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Femicidio

Elías Calvimonte Vásquez: el taxista femicida, condenado a 30 años de prisión

La justicia boliviana lo condenó en 2018 tras varios intentos fallidos debido a errores procesales.

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Elías Calvimonte Vásquez, conocido como «el taxista femicida», fue condenado a 30 años de prisión sin derecho a indulto por el Tribunal de Sentencia número 4 de Cochabamba por el asesinato de la enfermera Verónica Arnez Salazar. Este hombre, nacido el 23 de septiembre de 1987, cometió una serie de brutales crímenes en la ciudad boliviana de Cochabamba, en los que mató a cuatro jóvenes de entre 15 y 22 años, destrozándoles el cráneo con objetos contundentes.

Un pasado marcado por la influencia materna y el inicio de los crímenes

Calvimonte Vásquez tuvo una infancia marcada por la fuerte influencia de su madre, cuya muerte lo afectó profundamente. Un año y medio después del deceso de su progenitora, comenzaron sus ataques. Sin haber completado la escuela secundaria, obtuvo una licencia de conducir y comenzó a trabajar como taxista, primero para una línea privada y luego por cuenta propia.

Modo operandi brutal y primera víctima

El método de Calvimonte Vásquez era particularmente violento: desfiguraba el rostro de sus víctimas y les destrozaba el cráneo con piedras grandes o bloques de cemento. Su primera víctima fue Marianela Orellana, de 15 años, quien apareció asesinada el 2 de agosto de 2007 después de estar desaparecida nueve días. El cuerpo presentaba signos de violación y lesiones graves en la cabeza. Testigos vieron a la adolescente subir al taxi del femicida en una feria local.

Otros crímenes y la captura del asesino

  • Jessica Vía Villavicencio (17 años): El 17 de enero de 2008, Jessica fue encontrada con múltiples puñaladas y heridas similares a las de Orellana. Estaba embarazada de ocho semanas y era novia de Calvimonte Vásquez, quien, motivado por los celos, la atrajo a su taxi antes de matarla.
  • Tercera víctima (15 años): El 21 de junio de 2008, otra adolescente fue asesinada de manera similar. Aunque algunos testigos señalaron al femicida, el caso quedó desatendido debido a la falta de recursos de la familia de la víctima.
  • Verónica Arnez Salazar (22 años): El 1 de junio de 2013, la enfermera Verónica Arnez Salazar fue hallada muerta con el rostro desfigurado y el cráneo destrozado en una zona cercana a la residencia de Calvimonte Vásquez. A pesar de las advertencias sobre el peligro que representaba el hombre, Verónica confió en él y subió a su taxi la noche de su desaparición.

Investigación, fuga y juicio

La Policía detuvo a Calvimonte Vásquez por el asesinato de Jessica Vía Villavicencio, pero fue liberado tras solo cuatro meses en prisión. Después del asesinato de Verónica Arnez Salazar, intentó evadir la justicia entregando un taxi excesivamente limpio, pero las pruebas de luminol revelaron rastros de sangre. Huyó a Argentina, pero regresó a Bolivia y fue capturado el 9 de julio de 2013.

A pesar de la gravedad de sus crímenes, en tres de los casos anteriores, las deficiencias en la investigación y la falta de pruebas comparativas de ADN permitieron que Calvimonte Vásquez evadiera condenas significativas. Sin embargo, en 2018, la justicia lo sentenció a 30 años de prisión por el asesinato de Verónica Arnez Salazar, cerrando un oscuro capítulo de violencia en Cochabamba.

Buenos Aires

Femicidio en Solano: sigue la búsqueda del prófugo con antecedentes de violencia

El principal sospechoso es Brian Leandro Lestra, de 31 años, hoy prófugo, señalado por la Justicia como autor del femicidio ocurrido en San Francisco Solano, partido de Quilmes.

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El femicidio de Gisele Alejandra Roucco expone, otra vez, la trama conocida de la violencia machista: una relación reciente, señales previas ignoradas o desoídas y un desenlace brutal.

El principal sospechoso es Brian Leandro Lestra, de 31 años, hoy prófugo, señalado por la Justicia como autor del femicidio ocurrido en San Francisco Solano, partido de Quilmes.

Un vínculo reciente atravesado por la violencia

Según fuentes de la investigación, Lestra se encontraba en situación de calle y con problemas de consumo cuando conoció a la víctima. La relación avanzó rápido: en poco más de tres meses ya convivían en la vivienda de Roucco.

Vecinos de la zona habían advertido una dinámica conflictiva:

  • Gritos frecuentes y discusiones violentas
  • Ingresos y egresos de personas en horarios inusuales
  • Un clima de tensión sostenido en el tiempo

Las alertas existieron, pero no alcanzaron para prevenir el desenlace.

El testimonio clave del hijo

La secuencia que permitió reconstruir el crimen tuvo como protagonista al hijo de 12 años de la víctima. El chico llegó a la casa y Lestra le dijo que su madre estaba en la Ciudad de Buenos Aires. Al día siguiente, cuando volvió a buscarla, recibió una respuesta escalofriante: “No vas a volver a verla”.

Poco después, el hombre desapareció.

Fue el propio niño quien detectó tierra removida en el patio. Allí encontró el cuerpo de su madre, parcialmente enterrado. La reconoció por un tatuaje visible en uno de sus brazos.

Autopsia y búsqueda

El informe forense confirmó que Gisele Roucco fue asesinada a puñaladas. La mecánica del crimen refuerza la hipótesis de un ataque violento en el contexto de violencia de género.

Desde entonces, la Policía mantiene un operativo para dar con Lestra. La Justicia difundió su imagen y pidió colaboración:

  • Cualquier dato puede aportarse al 911
  • También en la comisaría más cercana

Una trama que se repite

El femicidio en Solano vuelve a poner en foco los patrones estructurales de este tipo de crímenes:

  • Relaciones atravesadas por violencia previa
  • Contextos de vulnerabilidad social
  • Falta de intervención temprana eficaz

El hallazgo del cuerpo por parte de un menor agrega una dimensión de extrema gravedad institucional y social. No solo por el crimen, sino por las consecuencias que deja.

Mientras tanto, el principal sospechoso sigue prófugo. Y una vez más, la pregunta incómoda: cuántas señales hacen falta para que el Estado llegue antes.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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