Entrevista
Fardin: «La vergüenza no debe ser de la víctima, sino del victimario»
En una charla íntima con El Argentino,Thelma Fardin, explicó cómo continua la causa judicial contra Juan Darthés y se refirió a la lucha feminista. Además, habló de su amor con Nico Riera y de su deseo de ser madre.
Por Andrea Reyes
En una entrevista con @ElArgentino, la actriz Thelma Fardin habló de todo. Como decía el dramaturgo alemán, Friedrich Schiller, “no existe la casualidad, pues lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”, y esta frase tomó sentido cuando Thelma contó –como al pasar- que se anotó en la Facultad de Derecho: “Me di cuenta que tengo la capacidad de comprender, desde el enfoque jurídico, la temática de la violencia de género no sólo en Argentina, sino también a nivel internacional. Además, la IGJ (Inspección General de Justicia) aprobó mi fundación, la cual va a capacitar a abogados y abogadas en perspectiva de género y normativa internacional”.

– Esto lo viste no sólo en tu caso, sino acompañando a otras víctimas
– Sí. A partir de una denuncia que hice por amenazas en la Ciudad de Buenos Aires, descubrí que falta perspectiva de género. La jueza que evaluó la prueba consideró los hechos prescritos como hechos aislados. Veo en esto una sistematicidad y siento que fue in crescendo el grado de violencia y de cómo se sistematizó sacar una “fake news” en mi contra.
-¿Te “pegan” por haberte metido con el sistema?
– Sí, al principio me costó mucho comprenderlo. No entendía hasta qué punto mi denuncia había generado tal transformación en la sociedad, haciendo que muchos sintieran que los privilegios a los que estaban acostumbrados se iban a poner en jaque, pero entendí que molesta porque en mí misma soy un testimonio. A donde voy la gente ve y refleja sus historias en mí. Entonces, creo que inspiro a otras personas a romper el silencio y a sentir que la vergüenza no debe ser de la víctima, sino del victimario.
-Pero todavía hay quienes no se animan a hablar.
– Es que se armó una sistematización para mandar un mensaje claro: “Mirá qué te pasa si te animas a romper el silencio”. Por eso, siento tanta responsabilidad de seguir adelante. Lamentablemente somos muchísimas las mujeres que sufrimos violencia sexual. Por eso tuvo el impacto que tuvo mi historia. Es evidente que caló en un lugar de la sociedad que era muy necesario sacar de abajo de la alfombra.
-¿Cuál fue el disparador para denunciar a Juan Darthés?
– Fue escuchar a otras víctimas de la misma persona y ver con mucha impotencia cómo los medios de comunicación no explicaban que no había una denuncia formal en la justicia por parte de ellas porque todas sus causas estaban prescriptas. Cuando me di cuenta que yo tenía la posibilidad de ir a la justicia, sentí la responsabilidad de hacerlo. Tarde o temprano se iba a hacer pública la noticia, y para mí era escalofriante pensar que un periodista podía poner en su boca el hecho más traumático de mi vida, ahí tomé la decisión de ser yo quien contara la historia.

-¿Cómo está la causa hoy?
– El juez de primera instancia reconoce todos los abusos, pero que explica que según la ley, los hechos que sí están probados, en ese momento no significaban violación. Ahora mis abogados van a apelar en el Tribunal Superior. El recorrido va a ser ese, y si Brasil sigue fallando sin ningún tipo de perspectiva de género, terminaremos litigando en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque es un caso testigo de lo que hacen con la mayoría de las víctimas.
-Tu lucha caló al punto de participar en la OEA
– El mes pasado estuve en Washington, en la OEA, encabezada por CIM y MESECVI, organismo encargado de que se cumpla la Convención de Belém do Pará. La OEA tuvo el objetivo de que todos los organismos internacionales que participamos de esa reunión, trazáramos ejes y que cada país contara en qué situación se encontraba respecto de la violencia facilitada por las nuevas tecnologías. Ahora seguimos trabajando a distancia para pensar cuáles son los caminos contra este tipo de violencia.
-¿Cómo te contactaron?
– Especialistas de MESECVI vinieron a Argentina y estudiaron específicamente los casos de violencia política de Cristina Kirchner y Cecilia Moró. María Cristina Perceval, representante especial para la Política Exterior Feminista, les contó mi caso y se dieron cuenta que reúne todas las condiciones respecto, no sólo las trabas a la hora de enfrentar un proceso judicial, sino también respecto de lo que sucede con las amenazas y el hostigamiento.
-A partir de tu experiencia ¿en qué punto se encuentra la lucha feminista contra el atropello patriarcal?
– Con mi participación en la OEA, me di cuenta que Argentina tiene en términos de derechos humanos algo que no tiene ningún otro país del mundo y mucho menos de la región respecto lo que hicimos con la historia de nuestras dictaduras. Hay algo que se derrama en el feminismo y que se traduce en las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. La lucha feminista argentina toma el Pañuelo blanco y lo convierte en el pañuelo verde. Pero, por otro lado, estamos viviendo un “backlash”, cuando los sectores más conservadores se dieron cuenta que estábamos avanzando, particularmente, sobre la soberanía de nuestros cuerpos, empezaron a organizarse y fueron creciendo los discursos de odio. Creo interesante que los feminismos hagamos una autocrítica y pensemos cómo logramos que se entienda que no es una lógica de mujeres contra varones.
El tiempo del amor
-Te llevo a otro terreno. ¿Te llegó el amor a partir de “Plagio”?
– Sí, habían empezado a circular rumores, entonces con Nico (Riera) decidimos contarlo a través de unas publicaciones.
-¡Qué lindo! ¿Cómo lo estás viviendo?
– Cuando sos más piba el amor tiene que ver con los estímulos, en cambio, a medida que vas creciendo ya sabes de qué modo querés construir con alguien. Ya sabes de qué se trata sufrir, entonces decís “bueno, si voy a sufrir que valga la pena”. Pero bueno, una crece y va teniendo el sensor más rápido de cuáles son las coincidencias y cuáles no.
-Entre lo que sí querés, ¿está el deseo de la maternidad?
– Siempre me pregunté sobre la maternidad más allá de si estaba en pareja o no; es algo que pensé siempre de modo individual, pero hoy no tengo una respuesta.
Entrevista
Caso Ángel: “Los jueces tendrían que pensar en las infancias: un error puede llevar a una muerte”
La Lic. Analía Gómez Malacalza, psicóloga y perito forense, sostiene que existen fallos “tibios” incluso frente a evidencias, donde no se escucha a los niños y las decisiones se toman “desde el adulto”. Cuestiona la prioridad de los procesos de revinculación en el Poder Judicial, advierte la falta de capacitación y recursos, y reclama políticas concretas de prevención desde el Estado.
La muerte de Ángel Nicolás López, el niño de cuatro años que falleció en Comodoro Rivadavia, volvió a poner en el centro una pregunta incómoda: ¿Qué está fallando cuando quienes deberían proteger a las infancias no lo hacen?
La autopsia reveló que el niño presentaba al menos 22 golpes compatibles con agresiones físicas en la cabeza, correspondientes a episodios de violencia que habrían ocurrido en los días previos, según confirmó la Fiscalía.

Por el hecho, la madre del niño, Mariela Altamirano, y su pareja, Michael González, permanecen detenidos e investigados por presunto homicidio agravado. A esto se suma un dato que complejiza aún más el cuadro: el padre del niño, Luis Armando López, había sido denunciado en 2025 por su pareja, Lorena Andrade, por presuntos episodios de violencia.
En diálogo con Radio Buenos Aires, Paula Wachter, directora de la Fundación Red por la Infancia, advirtió: “El 80% de la violencia sucede en donde los niños deberían estar más protegidos, en el hogar”. Y remarcó: “El mismo año que Lucio Dupuy perdió la vida, otros 56 chicos también murieron. Desde entonces hasta hoy, al menos 80 niños murieron en la misma circunstancia que Lucio y que Ángel; lo que pasa es que sus casos no trascendieron”. Y agregó: “Esto sucede en todo el país y tiene una escala aún más grave: desde que estalló el caso de Ángel, nuestra fundación recibió al menos 36 pedidos de ayuda”.
En ese marco, la pregunta deja de ser únicamente qué pasó con Ángel para volverse más amplia: qué señales no se vieron, qué intervenciones fallaron y qué responsabilidades quedan pendientes cuando se habla de infancias vulneradas.
Para profundizar en estas dimensiones, El Argentino dialogó con la Lic. Analía Gómez Malacalza, psicóloga y perito forense, magíster en Psicología Infantojuvenil (MN 34222).
-¿Qué implica que una infancia esté atravesada por situaciones de violencia?
-La infancia, a veces, se piensa como un asunto privado, pero en realidad es una responsabilidad compartida entre la familia, la comunidad y el Estado. Esto es fundamental para entender cómo se configura la afectación en la infancia.
El niño o la niña va a ir respondiendo en su vida psíquica de acuerdo al cuidado que reciba de estas tres instancias. No podemos pensarlo solo de manera individual ni únicamente desde la familia de origen, porque el cuidado de la infancia es una responsabilidad colectiva.
-En la sociedad sigue instalada la idea de “no te metas”. ¿Cómo impacta eso en la protección de las infancias?
-Estamos instalados como sociedad en la cultura del “no te metas”. Eso genera un prejuicio social que lleva a pensar que lo mejor es no intervenir.
Por eso es clave trabajar en educación y prevención, para revertir esa lógica y que las nuevas generaciones entiendan que el cuidado implica intervención activa, no indiferencia.
Históricamente, el niño fue pensado como propiedad privada. Con el tiempo, ese paradigma fue cambiando y hoy se lo reconoce como sujeto de derecho, con avances como la Convención sobre los Derechos del Niño.
Sin embargo, aunque esto está claro en el plano técnico y profesional, todavía no logra instalarse plenamente en la sociedad. Frente a esto, es necesario generar acciones concretas de prevención. Los distintos gobiernos deberían convocar a especialistas de la temática para diseñar políticas efectivas que permitan intervenir antes de que estos hechos ocurran.
-¿En qué fallamos los adultos cuando estas situaciones se repiten?
-Hay muchos actores sociales involucrados. Por un lado están los pares, la comunidad: vecinos, amigos, personas del entorno. Ante cualquier sospecha de que un niño pueda ser víctima de abuso o violencia, es fundamental conocer los protocolos y saber hacia dónde dirigirse para realizar una intervención.
Por eso es clave contar con herramientas claras, canales de denuncia accesibles -incluso anónimos-e incentivar la intervención social.
Por otro lado, están las escuelas. Deben existir protocolos de actuación ante un niño que llega golpeado a la institución: qué hace el equipo directivo, a quién se recurre y cómo se interviene.
El problema es que no en todas las provincias estos protocolos están actualizados o correctamente implementados. En muchos casos son precarios o antiguos, por lo que es necesario reforzar la prevención en las comunidades educativas.
La escuela interviene, pero muchas veces carece de herramientas al momento de activar los protocolos. Luego interviene el Estado, a través de una justicia que debería contar con equipos técnicos capacitados. Hoy nos encontramos con equipos que, en algunos casos, limitan o condicionan la escucha de lo que realmente ocurre.
A esto se suma una realidad estructural: el recorte presupuestario. Eso genera, por ejemplo, que un profesional deba realizar una cantidad excesiva de pericias mensuales, lo que impide trabajar con la profundidad necesaria.
-¿Qué piensa de la acusación hacia la psicóloga del caso Ángel?
-Cuando se apunta directamente contra la psicóloga, hay que considerar todas las aristas. Ese profesional muchas veces trabaja bajo presión, con salarios bajos y exigencias que no se condicen con la responsabilidad de su rol como perito judicial. Además, los tiempos de evaluación suelen ser muy acotados. A veces sería necesario realizar más entrevistas, aplicar técnicas adecuadas y contar con mayor tiempo para analizar cada caso. Esto no beneficia ni al profesional ni al niño. Y no es un problema aislado: se repite en distintas provincias del país. Hay pocos profesionales para demasiados casos.
No se trata de justificar responsabilidades individuales, sino de abrir el debate. Si no, todo se reduce a buscar culpables, y eso no es constructivo.
-Está la Ley Lucio, pero algo falló. ¿Qué mecanismos de protección no se implementaron o fallaron en el caso Ángel?
-Es necesaria una capacitación obligatoria y una actualización permanente sobre las formas actuales de violencia en todas las áreas del Poder Judicial.
También debería existir un organismo o comisión que supervise cómo se trabaja en estos casos, porque hoy el sistema funciona de manera fragmentada: cada área actúa por separado, sin articulación.
El problema es que quien recibe la denuncia es quien debe resolver sobre la vida de un niño. Si bien existen mecanismos de detección temprana, faltan acciones efectivas de prevención.
En el caso Ángel, esas acciones no alcanzaron para evitar el desenlace. Por eso es necesario crear una comisión de seguimiento de casos para evitar que los expedientes queden aislados o fragmentados. Esto ocurre con frecuencia.
En Argentina existe la percepción de que la justicia es lenta, pero en estos casos, además de lenta, puede ser negligente. Cuando las víctimas son menores, el tiempo es crítico: en la vida de un niño, el tiempo corre en otra escala. Por eso, la intervención debe ser urgente. Se necesitan equipos mejor formados y recursos que hoy no alcanzan.
Finalmente, es fundamental una justicia objetiva, sin sesgos ideológicos, ya que la protección de las infancias es una responsabilidad colectiva.
-Cuando hay denuncias cruzadas y no se escucha al niño, ¿qué ocurre en el sistema?
-Yo veo todo el tiempo un vicio judicial. Muchas veces los jueces, secretarios o actores del sistema ubican el conflicto exclusivamente en los adultos y lo encuadran como un “conflicto parental de denuncias cruzadas”. En ese proceso, se pierde al niño.
Esto expresa un enfoque adultocéntrico que desvía el eje del caso y deja al niño en situación de vulnerabilidad. Se termina dando más respuesta a los expedientes de los adultos que al cuidado del niño.
-¿Por qué muchas veces se prioriza el vínculo con los progenitores y los procesos de revinculación por sobre la escucha del niño?
-Hoy todavía existe una cierta omnipotencia en los ejecutores judiciales que, en algunos casos, toman decisiones desde su ideología o juicio personal, de manera equivocada y fuera de criterios éticos.
Se habla del interés superior del niño, pero en la práctica muchas veces esto no se cumple. Hay niños que han hablado y no se ha tomado en cuenta lo que dijeron, y las decisiones se resuelven desde el mundo adulto. Esto es moneda corriente.
Uno de los argumentos frecuentes es evitar “el mal mayor” de perder el vínculo o no obstruir procesos de revinculación. Sin embargo, hay límites claros: existen situaciones donde hay estructuras de personalidad psicopáticas, consumos problemáticos o incapacidades para el cuidado de un menor, y en esos casos no puede haber dudas.
Se observan fallos tibios incluso ante evidencias. En muchos casos, los niños no son escuchados porque se sostiene que el rol del decisor es inapelable: “yo tengo la razón”.
Por eso, es necesario trabajar profundamente. Los jueces en la Argentina deberían pensar las infancias. Un error puede llevar a una muerte, por lo que estos roles requieren ética, conciencia y capacitación permanente.
-¿Cómo se relaciona la violencia de género con la violencia infantil en los hogares?
-En el pasado se hablaba de violencia familiar. Luego se avanzó en la diferenciación de tipos de violencias, entre ellas la violencia de género, que es una de las más relevantes. Puede coexistir o no con situaciones de violencia hacia niños. En términos estadísticos, muchas veces aparecen vinculadas, pero no siempre se puede establecer una relación directa.
Es necesario un análisis complejo de cada grupo familiar, ya que las violencias son múltiples y no se explican de manera única.
Cuando se trabaja con víctimas infantiles o juveniles, el abordaje debe centrarse específicamente en la infancia y con perspectiva de derechos. Si bien existe la Ley Lucio, el caso Ángel obliga a reflexionar sobre qué medidas deben modificarse y qué acciones concretas deben implementarse. Sin embargo, no se observan hoy planes concretos de prevención impulsados desde los espacios legislativos, más allá de los discursos.
-¿A quiénes les importan realmente las infancias?
-Es una pregunta angustiante. Da la sensación de que las infancias aparecen muchas veces en contextos electorales o en discusiones legislativas puntuales, donde pueden ser utilizadas dentro de determinados proyectos políticos.
No veo, en general, una inversión real en prevención: ni en presupuesto, ni en tiempo, ni en planificación sostenida.
Síndrome del niño maltratado: señales tempranas
La Lic. Analía Gómez Malacalza nos comenta qué señales pueden dar cuenta de situaciones de maltrato en las infancias y adolescencias:
En general, suelen presentarse dos patrones de comportamiento: por un lado, tendencia al retraimiento o aislamiento, con posibles conductas de autolesión; por otro, cuadros de alta irritabilidad, con cambios bruscos en el comportamiento y ausencia de sonrisa espontánea.
Otro indicador importante es la alimentación. En muchos casos, la angustia se expresa a través de la pérdida de apetito y dietas deficientes. En otros, puede darse el fenómeno contrario: una ansiedad marcada que deriva en un aumento significativo de peso.En todos los casos, se trata de señales asociadas a distintos niveles de desequilibrio emocional y conductual que requieren atención.
Línea 102
Si necesitas ayuda o conoces a alguien que esté expuesto a violencia, llamá al 102. Es un servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante una situación de vulneración de derechos. Si vivís una emergencia llama al 911.
-
Sociedad5 díasQuién era la neuróloga que murió atropellada por un colectivo en Villa Devoto
-
CABA6 díasTragedia en Villa Devoto: murió una joven tras ser atropellada por un colectivo
-
Sociedad6 díasAutopsia de Maitena Rojas: la causa de muerte y el giro en la investigación
-
Investigación 🔎6 días“Lo asesinaron y se están cubriendo”: la grave acusación contra la madre de Ángel López
-
Sociedad3 díasUn informe escolar revela angustia de Ángel antes de mudarse con su madre
-
Chubut5 díasCrisis: polémica en Chubut por la venta de carne de burro
-
Política 📢6 díasEl delantal blanco manchado: Mirtha Legrand cuestionó el patrimonio de Manuel Adorni
-
Geopolítica 🌎6 díasDiplomacia fallida: EEUU se retiró de la cumbre con Irán, mientras Israel recrudece el fuego en el Líbano
