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Diversidad

Amigas de Diana Zoe: «Era la gran madre de una enorme familia»

La referente trans fue apuñalada por su pareja cuando se encontraban en la habitación de un hotel del barrio porteño de Balvanera.

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Amigas y conocidos de la referente trans Diana Zoe López García, asesinada ayer por su pareja, se refirieron a ella como «la gran madre de una enorme familia, con muchísimas hijas y sobrinas» a raíz de su labor como presidenta en el Hotel Gondolín que alberga a la comunidad travesti-trans, y destacaron su vocación por «acompañar, escuchar y comprender».

López García, de 47 años y oriunda de la provincia de Salta, fue apuñalada por su pareja cuando se encontraban en la habitación de un hotel del barrio porteño de Balvanera.

«Estamos en shock y en este dolor tan fuerte que nos pega como comunidad, porque los travestis y los transfemicidios siguen siendo esporádicos, pero están ahí y no paramos de contar a nuestras hermanas que se mueren», manifestó a Télam la directora teatral y activista Daniela Ruiz, amiga de Diana desde los 14 años.

A su vez, se refirió a Zoe López como una persona con una vocación «muy compañera, muy hermana» que «siempre acompañaba, escuchaba y comprendía la situación de cada una».

«Cuando estábamos en Salta crecimos juntas en la zona roja, y crecimos también en el activismo y la lucha de los derechos», agregó.

López era la referente del Hotel Gondolín, ubicado en Aráoz 924 en el barrio porteño de Villa Crespo, que alberga a la comunidad travesti-trans.

De esta forma, fue su trabajo en el establecimiento a lo largo de los años lo que la convirtió en «la gran madre de una enorme familia, con muchísimas hijas y sobrinas», destacó la psicóloga y activista, Marlene Wayar, en declaraciones a esta agencia.

«Se han construido lazos de amor y cuidado muy fuertes. Ella era la madre, la referente, la que más empeño y mayor capacidad de amor tenía para ser presidenta, en términos burocráticos, pero en el corazón de las chicas funcionaba como mamá y como tía», explicó.

Al igual que con Ruiz, ambas amigas se conocieron cuando tenían 14 años, lo que las llevó a atravesar «mil situaciones», incluso acompañarse en la enfermedad cuando Zoe López padeció tuberculosis.

«Pudo salir de eso y de muchas otras cosas. A los 18, pudo establecerse en uno de los hoteles de Palermo, donde vivíamos todas por primera vez, porque antes era menor de edad, pero desde los 12 estaba en la calle», recordó.

«Cuatro legendarias en el Hotel Gondolín», es un libro escrito por López y Wayar junto con Marisa Acevedo y Viviana Borges, que la psicóloga definió como un «discurso colectivo», dentro del objetivo de López para «que las pibas tengan las herramientas que nosotras no tuvimos».

En ese escrito, la referente se expresaba en busca de encontrar estrategias para el colectivo travesti-trans que le permitieran «sobrevivir», como «terminar la secundaria o involucrarse en el sostenimiento de la vida de manera colectiva», señaló Wayar.

«Desde muy chica estuvo en la calle y con una energía muy amorosa para construir el vínculo, que se arme una mesa, que hagamos una olla, nos sentemos a comer juntas, o armemos una fiesta», destacó su amiga.

Y agregó que ella «buscaba siempre esos otros espacios en donde seamos un grupo, manada o comunidad construyendo otras cosas a la alternativa que se nos propone, no quedarse conforme, con la base de la comunidad del grupo y la familia».

Asimismo, Diana trabajaba en el comedor de la Casa Rosada desde el 2021, luego de la promulgación de la Ley de Cupo Travesti Trans.

En este sentido, Ruiz recordó que «cuando ella ingresó al Estado, a la Casa Rosada, ella siempre me decía lo mismo: ‘Ahora voy a poder ser feliz porque voy a poder ganar mi dinero'».

En un video publicado en X por la Casa Rosada el 15 de julio pasado Diana había dicho: «Este lugar realmente es muy importante. Este espacio me dio y me cambió la vida».

«Acá me abrieron la puerta y rompí todas esas barreras, porque antes, a mí la policía me abría las puertas de los patrulleros, de los calabozos, y acá me abrió la puerta la policía para poder entrar en mi trabajo, un trabajo formal y registrado».

Consultada sobre el vínculo de Diana con su pareja y transfemicida, Wayar señaló que «todas las chicas que estaban a su alrededor le dijeron algo respecto a que había demasiada violencia en el vínculo».

«Esto seguramente será también la posibilidad de un aprendizaje colectivo, en el que más allá de nuestra necesidad de construir esos vínculos, tenemos que escuchar a nuestras personas alrededor cuando nos dicen que algo no está bien», apuntó.

Y agregó que le gustaría confiar «en una justicia que finalmente resuelva más allá de los pedidos de las víctimas, que las víctimas tengamos además que ponernos a reclamar justicia, no quisiéramos que eso se dé por sentado».

Por su parte, el periodista Franco Torchia, quien conocía a Diana desde hacía aproximadamente cinco años, se refirió al «derecho al noviazgo» para las identidades trans y travestis como algo que «no solo no es un derecho conquistado, sino que de estar cerca de ser conquistado es una garantía de muerte».

Esto ocurre ya que «además de toda la violencia estructural, el campo de batalla de las identidades trans y travestis está en el interior que habitan con las afectividades».

En este sentido, «los novios, las parejas, los compañeros de las travestis y trans muy a menudo suelen ser sus propios asesinos, sus propios transfemicidas y travesticidas».

Por su parte, la ministra la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Ayelén Mazzina, sostuvo en su cuenta de X que «a Zoe López la mató brutalmente su pareja. Era la administradora del Hotel Gondolín, un hogar que salvó la vida de cientos de compañeras».

«Nos invade la bronca, la indignación y la injusticia. Fue travesticidio. Y desde el @mingenerosar vamos a insistir para que haya justicia».

El autor del ataque quedó detenido y a disposición del Juzgado Nacional Criminal Correccional Nro. 11, imputado, en principio, por el «homicidio calificado», en una causa que se prevé que sume varios agravantes al tratarse de un transfemicidio.

Denuncia

Cinco años sin Tehuel: un condenado con perpetua firme, pero su cuerpo sigue ausente

A cinco años de la desaparición y asesinato de Tehuel de la Torre, el joven varón trans de 21 años que salió a buscar trabajo y nunca regresó, la justicia confirmó la prisión perpetua para el principal condenado, pero su cuerpo sigue sin aparecer. La causa expone las condiciones de vulnerabilidad estructural que enfrentan las personas trans en el mercado laboral informal y la violencia que se ejerce contra su identidad, incluso después de la muerte.

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★ El 11 de marzo de 2021, Tehuel de la Torre, de 21 años, varón trans, salió de su casa en el partido bonaerense de San Vicente para concurrir a una entrevista de trabajo. Le habían ofrecido un puesto de mozo en un evento. Nunca regresó. Cinco años después, su cuerpo sigue sin ser encontrado, pero quien lo mató ya tiene condena firme: prisión perpetua.

Una condena que tardó tres años en consolidarse

El 30 de agosto de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Plata, integrado por los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo, declaró culpable a Luis Alberto Ramos, de 37 años, por el asesinato de Tehuel. El tribunal lo encontró responsable no solo del crimen sino también de la desaparición del cuerpo, y reconoció «el daño que eso provoca a sus seres queridos».

Esa condena fue confirmada el 11 de julio de 2025 por la Sala I del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, que rechazó los recursos de apelación presentados por la defensa. Los jueces Daniel Carral y Ricardo Maidana ratificaron la pena máxima bajo el cargo de homicidio agravado por odio a la identidad de género y orientación sexual.

En los fundamentos de la resolución, el tribunal puso énfasis en la vulnerabilidad estructural de Tehuel como joven trans en situación de informalidad laboral: esa precariedad fue, según los jueces, la condición que Ramos aprovechó para atraerlo hasta su domicilio. El fallo también señaló que la desaparición del cuerpo y la quema de sus pertenencias constituyeron un acto simbólico de negación de su identidad, lo que reforzó la existencia de un móvil discriminatorio.

Las pruebas que sostuvieron la condena máxima

La investigación judicial acumuló una cadena de evidencias que desbarataron la versión de Ramos y del otro acusado, Oscar Montes. Entre los elementos determinantes figuran:

  • Registros de cámaras de seguridad que ubicaron a Tehuel en el trayecto hacia la vivienda de Ramos.
  • La tarjeta SUBE de la víctima, que rastreó sus movimientos.
  • Geolocalización del celular de Tehuel, que lo situó en el domicilio de Ramos.
  • Una fotografía tomada a las 20:42 hallada en el teléfono del propio Tehuel, que contradijo la versión inicial de los acusados.
  • Restos calcinados de pertenencias de la víctima, hallados en un terreno.
  • Análisis de manchas hemáticas con perfil genético coincidente con Tehuel, encontradas en las paredes de la casa de Ramos.
  • La campera del joven, hallada prendida fuego.
  • La conducta evasiva del imputado durante toda la investigación.

La denuncia había sido radicada el 13 de marzo de 2021 por Michelle, novia de Tehuel, en la Comisaría 1° de San Vicente, luego de dos días sin noticias. Fue entonces cuando la Policía geolocalizó el celular de la víctima en el domicilio de Ramos.

El caso Montes: todavía sin juicio

El destino judicial de Oscar Montes, el segundo acusado, permanece abierto. Se aguarda el inicio de su debate por jurados, una instancia que todavía no tiene fecha confirmada.

Ramos y Montes fueron detenidos originalmente bajo los cargos de encubrimiento, entorpecimiento de la investigación y falso testimonio. Ambos siempre negaron su participación en el crimen, pero las pruebas reunidas a lo largo de la investigación contradijeron sistemáticamente sus declaraciones.

El cuerpo que no aparece: una herida abierta

A cinco años del crimen, el cuerpo de Tehuel sigue sin ser encontrado. Esa ausencia no es solo una deuda con su familia y su comunidad: es también una dimensión específica del crimen, reconocida como tal por el propio tribunal.

El Ministerio de Seguridad Nacional estableció una recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten datos certeros sobre el paradero de la víctima. Hasta ahora, esa información no llegó.

Un crimen que es también un espejo

El caso de Tehuel de la Torre no es un episodio aislado. Es el reflejo de una violencia sistemática contra las personas trans, que en Argentina continúan siendo uno de los colectivos con menor acceso al mercado laboral formal, mayor exposición a la precariedad y mayor riesgo frente a la violencia. Salir a buscar trabajo, como hizo Tehuel, no debería ser un acto que cueste la vida.

La condena a Ramos es un paso institucional necesario. Pero cinco años después, sin cuerpo, sin juicio para Montes y con la estructura de desigualdad que hizo posible el crimen todavía intacta, la justicia para Tehuel sigue siendo incompleta.

Puntos clave

  • Tehuel de la Torre, varón trans de 21 años, desapareció el 11 de marzo de 2021 en San Vicente, provincia de Buenos Aires.
  • Luis Alberto Ramos fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por odio a la identidad de género; la condena fue confirmada por Casación el 11 de julio de 2025.
  • El tribunal reconoció que la desaparición del cuerpo y la quema de pertenencias constituyeron una negación simbólica de la identidad de Tehuel.
  • El cuerpo de Tehuel no fue encontrado tras más de cuatro años de búsqueda.
  • Oscar Montes, segundo acusado, aguarda el inicio de su juicio por jurados. ★

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