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Cultura

Presentación de “Gerardo Romano: Los ´90 que no vimos” de Luciano Deraco

Entrevista exclusiva para El Argentino al autor del nuevo libro inspirado en la trayectoria de Gerardo Romano.

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El Argentino Diario-Libro de Gerardo Romano.
Fotos: Prensa e IG Luciano Deraco

Este viernes en el Centro Cultural Thames, Luciano Deraco presentó su libro “Gerardo Romano: Los 90 que no vimos”, rodeado de artistas del underground porteño como Gabriela Ivy y Juan Galaxia, y con la notable presencia de su musa, el actor Gerardo Romano y otros actores y personalidades de la cultura, Patricio Contreras, Atilio Veroneli, Fernando Greco, Pepe Monje y Alejandro Vanelli, en un evento redondo.

En diálogo exclusivo con @elargentino.ar, Luciano Deraco, se refirió a la idea del libro en una noche musical, cultural y literaria:

¿Qué fue lo que te motivó a escribir sobre Gerardo?

Yo insisto y siempre digo que para mí Gerardo es un agente de la contracultura dentro de la cultura hegemónica, de la cultura canonizada, de la industria cultural

Considerando varias categorías conceptuales de diferentes autores y corrientes del pensamiento, como Gramsci, la escuela de Frankfurt, Bourdieu y fue siempre, a mi juicio, el tipo, la figura pública, el famoso, por decirlo en esos términos, que se permitía decir las cosas que muchos de nosotros, desde el otro lado de la pantalla, incluso desde el otro lado del país, yo soy de Entre Ríos, queríamos decir, y obviamente no teníamos ni las voces ni los recursos para hacerlo”.

¿Qué representa para vos Gerardo Romano?

Gerardo era el tipo que se plantaba ante la segunda oleada neoliberal, la primera fue la de la dictadura, la segunda fue la del menemismo, a decir y cantarle las 40 al menemismo en la cara, aún a riesgo de, como se relata en el libro, lamentablemente, sufrir persecución. En el caso de él puntualmente, fue a través de la AFIP en ese momento, pero también un señalamiento público como persona que se hace cargo de ser oposición y todo lo que eso arrastra. Entonces siempre lo vi como un agente contracultural.

Claro, algo los distingue de los actores y “famosos” de la época.

Sí, y a mi juicio, cuando vos lográs eso, te convertís realmente en un personaje popular, porque captas la verdadera esencia de la sociedad, el espíritu de la época, lo que le está pasando realmente al grueso de la sociedad, incluso te diría, de la comunidad. Y además, no solamente es lo que él decía, sino que eso lo defendía con el cuerpo, por la carnalidad de sus interpretaciones, que muchas veces opacaban hasta los mejores guiones.

Digamos que marcó un momento bisagra de los ‘90, que como decís, quizás “no vemos” ¿o no vimos?

Exactamente, después, unos años después de esos primeros fenómenos televisivos de los 90, como Zona de Riesgo o La Marca del Deseo, aparece en la Argentina lo que se llamó el nuevo Cine Argentino, películas como Pizza, Birra y Faso o Bolivia. Gerardo creo que se adelantó unos tres o cuatro años a eso, porque era hiperrealista la forma de interpretar de él, muy visceral, y en un momento donde era realmente disruptivo plantear algunas cuestiones como la sexualidad, la forma del discurso, la apelación a la puteada, pero no la banalización de la puteada, como sucede ahora con nuestro presidente, sino para decir cosas profundas, importantes.

¿Y cómo es el libro, cómo lo pensaste?

El libro está estructurado en varios capítulos. El primero está dedicado a Zona de Riesgo y todas las vicisitudes que tuvo el programa, allanamientos por parte de la justicia para comprobar si el personaje de Gerardo consumía o no cocaína. La segunda, con la primera pareja gay televisiva que formaba con Rodolfo Rani, tuvo denuncias de agrupaciones ultra católicas que querían que levanten el programa. La tercera tuvo también algunos, encontronazos con el poder político porque se mostraban ciertas cuestiones que estaban sucediendo con el envenenamiento del agua en el interior del país. Y después, bueno, La Marca del Deseo que fue censurado, fueron solamente dos episodios que emitió Telefe y después lo levantó del aire. Y él ahí, como personaje público y también como abogado, habla mucho de la ley de radiodifusión que estaba vigente desde la dictadura, que recién en el gobierno de Néstor Kirchner se modifica«.

«En los ´90 existía «una democracia en edad escolar», a pesar de que ya habían pasado casi diez años de democracia había situaciones como esa, el libro aborda todo ese contexto político-social-cultural de principios de los ´90. Y luego analiza la persecución que sufrió Romano desde finales del gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner) para acá a través de trolls, ciberataques, calumnias, por su compromiso y pronunciarse sobre la política y también en defensa de los DDHH», concluye el autor.

“Romano es la supervivencia de la racionalidad en un país distópico que agoniza y naufraga ante la banalidad, el sinsentido y la bronca. Vaya pues, este sentido homenaje a este héroe maldito de la rebeldía.”

luciano deraco
El Argentino Diario-Libro de Gerardo Romano.
El Argentino Diario-Libro de Gerardo Romano.

Sinopsis

En este libro, Luciano Deraco describe y reflexiona sobre las intervenciones televisivas que tuvo desde sus primeros años hasta la actualidad, pasando por distintos momentos políticos del país. En “Zona de riesgo” (1991), Romano llevó a la televisión el tema de la adicción a la cocaína, la homosexualidad y la corrupción. Recientemente, realizó el papel de Antín en la aclamada serie “El Marginal” encarnando un personaje maquiavélico y divertido para la audiencia.

Deraco rescata a un artista de la televisión que ha sabido cuestionar el status-quo de cada contexto a través de sus actuaciones y performance. Su trabajo ha sido de tal impacto e influencia que es difícil a veces separar personaje y persona, destacando la importancia de la ficción que logra inquietar a la sociedad mucho más que cualquier denuncia explícita.

Quién es Gerardo Romano

Gerardo Romano nació en Buenos Aires el 06 de julio de 1946. Además de actor y abogado, fue productor avícola, policía y practicó, desde pequeño, deportes como el rugby y el boxeo.
En 1966 fue custodio presidencia de Arturo Illia y trabajó como letrado en el Ministerio de justicia y Derechos Humanos mediante un decreto del general Perón en su último mandato.
En cine, participó en más de treinta películas y en televisión protagonizó éxitos como Zona de riesgo, La marca del deseo, Sin condena y El marginal. En teatro encabezó obras míticas como Sexo, drogas y rock and roll y A corazón abierto. Actualmente, realiza el unipersonal Un judío común y corriente, de Charles Lewinsky, con la que ya lleva diez temporadas.

Cultura

Más destrucción de Milei: buscan derogar la Ley que protege a las librerías

Un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado propone eliminar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Libreros, editoriales y entidades del sector alertaron que la medida favorecería la concentración del mercado, pondría en riesgo a las librerías independientes y afectaría la bibliodiversidad en la Argentina.

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El Gobierno nacional impulsa un anteproyecto para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y la iniciativa encendió las alarmas en toda la cadena del libro. Desde editoriales, librerías independientes y cámaras del sector advirtieron que la eliminación de la norma favorecería la concentración del mercado, reduciría la oferta editorial y pondría en riesgo cientos de comercios dedicados a la venta de libros en todo el país.

La iniciativa fue elaborada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y apunta a eliminar una legislación vigente desde hace más de dos décadas que establece el precio único de venta al público para los libros.

Qué establece la Ley de Defensa de la Actividad Librera

La Ley 25.542, sancionada en 2001 y vigente desde 2002, obliga a que cada libro tenga el mismo precio de venta en cualquier librería del país, independientemente del canal comercial donde se adquiera.

La norma contempla excepciones para determinadas operaciones, como descuentos de hasta el 10% durante ferias del libro o ventas a bibliotecas e instituciones culturales, y rebajas de hasta el 50% para compras destinadas a programas públicos de distribución gratuita. También excluye a libros usados, de colección, artesanales, descatalogados o importados a precio de saldo.

El objetivo de la ley fue evitar que grandes cadenas comerciales o plataformas con mayor poder económico utilicen los libros como producto de atracción mediante descuentos imposibles de igualar para las librerías independientes.

El sector advirtió por el impacto de la derogación

La posible eliminación de la norma recibió un amplio rechazo de las principales entidades vinculadas al mundo editorial.

Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) sostuvieron que el precio único «es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado», además de garantizar el acceso federal a la lectura y preservar la bibliodiversidad.

En la misma línea, la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) consideró que la iniciativa constituye «un ataque contra la cultura» y remarcó que cada librería representa un espacio de encuentro, promoción de nuevos autores y desarrollo de la industria editorial.

La Fundación El Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, también expresó su preocupación y afirmó que la legislación permitió sostener durante más de veinte años una amplia red de librerías independientes en todo el territorio nacional, reconocida internacionalmente por su diversidad y alcance.

Advierten por el futuro de las librerías de barrio

Libreros de distintas provincias coincidieron en que la derogación pondría en desventaja a los comercios independientes frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online.

María Eugenia Ajamil, responsable de Boutique del Libro de Ushuaia, sostuvo que la normativa permitió que libros de editoriales pequeñas llegaran a todos los rincones del país y alertó que, sin esa protección, «solo sobrevivirán los títulos más rentables».

En el mismo sentido, Giselle Ale, titular de Fray Mocho y Libros de la Arena, de Mar del Plata, recordó que la ley «no le cuesta un peso al Estado» y aseguró que garantiza condiciones equitativas de competencia entre librerías independientes, cadenas comerciales y plataformas digitales.

Desde el sector también remarcaron que la experiencia internacional muestra que, en los países donde se eliminó el precio único del libro, desaparecieron numerosas librerías independientes y el mercado quedó concentrado en pocos actores, con una oferta editorial más reducida y menos espacio para autores emergentes y editoriales de menor escala.

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