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Buenos Aires

Tres crímenes brutales pusieron a Mar del Plata al límite y obligaron a la Provincia a intervenir

El femicidio de Mailén Antonich, el asesinato del ferretero Ricardo Ruiz y la muerte del chofer Alberto Rodríguez desataron una ola de protestas en Mar del Plata. Vecinos marcharon a la jefatura policial, hubo incidentes con cinco heridos, y el Ministerio de Seguridad bonaerense anunció que asumirá un rol más activo en el territorio.

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El femicidio de Mailén Antonich (25), el asesinato del ferretero Ricardo Ruiz (48) y la muerte del chofer Alberto Rodríguez (68) sacudieron Mar del Plata.

Tres crímenes brutales ocurridos en el lapso de 48 horas pusieron a Mar del Plata en el centro de la crisis de seguridad de la provincia de Buenos Aires. El femicidio de Mailén Antonich (25), el homicidio del ferretero Ricardo Ruiz (48) y la muerte del chofer de aplicación Alberto Rodríguez (68) desencadenaron una reacción social que derivó en una marcha y enfrentamientos frente a la Jefatura Departamental de Policía el miércoles 5 de agosto, y forzaron al gobierno provincial a anunciar cambios en su estrategia de seguridad para el municipio de General Pueyrredón.

El femicidio que conmocionó a la ciudad

El caso que mayor indignación generó fue el de Mailén Antonich, madre de dos niñas de 25 años, asesinada tras asistir a una falsa entrevista de trabajo difundida en Facebook. Su cuerpo fue hallado envuelto en una sábana y oculto debajo de un contenedor, en una zona de playas del sur de la ciudad. Por el hecho fueron detenidos Agustín Bartolomé (26) y José Luis Aquino (27), aunque la investigación continúa abierta y se analiza más de una hipótesis sobre el móvil y los posibles involucrados.

La madre de la víctima, María Mariscal, se acercó a la protesta para pedir justicia y declaró ante la prensa: «Vengo de forma pacífica, soy mamá y estoy atravesando un dolor increíble. Tengo que estar en pie, ser fuerte; veo tantas cosas fallidas de la Policía hacia nosotros». Sus palabras resumieron el sentimiento de miles de marplatenses que ese día salieron a las calles.

Un ferretero y un chofer: la violencia que no cesa

El sábado 1 de agosto, el mismo día del femicidio de Mailén, fue asesinado Ricardo Ruiz de un disparo al corazón durante un violento asalto en su ferretería de la Avenida Libertad y Luciano Arrué. El operativo policial posterior derivó en la detención de Tomás Hocte (23) y Alan Ovejero (25), a quienes se les secuestró el arma presuntamente usada en el robo.

El tercer crimen fue el de Alberto Rodríguez (68), chofer de una aplicación de viajes. El hombre fue atacado a golpes en el rostro y recibió un disparo en la pierna izquierda que le costó la vida. La hipótesis principal es que fue sorprendido por ladrones que se llevaron su Chevrolet Corsa, que al momento de las actuaciones todavía no había sido localizado.

Marcha e incidentes frente a la Jefatura Policial

El miércoles 5 de agosto, vecinos de Mar del Plata, en particular del barrio San Carlos, que venía organizándose en redes sociales para visibilizar hechos delictivos, convocaron una protesta frente a la Estación Departamental de Policía. La movilización derivó en momentos de alta tensión: un grupo intentó derribar una de las rejas de acceso a la sede, lo que generó forcejeos y empujones. El saldo fue de tres policías y dos manifestantes heridos, todos trasladados al Hospital Privado de Comunidad (HPC).

La provincia interviene: más atribuciones, el mismo jefe policial

La escalada forzó una reacción del gobierno bonaerense. El Ministerio de Seguridad, a cargo del ministro Javier Alonso, anunció que asumirá un rol más activo en la coordinación de políticas de seguridad en el territorio marplatense, incrementando el trabajo directo en los distintos barrios de la ciudad. Fuentes consultadas descartaron el presunto desplazamiento del jefe policial departamental, el comisario mayor Cristian Daniel Fontana, y aclararon que las medidas no apuntan a modificar la estructura policial sino a tomar más atribuciones de gestión sobre el terreno.

En ese contexto, el subsecretario de Articulación Institucional, Eduardo Aparicio, cuestionó el manejo de los recursos destinados a seguridad por parte del municipio que gobierna interinamente Agustín Neme, tras la licencia del intendente Guillermo Montenegro para asumir como senador provincial. Según señaló al medio marplatense La Capital, el partido de General Pueyrredón recibió $3.000 millones durante 2025 para destinarlos a patrulleros, equipamiento, cámaras y el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM). La pregunta que queda pendiente es qué se hizo con esos fondos.

En sintonía con ese reencuadre, Gastón Herrera, referente en el distrito del ministerio de Alonso, renunció como director de Coordinación Municipal y Control Rural de la Región Interior Oeste I, argumentando que su salida facilita la reconfiguración de equipos para «devolverle la tranquilidad a los vecinos».

Lo que queda en evidencia, más allá del operativo de contención política, es que la crisis de seguridad en Mar del Plata no es coyuntural: es el resultado de años de desinversión, falta de coordinación entre el Estado provincial y el municipal, y una Policía que la propia madre de una víctima describió como plagada de «cosas fallidas». La respuesta institucional llega, como siempre, después de los muertos.

Puntos clave

  • Tres crímenes en 48 horas sacudieron Mar del Plata: el femicidio de Mailén Antonich (25), el asesinato del ferretero Ricardo Ruiz (48) y la muerte del chofer Alberto Rodríguez (68).
  • Vecinos del barrio San Carlos organizaron una protesta frente a la jefatura policial que derivó en incidentes con cinco heridos.
  • El Ministerio de Seguridad bonaerense anunció que asumirá mayor control territorial en General Pueyrredón.
  • El gobierno provincial cuestionó el uso de los $3.000 millones que el municipio recibió en 2025 para seguridad.
  • Hay dos detenidos por el femicidio de Mailén Antonich y dos por el homicidio de Ricardo Ruiz; el caso de Alberto Rodríguez permanece sin esclarecerse.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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