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Femicidio

“Me tiene de rehén”: denunció a su novio al 911 y la mató antes de que entre la policía

Una mujer llamó al 911 para denunciar que estaba de rehén y los efectivos ingresaron a la vivienda cuando ya había sido asesinada por su pareja.

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Violencia de género en Lomas de Zamora: la demora de la Policía se cobró otra vida.

Femicidio en Temperley: llamó al 911 y la policía llegó tarde

★ Un nuevo caso de violencia machista extrema expone las fallas en los tiempos de respuesta de las fuerzas de seguridad y la justicia. Noelia Carolina Rivero, de 30 años, resultó asesinada a puñaladas por su pareja, Tomás Adrián Núñez, en una vivienda de la localidad de Temperley, partido de Lomas de Zamora. La víctima llegó a comunicarse con el servicio de emergencias 911 para alertar que el agresor la mantenía retenida, pero los agentes policiales tardaron horas en ingresar al domicilio, concretando el acceso cuando el crimen ya se había consumado.

Negociación y demora fatal

El hecho ocurrió el sábado por la tarde en una casa ubicada en la calle Lavalle 1734. Según informaron fuentes policiales, Rivero dio el aviso al 911 denunciando la situación de cautiverio. Al arribar al lugar, los efectivos no obtuvieron respuestas desde el interior de la propiedad y decidieron solicitar refuerzos en lugar de forzar el acceso inmediato.

Durante un prolongado lapso, el personal policial intentó entablar un diálogo con Núñez desde la vereda. En ese intermedio, la víctima llegó a manifestar que se encontraba bien pero atrapada, una estrategia habitual de supervivencia en contextos de toma de rehenes. Ante la persistente negativa del hombre a entregarse, la fiscalía de turno autorizó finalmente el ingreso forzado a la vivienda.

El hallazgo y la detención

La policía logró entrar al inmueble por los techos y un pasillo gracias a la colaboración de un familiar de la víctima, quien aportó una copia de la llave. Al ingresar, los agentes escucharon los gritos del agresor y hallaron a Rivero en una de las habitaciones con múltiples heridas de arma blanca en el pecho y en la espalda. Médicos de una ambulancia del SAME confirmaron el fallecimiento de la joven en el lugar.

Por su parte, Núñez presentó cortes superficiales en las muñecas y en el cuello, lesiones que se causó a sí mismo pero que no pusieron en riesgo su vida. El agresor quedó detenido en el acto y los efectivos lo trasladaron bajo custodia al Hospital Gandulfo para recibir curaciones. En la escena del crimen, los peritos secuestraron el cuchillo utilizado para el ataque. La causa judicial quedó radicada en la UFI Número 17 y el Juzgado de Garantías Número 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, bajo la carátula legal de homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género.

Puntos clave

  • La víctima llamó al 911 para denunciar que su novio, Tomás Adrián Núñez, la tenía retenida como rehén.
  • La policía demoró el ingreso a la vivienda de la calle Lavalle al 1734 intentando dialogar desde la puerta.
  • Los agentes entraron por los techos con la llave de un familiar cuando escucharon gritos en el interior.
  • Noelia Carolina Rivero fue hallada muerta con múltiples puñaladas en el pecho y la espalda.
  • El agresor quedó detenido y la causa fue caratulada como homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género.

Femicidio

Cuatro femicidios en un día: el horror que no paró mientras Argentina miraba la final

Mientras millones de argentinos seguían la final del Mundial 2026, cuatro mujeres fueron asesinadas en Córdoba, Rosario, Catamarca y Misiones. Sus nombres son Rocío Gómez, Lara Caraballo, Norma Tula y Sandra Beatriz Bilau. El observatorio «Ahora que sí nos ven» encendió la alarma: en la mayoría de los casos, los asesinos eran parejas o exparejas con antecedentes de violencia.

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El domingo pasado quedará marcado en la historia argentina por dos razones irreconciliables: la final del Mundial de fútbol y cuatro femicidios consumados en menos de 24 horas. La organización feminista «Ahora que sí nos ven» fue la que puso en palabras lo que los grandes titulares omitieron: mientras el país festejaba o lloraba en las calles, cuatro mujeres eran asesinadas por hombres que les eran cercanos, en sus hogares, sin que el Estado hubiera podido o querido detenerlo a tiempo.

No se trata de confrontar una tragedia colectiva con otra. Se trata de entender que la violencia de género no hace tregua, no reconoce fines de semana ni grandes eventos, no espera a que el país tenga la cabeza libre. Ocurre en el hogar, a manos de conocidos, con antecedentes previos que el sistema judicial y las fuerzas de seguridad muchas veces ignoraron o minimizaron. Ese es el patrón que se repitió, una vez más, en cada uno de estos cuatro crímenes.

Rocío Gómez: la condena previa que no alcanzó

Rocío Belén Gómez tenía 27 años y era madre de tres hijas. Vivía en Santa María de Punilla, Córdoba. El domingo a la noche se reunió con su expareja, Maximiliano Braudaco, de 40 años, para ver juntos la final del Mundial. Lo que comenzó como un encuentro terminó en un ataque con arma blanca. Braudaco la apuñaló repetidas veces mientras familiares intentaban intervenir para detenerlo. Fue detenido pocas cuadras del lugar, alcoholizado, y admitió el crimen ante los vecinos.

El dato que más indignó a quienes reclaman justicia es que Braudaco había sido condenado en 2025 por la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje a dos años y seis meses de prisión condicional, por los delitos de coacción y daño calificado contra la misma víctima.

La sentencia incluía medidas de restricción que el agresor incumplió sistemáticamente; familiares de Rocío declararon que continuaba acercándose a su domicilio pese a las disposiciones judiciales. La causa quedó bajo la responsabilidad de la fiscal Silvana Pen, de la Fiscalía de Instrucción de Cosquín.

Lara Caraballo: un disparo en la casa del novio

Lara Valentina Caraballo tenía 20 años. Murió en la madrugada del domingo en una vivienda del barrio Ludueña Norte, Rosario, de un disparo en el rostro que le provocó la muerte instantánea. Su novio, Axel A., de la misma edad, abandonó el lugar en bicicleta llevándose el arma, que no estaba registrada a su nombre. Se entregó horas después en la sede de la Policía de Investigaciones (PDI) acompañado por su abogado, y alegó que el disparo «se le escapó».

La causa quedó a cargo de la Brigada de Femicidios de la PDI y de la fiscal Noelia Navone, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL). Se evalúa imputarlo por femicidio y portación ilegal de arma de fuego. La Justicia avanza en la reconstrucción del vínculo de pareja para determinar si existían antecedentes de violencia.

Norma Tula: más de 60 puñaladas en Catamarca

Norma Varela Tula tenía 61 años. Fue hallada muerta en su domicilio del barrio La Chacarita, en la ciudad de Catamarca, cuando su sobrina llegó a visitarla y encontró el cuerpo. La autopsia confirmó que presentaba más de 60 puñaladas; la causa de muerte fue un shock hipovolémico. Su hijo, de 22 años, fue detenido tras ser visto saliendo corriendo de la casa momentos antes. El hombre, que tiene antecedentes de violencia familiar, está detenido. La investigación está a cargo de la fiscal Yésica Miranda.

Sandra Beatriz Bilau: su hija de 17 años encontró el cuerpo

Sandra Beatriz Bilau tenía 40 años. Fue asesinada a escopetazos en su vivienda del paraje 20 de Junio, en Piñalito Norte, Misiones. Cerca de las 20 del domingo, su hija Leila, de 17 años, regresó al hogar y encontró a su madre tendida sobre una cama, sin signos vitales y con heridas sangrantes. Dio aviso a la Policía de inmediato. Al inspeccionar el predio, los efectivos hallaron en un galpón el cuerpo de Edgardo Luis Schott, de 45 años, pareja de Sandra y padre de la joven, colgado de una soga. Las pericias secuestraron una escopeta y dos vainas servidas. La causa quedó bajo la órbita del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú. Con este crimen, ya son cinco los femicidios registrados en Misiones en lo que va de 2026.

El patrón que no cambia: la violencia ocurre en el hogar

Los cuatro casos tienen un denominador común que los datos confirman desde hace años: la violencia de género es, en su enorme mayoría, doméstica e intrafamiliar. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, entre el 65% y el 70% de los femicidios son perpetrados por parejas o exparejas, y en la mayoría de los casos ocurren dentro de la vivienda de la víctima. El 17% de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa; en el caso de Rocío Gómez, esa denuncia incluso llegó a una condena que el agresor ignoró con total impunidad.

La organización «Ahora que sí nos ven» fue la encargada de visibilizar estos cuatro crímenes mientras la agenda mediática estaba monopolizada por el resultado futbolístico. Su mensaje fue claro: nombrarlas no es «mezclar» una noticia con otra, sino reconocer que hay realidades que no se detienen cuando el mundo mira hacia otro lado. Rocío Gómez. Lara Caraballo. Norma Tula. Sandra Beatriz Bilau. Sus nombres merecen ser recordados.

Una crisis de respuestas, no de denuncias

El caso de Rocío Gómez ilustra con brutalidad la falla sistémica: había condena, había restricciones, había una familia que alertaba sobre el incumplimiento. Y sin embargo el femicida tuvo acceso a su víctima. La pregunta que el Estado argentino no logra responder es cómo se garantiza la protección efectiva cuando el agresor ya fue identificado y juzgado. La respuesta, por ahora, es que no se garantiza.

Mientras el Gobierno de Javier Milei avanza en el desmantelamiento de programas de asistencia a víctimas de violencia de género y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich celebra estadísticas que los observatorios independientes cuestionan, cuatro mujeres más quedaron fuera de cualquier estadística de recuperación posible. Para ellas, el Estado llegó demasiado tarde, o no llegó.

Si estás en una situación de violencia de género, podés comunicarte de forma gratuita y las 24 horas al 144.

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