Cultura
La maldita
Al terminar la calle hay una casa. Tiene el frente empapado de grietas y una puerta de cedro. La casa tiene un pasillo y al final del pasillo hay una pieza. Huele a mandarina y azufre, la ropa se amontona y la luz se dispersa. Hay una sola camita con el elástico vencido.
Por Matías Segreti
Cuando el invierno llega, en ese dormitorio se enciende un brasero. Hojas de eucalipto para perfumar, ramas de paraíso para calentar. Le han dicho que pino no, el pino escupe una resaca que empantana el aire y la resina se acumula en el brasero. La vieja igual prende cada tanto una rama de pino, le gustan sus astillas, el modo en que humea. Los más jóvenes insisten en que no prenda más eso, que es peligroso, que se puede incendiar la casa. La vieja les dice que sí, hace algo con la cara que parece una sonrisa y cierra la puerta. Después se le abre la boca y dice, mal cáncer los coma, mientras hace nudos con los dedos.
Cuando el verano llega una música sale por las ventanas. Desde adentro de la habitación la mujer vieja prende la radio y deja que el sonido acompañe el día. Una canción tras otra, una orquesta, un cantor, cada tanto hay algún anuncio, pero sobre todo es música. A la tarde le tocan la puerta, le dicen que baje el volumen. Le golpean, una, dos veces y ella nada, no contesta. Se van diciendo, vieja de mierda, pero la mujer no abre la boca. Al rato, cuando sabe que no la escuchan hace una oración, maldigo toda tu vida en nombre del dolor que me causas, la maldigo, que el diablo se coma tu suerte. La vieja se va a dormir masticando el ácido de sus encías,
A veces, solo a veces, aparece uno de los hijos. Nunca vienen juntos, por lo general se presenta el mayor, los otros tres hace rato que no la visitan. Ma, le dice, te traje esto y le da un canasto y algunas bolsas. La mujer revisa las bolsas con las uñas, escarba entre las papas y los paquetes de arroz, después lo mira con desprecio y le pregunta por sus hermanos. El mayor se encoge de hombros, primero porque sabe que no la quieren ver, segundo porque él tampoco los ve. La vieja lo despide rápido. La tierra los devorará, dice una vez cerrada la puerta. Antes de irse el hombre le da unos pesos al dueño del conventillo.
Hace varias noches que se despierta sobresaltada. Un sueño que se repite, un hombre con la espalda blanca, un varón joven, una sangre que probó. Hay una imagen anterior a lo maldito. Es en el campo, cerca de la estancia de Los Güemes, donde su padre fue peón, donde su madre fue entregada. Hay un momento en que cree ser feliz, es el instante anterior a que la entreguen a ella también, son los momentos antes de que el patrón le haga los hijos que tiene. Cuando termina el sueño y las cosas se oscurecen intentar retener la cara de ese hombre, la reconstruye a medias, un baile, la música que se parece a un viento campero, un perfume dulzón, el olor a vino en su cuello, el barro que desarma el césped y una frase que dijo antes de que le clave una daga en el pecho, bestia sin nación, maldita serás. Luego los ojos muertos.
La vieja se fastidia, larga un alarido y su última infección. Mal fin tenga tu cuerpo, permita Dios que te veas en las manos del verdugo y arrastrado como las culebras, que te mueras de hambre, que los perros te coman, que malos cuervos te saquen los ojos, que Jesucristo te mande una sarna perruna por mucho tiempo, que mis ojitos te vean colgado de la horca y que sea yo el que te tire de los pies, que los diablos te lleven en cuerpo y alma al infierno.
Algunos días después vuelve el hijo. Lo llamaron porque en la pieza hay olor y nadie quiere entrar. El hombre intenta abrir la puerta, lo ayudan otros dos, tienen que empujar y romper la trabita. Cuando logra entrar ve a su madre, sus labios parecen dibujar una medialuna o una cueva, está al fin muerta, con el cuello roto y una marca roja en los pies.
Cultura
Anne Carson ganó el Nobel de Literatura 2026: la poeta que reinventó los clásicos
La Academia Sueca eligió a la escritora canadiense de 76 años por una obra que desafía los géneros, dialoga con la Antigüedad griega y produce formas literarias sin precedentes. El galardón está dotado con cerca de 1,2 millones de dólares y la distinción la encontró en Islandia, «escuchando el viento».
Una mezcla inaudita de poesía, ensayo, filosofía, traducción y mitología griega le valió a Anne Carson el reconocimiento más alto de las letras mundiales. La Academia Sueca anunció este jueves que la escritora canadiense, de 76 años, es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026 y destacó su capacidad para crear «nuevas formas para la literatura contemporánea» a través de «un audaz e inventivo diálogo con la tradición clásica».
La distinción fue comunicada por la institución sueca mediante una transmisión en vivo desde su sede en Estocolmo. La secretaria permanente de la Academia, Ingrid Carlberg, reveló que la noticia tomó a Carson por sorpresa mientras viajaba por Islandia. La propia laureada, según Carlberg, describió que se encontraba «escuchando el viento». El galardón está dotado con 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.
Una obra que derrumba fronteras
Nacida en Toronto en 1950, Carson estudió en la Universidad de esa ciudad, donde obtuvo una licenciatura, una maestría y un doctorado en Estudios Clásicos. Su contacto con el griego antiguo comenzó en la escuela secundaria, cuando un profesor de latín accedió a enseñarle ese idioma durante los almuerzos, una anécdota que la propia autora señala como el origen de toda su trayectoria intelectual. A lo largo de su carrera ejerció la docencia en universidades de Canadá y Estados Unidos, entre ellas McGill y Michigan.
Su debut editorial, Eros the Bittersweet (1986), un ensayo sobre el deseo en la literatura griega, anticipó las claves de una producción que nunca se conformó con los límites de un solo género. Le siguieron Glass, Irony, and God (1992), Plainwater (1995) y Men in the Off Hours (2000). Pero fue Autobiografía de Rojo (1998), una novela en verso que reinterpreta el mito de Gerión y Heracles en clave contemporánea, con Buenos Aires como escenario de uno de sus momentos centrales, la que la convirtió en una figura ineludible de la poesía experimental anglófona.
Nox y el duelo como forma literaria
Entre todas sus obras, la Academia Sueca eligió Nox (2010) para ejemplificar el alcance de su escritura. El libro fue compuesto en memoria de su hermano Michael, quien desapareció misteriosamente antes de morir en Dinamarca en 2000. El jurado lo describió como una creación «tan escultórica como literaria»: un epitafio en formato de caja desplegable en acordeón, con fotos, cartas y textos dedicados al hermano fallecido. En el libro también aparece, como tercera voz que aporta profundidad temporal, la famosa elegía 101 del poeta romano Catulo en honor a su propio hermano, quien también murió en tierra extranjera.
En 2001 publicó La belleza del marido, una exploración de la ruptura sentimental estructurada en 29 tangos, que obtuvo el Premio T. S. Eliot. Entre sus otros reconocimientos figuran el Premio Griffin de Poesía y una beca de la Fundación MacArthur. Su producción incluye también Decreation (2005), donde combina poesía, ensayo y ópera, y traducciones de tragedias de Eurípides, Sófocles y Esquilo.
Un Nobel que llega por caminos que no son los del mercado
La elección de Carson sigue la línea de una Academia Sueca que, en los últimos años, privilegió obras de ruptura formal sobre nombres cómodos para el establishment literario anglosajón. El húngaro László Krasznahorkai recibió el galardón en 2025 «por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte». En 2024, la laureada fue la surcoreana Han Kang «por su intensa prosa poética que afronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana». Antes, el noruego Jon Fosse, en 2023, y la francesa Annie Ernaux, en 2022, completaron una serie de elecciones que priorizó la literatura de los márgenes geográficos y formales sobre los nombres consagrados por los grandes sellos editoriales.
Carson, pese a su reconocimiento internacional, siempre mantuvo una relación distante con las categorías literarias establecidas. En una entrevista, la propia autora confesó que nunca se consideró plenamente escritora: afirmó que su primera vocación fue el dibujo y que todavía se piensa como una artista visual. Esa incomodidad con los géneros no es un rasgo anecdótico de su biografía; es la clave de toda su poética y, según la Academia Sueca, la razón por la que su obra importa.
Lo que tenés que saber:
- La Academia Sueca anunció este jueves que Anne Carson, escritora canadiense de 76 años, ganó el Premio Nobel de Literatura 2026.
- El jurado destacó su obra como «audaz e inventiva», por crear nuevas formas literarias en diálogo con la tradición clásica griega.
- La noticia la encontró en Islandia; el galardón está dotado con aproximadamente 1,2 millones de dólares.
- Su libro Nox (2010), un epitafio escultórico dedicado a su hermano fallecido, fue especialmente destacado por la Academia.
- Carson sucede al húngaro László Krasznahorkai, laureado en 2025, en una serie de Nobel que privilegia la literatura de ruptura formal.
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