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Cultura

«Hermanas», una muestra sobre la memoria y la lucha feminista a partir de la historia de las Mirabal

La muestra, que llega al Museo Evita, Con una curaduría sensible y un abordaje íntimo, la exposición “Hermanas” recupera la vida de las dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal para visibilizar su lucha y su legado.

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A partir de hoy se presenta en el Museo Evita una muestra que recorre las biografías de las hermanas Mirabal, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por el dictador dominicano Rafael L. Trujillo y convertidas en emblema mundial de la lucha contra la violencia hacia las mujeres, una historia que también rescata por estos días el realizador argentino Juan Pablo Buscarini en su serie “El grito de las mariposas”.

Con una curaduría sensible y un abordaje íntimo, la exposición “Hermanas” recupera la vida de las dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal para visibilizar su lucha y su legado. La muestra, que llega al Museo Evita (Lafinur 2988, CABA) desde la Casa Museo Hermanas Mirabal de República Dominicana, propone un ejercicio de memoria sobre la vida de estas estas mujeres, cuyo asesinato marcó la caída del trujillato y perpetuó a las mariposas como símbolo de lucha contra la violencia de género.

La fecha del crimen fue declarada posteriormente “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El repaso por sus semblanzas comienza con la potencia de la fotografía. En la antesala de la muestra se exhiben cuatro retratos: tres de ellos muestran los rostros jóvenes de las hermanas y están en tonos sepia porque se trata de las típicas fotos antiguas que se tomaban en primer plano. Pero hay uno de esos retratos a color y exhibe a una mujer mayor que lleva un aplique de una mariposa en su saco. Se trata de Bélgica Adela Mirabal Reyes o “Dedé”, la cuarta hermana que sobrevivió y contó la historia.

Durante los últimos años de vida, Dedé se empeñó en escribir la historia del asesinato de sus hermanas, no solo como una forma de trasmutar el dolor si no también como un ejercicio de memoria, verdad y justicia, en un libro que tituló “Vivas en su jardín”. «Yo no soy escritora, no sé con qué palabras explicar tanto dolor», escribió Dedé en esas páginas.

¿Cómo fue la vida de estas hermanas?¿Qué huellas imborrables dejaron en la historia de República Dominicana y en Latinoamérica? La que guía el recorrido por la vida de estas hermanas y sus huellas imborrables en la historia de República Dominicana y en Latinoamérica es Jimena Coppolino, curadora de la muestra y responsable de la obra de teatro “25 de noviembre o el comportamiento de las mariposas”, donde reconstruye la historia de las Mirabal, producción que le dio la oportunidad de conocer el territorio donde sucedieron los hitos de la vida de las hermanas.

“Salcedo, el pueblo natal de ellas, es un pueblo muy chiquito, lleno de plantas, árboles y flores. Casi rural todavía. Ahí se emplaza la Casa Museo Hermanas Mirabal, que en su momento fue la casa de la familia y lo que tiene este espacio es que fue el refugio de Patria, Minerva y María Teresa con su madre y sus hijos meses previos al asesinato”, cuenta la curadora.

Cuando el Museo Evita y la Casa Museo Hermanas Mirabal convocan a Coppolino, coincidieron en que “había que narrar en Argentina a las Mirabal, contar su historia más en detalle” y “Hermanas” es un título que no solo remite al vínculo familiar de las Mirabal sino a la hermandad, la sororidad y la lucha feminista».

Al ingresar a la sala, una cronología detalla los sucesos históricos de la República Dominicana entrelazados con la vida de las Mirabal. Los colores de la línea de tiempo, verde y negro, corresponden al “Movimiento Revolucionario 14 de junio” que ellas fundaron y que luchaba contra la dictadura de Trujillo, que se extendió entre 1930 y 1961, considerada una de las más sangrientas de América Latina.

En las fotografías, que según cuenta la curadora corresponden a “una colección fotográfica familiar escueta”, las Mirabal aparecen en situaciones sociales, elegantemente vestidas o posando.

“Están muy poco registradas, primero por las tecnologías de ese momento y, por otro lado, porque su actividad política y social era clandestina”, explica Coppolino, pero la escasez de imágenes no impide que la historia se narre.

La vectora de la revolución, María Argentina Minerva Mirabal Reyes (1926), desde muy pequeña tuvo interés por temas relacionados a la libertad, la igualdad, las artes y la pintura.

«Estudió abogacía, después de luchar mucho por llegar a esa posibilidad en una universidad», recapitula Coppolino sobre el recorrido estudiantil de esta hermana en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Sin embargo, Minerva no pudo ejercer su profesión. El Estado dominicano recién reconoce su título en 2020 con motivo de los 60 años de su asesinato.

«Sus hermanas, Patria (la mayor) y María Teresa, acompañan a Minerva con todo el compromiso pero la inspiradora de este compromiso fue ella. María Teresa seguía a Minerva desde muy chiquita y la acompaña en la militancia. Patria tenía un rol más logístico», cuenta la curadora.

Luego, la curadora señala una fotografía de Patria cuidando sus plantas en un jardín y advierte: «Acá hay un detalle interesante». La hermana mayor fue una apasionada por la pintura y la jardinería. Estudió dactilografía y con su esposo Pedro González tuvieron tres hijos: Nelson Enrique, Noris Mercedes y Fidel Raúl Ernesto. En su casa, Patria acogió las reuniones de los participantes del movimiento. También se festejaron cumpleaños y otras celebraciones para justificar los encuentros donde se realizaban tareas abocadas a la resistencia, como la confección de artefactos explosivos.

Cuando la dictadura de Trujillo descubre el Movimiento, a la familia Mirabal le quitan sus bienes, varios integrantes van presos y la casa de Patria se regala a Alicino Peña Rivera, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Peña Rivera la derrumba, dejándola en ruinas y fue él quien, posteriormente, dirigió el asesinato de las Mirabal. Actualmente, el jardín de esta casa es un Jardín Memorial.

Las hermanas fueron capturadas en el puente de Marapicá junto a Rufino de la Cruz, un agricultor y transportista que conducía el vehículo en el que viajaban y fueron asesinados.

La prensa dominicana tituló: «Tres madres de familia y un conductor mueren en fatal accidente». «Ese accidente no lo cree la sociedad dominicana y termina siendo el hecho que, de alguna manera, le da fin a una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica», explica la curadora y agrega: «La sociedad dominicana empieza a considerar que ahora también matan mujeres», porque las Mirabal «hacían todo lo que se esperaba de una mujer».

Sobre la cuarta hermana y la principal narradora de esta historia, Cappolino cuenta: «Hay algo muy conmovedor del rol de Dedé, que tiene que ver con la crianza de sus seis sobrinos, ya considerados hijos que quedan huérfanos a partir del asesinato; además de los tres hijos que ya tenían». Con el tiempo, la sociedad dominicana se refirió a Dedé como «Mamá Dedé», un apodo que resuena con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina.

La muestra «Hermanas», que podrá visitarse de martes a domingos de 11 a 19, también recoge imágenes de las marchas feministas recientes junto con animaciones de mariposas que parecen volar por la sala, como forma de conmemorar a las hermanas Mirabal y también reivindicar la libertad, la transformación y la lucha contra todas las formas de violencia de género.

CABA

Gran abrazo a Zivals: el próximo sábado se planta la cultura contra la demolición

Con la consigna “Frenemos la demolición”, una convocatoria difundida en Instagram pide rodear Zivals el sábado 31 de octubre, a las 17, en Callao y Corrientes. La histórica disquería y librería, abierta desde 1971, integra la lista de inmuebles a expropiar para la Línea F del subte, mientras su familia propietaria sostiene que hay alternativas técnicas sin demolición.

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El Gobierno porteño ni siquiera dice que necesite expropiar para empezar la obra de la Línea F, pero el edificio de Zivals sigue en la lista de inmuebles a demoler. Por eso, el sábado 31 de octubre, a las 17, vecinos, lectores y amantes de la música están convocados a abrazar la esquina de Callao y Corrientes.

La convocatoria, difundida en Instagram por la cuenta descalzo.nico bajo el lema “Frenemos la demolición | Gran abrazo a Zivals”, se apoya en un reclamo que la familia propietaria de la librería y disquería sostiene desde hace semanas contra la expropiación del inmueble, prevista en el proyecto de la futura Línea F del subte que impulsa el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. La consigna agrega la etiqueta #ZivalsNoSeVa y pide a los asistentes que lleven a sus familias y amigos.

Una consigna que no enfrenta al subte con la cultura

El texto de la convocatoria evita el falso dilema entre transporte y patrimonio. “Zivals y el subte no son opuestos: los dos son parte de la identidad porteña”, sostiene. Y precisa la demanda: “Queremos la Línea F y queremos que Zivals siga en su esquina. Existen alternativas técnicas para hacer la estación en otro lugar”. El reclamo no es contra el subte, es contra la decisión de llevárselo puesto.

Alternativas sin respuesta y una oferta rechazada

Como publicó El Argentino el 8 de octubre, Fernando Laviz, referente de Zivals, difundió una Carta Abierta en la que afirmó que se trata de “una obra pública que eligió hacerse sobre Zivals”, teniendo otras opciones. Entre ellas, la familia mencionó el proyecto Estación Tucumán 2×1 y el uso del Pasaje Discépolo para los accesos, propuestas que hasta entonces no habían recibido respuesta oficial. También rechazó la fórmula de “coexistencia” que planteó la Ciudad, porque implicaría un cierre de al menos tres años que, advirtió, rompería el vínculo con su comunidad: “El hábito de la esquina, en tres años, deja de ser hábito”.

El ministro de Infraestructura y Movilidad porteño, Pablo Bereciartua, defendió que la esquina de Corrientes y Callao es la que mejor resuelve la combinación con la Línea B, sin escaleras, y señaló que trasladar la estación a Callao y Tucumán exigiría un túnel de 200 metros. Sin embargo, aclaró que la obra puede comenzar por el túnel sin esperar las expropiaciones. Si las expropiaciones no son condición para arrancar, la urgencia por tirar abajo un sitio cultural queda sin explicación a la vista.

El propio dueño de Zivals contó que durante la pandemia recibió una oferta de 6 millones de dólares por la propiedad y no la aceptó, un dato que refuerza el argumento de la Carta Abierta: “Si esto fuera un negocio, ya lo habríamos negociado”. Según advirtió el gerente general, Alfredo Suhring, la dirección Callao 373 integra la lista de 12 parcelas que el Gobierno porteño decidió expropiar.

Una Línea F entre demoras y acusaciones

Macri presumió en redes sociales que la Ciudad ya licitó “la primera en 25 años”, pero el proyecto acumula cuestionamientos. El legislador porteño Emmanuel Ferrario denunció en julio que la apertura de sobres de la licitación se postergó por tercera vez y recordó que, en junio, ya habían pasado 475 días desde el anuncio de la obra. Según consignó un medio local, mientras tanto el Gobierno avanzó con el financiamiento mediante endeudamiento y con la expropiación de los inmuebles necesarios.

El exvicepresidente Amado Boudou fue más lejos en su programa de Somos Radio AM 530, donde acusó a la administración porteña de usar la excusa de la estación para un “negocio inmobiliario”. Se trata de una acusación política que, hasta ahora, no está comprobada.

Por ahora, la decisión final depende del tratamiento legislativo del proyecto de expropiación y de cómo responda el Gobierno porteño a las alternativas técnicas presentadas. El sábado, la esquina de Callao y Corrientes será el escenario de una pregunta simple: si una ciudad puede construir un subte sin demoler la cultura que tiene arriba.

Lo que tenés que saber:

  • El sábado 31 de octubre, a las 17, se convoca a un abrazo a Zivals en Callao y Corrientes bajo el lema “Frenemos la demolición”.
  • El proyecto de la Línea F prevé una estación en esa esquina, lo que implica expropiar el edificio donde funciona Zivals desde 1971.
  • Zivals propuso alternativas (Estación Tucumán 2×1 y accesos por el Pasaje Discépolo) y rechaza la coexistencia por una interrupción de al menos tres años.
  • El ministro Pablo Bereciartua dijo que llevar la estación a Callao y Tucumán exigiría un túnel de 200 metros, y aclaró que la obra puede empezar sin las expropiaciones.
  • La convocatoria reclama la Línea F y la permanencia de Zivals: “no son opuestos”.
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