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Más oportunidades: mujeres se preparan para trabajar en la construcción

La presencia de trabajadoras en el gremio que más crece en el país es sólo del 5,4 por ciento. Diferentes organizaciones buscan darle un rotundo giro a la profesión.

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El empleo en el sector de la construcción es el que más crecimiento muestra en Argentina, pero la presencia de trabajadoras sólo llega al 5,4 por ciento, y para cambiar esta realidad surgen alianzas entre empresas, organizaciones sociales, organismos nacionales y de Naciones Unidas, donde las mujeres aprenden oficios para construir casas y generar proyectos de vida autónomos.

Una de las experiencias en marcha es Mujeres Que Construyen, impulsada por la ONG TECHO y Familia Bercomat, con apoyo de ONU Mujeres y la Embajada de los Países Bajos.

En el 2021 capacitaron a más de 200 participantes en pintura de obra, colocación de cerámica y construcción en localidades de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Chaco. Para este año, el proyecto tiene previsto llegar a 500 mujeres, en encuentros que se desarrollan, entre otros lugares, en San Martín, en el conurbano bonaerense, espacio que compartió Télam.

HISTORIAS MÁXIMAS

Una mañana de sábado fría y soleada es el encuentro en el Centro Cultural Cefiro, donde 30 mujeres se disponen a comenzar el taller de colocación de cerámicas, que inicia con una charla sobre la importancia de la perspectiva de género en el rubro de la mano de la organización Grow Género y Trabajo.

Javier Giorgi es el encargado del taller y arranca el encuentro contando su experiencia. Él trabajaba en un comercio y cuando su compañera quedó embarazada decidió buscar otras opciones para poder compartir la crianza de su hija.

«Me capacité en construcción porque este oficio te brinda autogestión e independencia. El mundo de la construcción es de mucho maltrato en general, por eso, yo armo mi propio equipo, donde hay cuidados y un ámbito laboral de respeto«, les dice a las mujeres que llegaron allí para iniciarse o profundizar sus conocimientos.

FLORENCIA

Florencia se presenta como electricista y cuenta que aprendió a soldar y a hacer trabajos en madera durante la pandemia. Llega con la meta de colocar los pisos de su casa. Ella lo cuenta, y una niña que acompañó a su mamá al taller, aplaude y festeja. Porque la actividad ofrece un espacio de cuidados para quienes quieran ir con sus hijas o hijos.

MARY

Mary sigue la rueda de presentaciones con un: «No quiero depender de nadie» para hacer arreglos en la casa, una frase que repiten otras, mientras comparten malas experiencias en obras que hicieron varones en sus casas.

CRISTINA

«Soy albañil», se presenta Cristina, que suma cursos de plomería y electricidad en su haber, y que proviene de una familia de albañiles. En ese encuentro de mujeres hay pedidos para usar lenguaje inclusivo, hay risas y confesiones. Una mujer comparte una situación difícil que se vive en su familia y habla de la necesidad de hacer mejoras en su casa. Inmediatamente, una compañera de curso se ofrece para ayudarla.

Leo sigue el recorrido de compartir experiencias en esa rueda. Confiesa que dejó otros cursos que estaba haciendo porque no se sintió bien con los profesores. «Conocí otro varón trans que me fue enseñando, me llevó a obras, y ahora vivo de esto. Estoy trabajando en un proyecto de Mamá Construye», relata.

MAMÁ CONSTRUYE

Mamá Construye es María Gabriela Tomassoni, una obrera de la construcción, como ella misma se define. Su proyecto para crear una escuela de oficios en construcción es uno de los ganadores del programa ConstruActoras de Holcim Argentina, con apoyo de ONU Mujeres Argentina, la Cámara Argentina de la Construcción y distintas ONGs y universidades.

«La idea es tener un espacio fijo para capacitar mujeres. El primer paso es este premio, para darle el marco legal necesario para poder formar una cooperativa», cuenta Tomassoni a Télam.

El otro proyecto premiado fue Lola Mora-De Construyendo, integrado por Mujeres en Obra de Rosario, Santa Fe, con la propuesta de implementar un programa teórico-práctico de formación y entrenamiento dirigido a mujeres y diversidades.

La referente es Alejandra Cabezas y explica a Télam que la idea apunta a la formación y entrenamiento «con prácticas para armar equipos para trabajar en obras. Este mes ya comenzamos una en Rosario». «Hay que simplificar procesos en obras, incorporar tecnología que disminuya el esfuerzo físico para que más mujeres se incorporen, y además, se mejoran estándares en la construcción», analiza.

Y pensaron en sumar espacios de cuidado para hijas e hijos de las obreras. Hay un contexto de políticas públicas también para avanzar con la inserción de trabajadoras en la construcción. Desde el Ministerio de Obras Públicas de la Nación informaron sobre los ejes de trabajo en género y diversidades.

Entre otros, resalta el programa para la Transversalización de las Políticas de Género y Diversidad, la construcción de alianzas de fortalecimiento con la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) y la Cámara Argentina de la Construcción; y la internacional con ONU Mujeres y con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops). Además, fomenta que las obras que se hacen con cooperativas cuenten con el 30% de mujeres.

El organismo apunta a la infraestructura de cuidados (el 8,5 por ciento de su presupuesto está destinado a este fin), también realizó la modificación de pliegos con perspectiva de género, la inclusión de indicadores de impacto en materia de género en el empleo generado por la obra pública y la promoción de la inclusión de mujeres en las obras.

NÚMEROS Y ANÉCDOTAS

De acuerdo a datos de la Dirección General de Estudios y Estadísticas Laborales de 2020, la cantidad de mujeres registradas por año que trabajan en obra no aumentó en los últimos seis años y se mantuvo en promedio en 1.380. Esto, en un contexto donde las últimas cifras oficiales hablan de 400 mil nuevos puestos de trabajo en el sector.

La cifras bajísimas de presencia de mujeres en la construcción se entienden en un contexto cultural. Cuenta la arquitecta Carolina Carvalho, coordinadora de Mujeres Que Construyen, que en sus 25 años en obras «nunca hubo una mujer trabajando» con ella.

La profesional tiene muchas anécdotas en este sentido: «Un constructor me dijo: ‘Tengo la primera maquinista en obra’, y el trasfondo era que la Uocra le había obligado a poner una mujer, por cupo. El reconoció que pensó que no iba a servir, pero terminó diciéndome: ‘La piba es un avión, es muy buena trabajando'».

Carvalho no deja de sorprenderse por la cantidad de inscriptas en cada taller y adelanta que ahora «vamos por la empleabilidad, no solo que estén disponibles los empleos para ellas, sino que esos espacios de trabajo estén preparados para recibirlas». Por eso, el proyecto incluye «la adaptación en obra, teniendo en cuenta las barreras físicas y simbólicas que hay para mujeres en esos espacios».

«Los acarreos, los vestuarios, baños, nada está pensado para que la mujer esté allí. El problema tiene solución, es sólo agregar un baño, un vestuario, mas clark (autoelevador) para subir y bajar materiales, Es un camino mas largo y complejo, pero no es imposible para nada», finalizó la arquitecta.

Medio Ambiente 🌱

Seis pingüinos volvieron al mar tras ser rehabilitados en San Clemente

Cuatro eran magallánicos y dos de penacho amarillo. Los ejemplares recibieron atención por enmallamiento, petróleo, desnutrición y deshidratación.

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Pingüinos magallánicos
Redes y petróleo, los obstáculos que seis pingüinos lograron superar.

Seis pingüinos regresaron al mar esta semana en San Clemente del Tuyú, después de completar procesos de rehabilitación en el Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino.

El grupo estuvo integrado por cuatro pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), que quedaron atrapados en redes de pesca artesanal, y dos pingüinos de penacho amarillo (Eudyptes chrysocome), hallados con restos de petróleo adheridos al plumaje.

Rescates y recuperación

Los cuatro ejemplares magallánicos ingresaron entre fines de junio y mediados de julio. Pescadores artesanales los encontraron durante el levantamiento de las redes en la zona de San Clemente del Tuyú y se comunicaron con la Fundación Mundo Marino para pedir asistencia.

Uno de los pingüinos de penacho amarillo fue rescatado en Mar de Ajó y el otro en la zona de Faro Querandí. En ambos casos, el petróleo afectó menos de la mitad de sus cuerpos.

Los animales realizaron el proceso de recuperación previsto para aves empetroladas. Además, presentaron signos de desnutrición y deshidratación, por lo que recibieron tratamiento para recuperar su estado general.

Un regreso en grupo

Desde la Fundación Mundo Marino explicaron que los pingüinos son animales gregarios y que, por ese motivo, su regreso al mar se realiza en grupo. Una vez recuperados, fue necesario esperar a que se conformara un grupo adecuado para avanzar con la reinserción.

Dos especies de la costa

El pingüino magallánico figura como especie de “preocupación menor” según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su ciclo reproductivo se desarrolla entre septiembre y marzo, y luego inicia un viaje migratorio que puede extenderse hasta la latitud de Río de Janeiro.

El pingüino saltarín occidental, también llamado de penacho amarillo, está categorizado como “Vulnerable” por la UICN y como “En peligro” en Argentina según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Su aparición en las costas bonaerenses es excepcional.

Puntos clave

  • Seis pingüinos volvieron al mar en San Clemente del Tuyú.
  • Cuatro ejemplares quedaron atrapados en redes de pesca artesanal.
  • Dos pingüinos de penacho amarillo fueron hallados con petróleo en el plumaje.
  • El grupo recibió atención por desnutrición y deshidratación.
  • La Fundación Mundo Marino indicó que la reinserción se realizó en grupo.
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