodos bajo prisión preventiva, aunque llega a esta elección sin condena firme.

Sánchez, la apuesta de la izquierda

Roberto Sánchez representa a los sectores progresistas y propone una reforma estructural del país, que incluye la redacción de una nueva Constitución, mayor intervención del Estado en sectores estratégicos de la economía y el indulto al expresidente Pedro Castillo, quien en noviembre de 2025 fue condenado a 11 años y 6 meses de prisión por el delito de rebelión, tras su fallido autogolpe de diciembre de 2022.

Un país sin presidentes: la crisis institucional peruana

El contexto en que se desarrolla este balotaje es el de un Estado en emergencia institucional permanente. Perú llegó a estas elecciones tras la destitución en octubre de 2025 de Dina Boluarte (acusada de enriquecimiento ilícito y de responsabilidad política en la muerte de más de 50 manifestantes), y luego de la remoción en febrero de 2026 de José Jerí, su sucesor, por presunto tráfico de influencias en el caso conocido como «Chifagate«. Desde entonces, el país es conducido de manera interina por José María Balcázar, hasta la asunción del nuevo mandatario prevista para el 28 de julio.

La historia reciente es devastadora: desde la caída de Alberto Fujimori en 2000, Perú atravesó dos presidencias de transición, cuatro destituciones parlamentarias, dos renuncias, tres condenados y un suicidio presidencial en plena investigación judicial. El expresidente Alan García se quitó la vida en abril de 2019 antes de ser detenido en el marco del caso Odebrecht; Alejandro Toledo fue condenado a 20 años de prisión por coimas millonarias a esa misma constructora brasileña; y Martín Vizcarra recibió en noviembre de 2025 una condena de 15 años en la causa Lomas de Ilo.

La sombra del fujimorismo sobre la historia

La candidatura de Keiko no puede disociarse del legado de su padre. Alberto Fujimori gobernó Perú entre 1990 y 2000 bajo un régimen que concentró poder, persiguió adversarios políticos y fue condenado por la justicia internacional por crímenes de lesa humanidad, incluyendo masacres y esterilizaciones forzadas. Que su hija llegue por cuarta vez a una segunda vuelta presidencial ilustra la profundidad de las contradicciones del sistema político peruano y la persistencia de estructuras de poder que sobreviven a todos los escándalos.

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