Cultura
Alain Supiot: «El anarcocapitalismo viene a romper las solidaridades del Estado social»
Supiot analiza las nuevas formas laborales a la luz de la revolución digital que equipara por su impacto social a la segunda revolución industrial y que conlleva un nuevo imaginario del trabajo.
El especialista francés en derecho del trabajo Alain Supiot cuestionó el anarcocapitalismo que pretende «romper las solidaridades del Estado social» representadas en los servicios públicos, la seguridad social y los sindicatos, al resaltar que conforman un marco institucional sin los cuales recrudecen las crisis y la violencia.
En una entrevista en ocasión de presentar su obra seleccionada por editorial Siglo XXI, Supiot analiza las nuevas formas laborales a la luz de la revolución digital que equipara por su impacto social a la segunda revolución industrial y que conlleva un nuevo imaginario del trabajo.
En una implícita mirada del contexto local, el especialista deja una alarma sobre los riesgos de «hacer tabula rasa» y «romper las solidaridades del Estado social» porque eso implica dejar de lado «el derecho sindical, la huelgas, las negociaciones colectivas como instrumentos que permiten decir no estar de acuerdo con el reparto del trabajo y la riqueza».
El académico expone en su obra, parte de la cual se refleja en el libro de reciente edición local ´El trabajo ya no es lo que fue´, la necesidad de quebrar la lógica mercantilista que domina el empleo y poner en el centro a la persona en una nueva visión que integre realidades como el desempleo y la informalidad.
«La necesidad de reconsiderar la cuestión del trabajo está ligada a la revolución digital, una revolución técnica de una amplitud por lo menos tan grande como la de la segunda revolución industrial y que trae un nuevo imaginario del trabajo, una nueva forma de representarse», explica Supiot.
Para el experto autor de una decena de libros sobre el tema laboral, aquella transformación «ya había acarreado formas de deshumanización del trabajo, a través del taylorismo, y un punto central era la prohibición de pensar por parte de los obreros».
En aquel contexto, señaló, «las instituciones de justicia social inventadas en el siglo XX se esforzaron por resolver la cuestión de la explotación económica fijando mínimos salariales y máximos de tiempos de trabajo, condiciones de seguridad, pero no abordaron la cuestión de la opresión en el trabajo».
«Con la revolución digital -continúa- pasamos a un nuevo imaginario que es el del hombre que ya no obedece mecánicamente a impulsos sino como un ser que retroactúa en función de las señales que recibe para ejecutar un programa y llegar a objetivos. Pasamos de una lógica de subordinación a una lógica de programación en todos los ámbitos de actividad».
Pero el profesor emérito del College de Francia también resalta que la otra razón de la deshumanización del trabajo es que «las política neoliberales, desde los años 80, se vieron forzadas a desmantelar, deshacer toda las protecciones del trabajo que habían sido elaboradas en el marco del Estado social».
A partir de ese análisis de situación, Supiot afirma que «el conjunto de estos tres elementos que son la seguridad social, los servicios públicos, y el derecho laboral son un marco institucional necesario para la ficción mercantilista del trabajo. Pero la desgracia del neoliberalismo es que dice que no necesita esos soportes jurídicos, e incluye de la misma manera la visión de la tierra, del medio ambiente como mercancía».
En medio de una campaña electoral en la Argentina que vuelve a presentar el dilema del neoliberalismo y el resguardo de conquistas sociales, Supiot toma distancia prudente de los candidatos pero expone la convicción de que «la ley tiene que repartir las riquezas a medida que el comercio va enriqueciendo».
«El comercio enriquece pero la ley debe distribuir para que todos la puedan aprovechar», advierte
«No hay paz duradera sin justicia social, o ningún orden duradero puede establecerse solamente en base a la fuerza política y económica», sentencia al reseñar que «el aspecto genial del Estado social fue renunciar a la idea de una justicia que cae del cielo».
Buen conocedor de la historia política económica y social de la Argentina, Supiot hace un guiño local: «No logro entender qué es el peronismo, pero en la idea de tener cierta representación de la justicia que se va a imponer a todos, la parte más original y más duradera del Estado social fueron sus formas de representación y acción colectiva que permitan impugnar en determinado momento la justicia del orden establecido».
«Entonces el derecho sindical, la huelgas, las negociaciones colectivas son instrumentos que permiten decir no estamos de acuerdo con el estado actual del reparto del trabajo y la riqueza. Y son mecanismos de no violencia, de conversión de las relaciones de fuerza en relaciones jurídicas», completa el especialista, doctor honoris causa de distintas universidades, entre ellas la UBA.
Así como asegura que no hay una visión definitiva de qué es la justicia social, sino que es algo que «es el objeto de disputas sociales pacíficas, a través de la no violencia que es el núcleo del derecho social», el especialista también agrega que «está claro que el modelo de desarrollo económico de los países del norte industrializado es insostenible y no es generalizable».
«Las políticas neoliberales, y no sólo en la Argentina en particular, fragilizaron considerablemente sectores enteros de la población. Eso en todos los países. El balance social, ecológico de la globalización es catastrófico: nos hundimos en crisis ecológicas, aparecen conflictos armados en todas partes y la idea de que espontáneamente habrá una mejora general de los niveles de vida se ve desmentida por la propia experiencia», remarca.
Casi como evidencia asumida de que la idea de justicia ya no aparece más en el horizonte internacional, el experto llama la atención de que «ni en los Objetivos de Desarrollo Sostenible aparece la palabra justicia, sino la idea de un mínimo. Pero la idea de un mundo más justo, solidario entre los países ricos y pobres y dentro de cada país, esa idea desapareció. Y esto esta ligado con el giro neoliberal».
En ese marco social debe inscribirse el flagelo del desempleo y el trabajo informal, que se representa en más de la mitad de los trabajadores en todo el mundo.
«Se pensaba hace unos 30 años que con el crecimiento económico el trabajo informal iba a desaparecer, se iba a integrar. Hoy nos damos cuenta que no fue así», afirma al explicar su mirada de que habría que partir de experiencias distintas entre una cultura y otra de distintas regiones para «pensar en las relaciones laborales ancladas en la diversidad de las culturas y no querer siempre imponer un modelo exterior».
En el cierre de la charla, deja una alarma de abierta interpretación para la mirada local: «La idea de la topadora de la globalización hace que reaparezcan por todas partes nuevas pasiones identitarias. Si se destruyen las solidaridades del Estado Social, pensando hacer tabla rasa, surge lo que se puede llamar el anarcocapitalismo, donde solamente hay sujetos que individualmente buscan maximizar sus utilidades».
«Si uno intenta romper las solidaridades de los servicios públicos, la seguridad social y los sindicatos, la solidaridades no van a desaparecer sino que se recrean en función de bases identitarias, el color de la piel, la religión, la orientación sexual, todo sirve para reconstituir solidaridades que no están fundadas en un haber económico sino en un ser biológico, y esto me da miedo porque vemos el retorno de formas de solidaridad que tienen que ver con la biología que conocimos en las peores horas del siglo XX», concluye.
Cultura
Pensar al Che para entender un siglo XXI en crisis
Con motivo del lanzamiento de un seminario a distancia, dialogamos con el profesor, ensayista y editor chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, sobre «Pensar a Ernesto Che Guevara: claves para el siglo XXI». Un seminario que dictará en el mes de octubre y que pondrá el acento en la figura de Ernesto Che Guevara y su legado, a la luz de las nuevas formas políticas que se vislumbran para este siglo XXI, que se preanuncia peligroso para el mundo y las sociedades
Por Alejo Brignole
A finales de la década de los años 90 el ecologista y escritor alemán Carl Amery publicó Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor; un breve ensayo sobre su tesis de que Hitler no fue un accidente ni un error, sino un aviso de la Historia. Es decir, una figura y una doctrina que no concluyó con su desaparición. Si Amery dio en la tecla con su tesis, de la misma manera creo, tampoco pueden ser canceladas sus contrapartes, entre ellos el Che y el ideal de lucha de los pueblos. ¿Su próximo seminario qué mirada y tesis tendrá como ejes?
Consultando el programa de este curso, organizado por la Fundación Pinves y CID COMP de Bolivia, nos proponemos: “conocer, reconocer y analizar el pensamiento integral de Ernesto Che Guevara para apropiarnos de las herramientas teóricas que nos permitan interpretar la realidad social, política y económica actual del mundo, América Latina y el Caribe, y evaluar los límites, alcances y potencialidades de los procesos revolucionarios y progresistas de nuestra mayúscula América, siempre con la mirada puesta en la construcción de una revolución socialista continental y mundial”.
A partir de ahí, a través de seis sesiones, profundizaremos en su formación inicial, en la Revolución cubana, en los aportes teóricos de Che así como su pensamiento económico, internacionalista y elementos vigentes.
¿El Che fue una figura romántica aupada a un proceso revolucionario como el cubano y desde allí encarnó una leyenda latinoamericanista, o habría que verlo cómo un teórico social y político que nos señala con sus escritos y sus desempeños lo que puede venir y cómo enfrentarlo?
Lo de “figura romántica” me trajo a la memoria la carta de despedida a sus padres antes de partir rumbo al África, en 1965, donde les dice: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”
Más allá de lo anecdótico, pienso que, efectivamente, estamos en presencia de uno de los pensadores comunistas más profundos de Nuestra América, a la par de Fidel Castro, José Carlos Mariátegui y precursores con Luis Emilio Recabarren y Julio Antonio Mella.
Por sus inclinaciones intelectuales y sus cualidades de escritor, la obra guevariana es abundante y da muchas luces respecto a temas vitales para los pueblos hoy, como son: acceso al poder, transformación del poder, tránsito socialista.

El profesor e historiador chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, que acaba de publicar con enorme suceso en varios países, su libro Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez.
Los escenarios sociales y las subjetividades cambiaron radicalmente desde 1965 en que murió el Che. ¿Cómo cree que enfrentaría la lucha hoy Ernesto Guevara?
A principios de este siglo, cuando emergió el Foro de Porto Alegre, recuerdo un eslogan que decía: “Otro mundo es posible”.
En las últimas dos décadas, lamentablemente, aquel mundo ha visto profundizarse la concentración de la riqueza, las desigualdades sociales, las migraciones Sur-Norte, la crisis climáticas, la ofensiva del capital contra el trabajo y últimamente la emergencia de un neofascismo, entre otros tantos fenómenos. En efecto, soy un convencido de que: “Este mundo es imposible”.
En ese contexto, de haber vivido, al Che Guevara me lo imagino en tres o cuatro escenarios. Primero, invirtiendo toda su inteligencia en buscar soluciones a los problemas de la Revolución cubana y denunciando al imperialismo yanqui; segundo, reflexionando con profundidad y despojado de cualquier prejuicio, de manera transparente, acerca de las causas de la caída de la URSS y el campo socialista, así como del reflujo de las izquierdas del continente; tercero, fomentando instancias de convergencia de las izquierdas, sin renunciar al proyecto emancipador comunista; cuarto, alentado todas las formas de acceso al poder por parte de los humildes, y nada condescendiente con los errores cometidos por dirigentes y desvíos de otro tipo.
Los detractores del marxismo sostienen desde hace más de medio siglo que Marx caducó porque la lucha de clases está perimida. Sin embargo, ya los estructuralistas de la Escuela de Frankfurt, con Fromm, Adorno, o Franz Neumann, entre otros, nos advierten que, en tanto las condiciones objetivas que analizó Marx no cambien, el marxismo seguirá vigente. Mi pregunta es… ¿Hoy existen condiciones objetivas para algún tipo confrontación popular organizada como acto militar? ¿Hoy el Che elegiría armas convencionales o sería un hacker organizado, un ecologista radical o un líder de masas antisistema?
Es difícil prever las formas de protesta popular que habrá de aquí en adelante. Por lo pronto, hace pocos años vimos estallidos sociales en Colombia, Chile, entre otros. Y algunos movimientos de tipo armado clásico en el África, por ejemplo. Respecto al Che, lo imagino justamente denunciando la crisis medioambiental y civilizatoria –como lo hizo con insistencia en sus últimos años Fidel Castro–. Y no dudo que agitaría banderas ya no antineoliberales, sino anticapitalista, por el socialismo.
¿A quiénes estará orientado este curso internacional?
Para todos los que se interesen por la figura de Che, por la Revolución cubana y por la historia e ideas socialistas en el continente. Para todos los que están inconformes con el sistema de dominación imperante y deben acudir al estudio de experiencias pasadas como fuente de la cual abrevar para sus acciones futuras.
En efecto, lo mismo puede resultar útil para un/a militante de izquierdas, un/a activista social, un/a joven estudiante, un/a académico/a.
Desde su perspectiva personal… ¿Hoy el Che sigue vivo, languidece, o creció de talla, considerando los derrumbes éticos y sociales que el criptofascismo vigente propone como forma de articular las relaciones sociales e internacionales?
En el Estado y la revolución Lenin escribió: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.”
Con el Che, durante décadas han tratado de hacer eso -infructuosamente-, comercializándolo en todo tipo de productos, banalizándolo, o muchas veces difamándolo. Sin embargo, pienso que su trayectoria de vida fue tan rebelde y revoltosa que resulta inasible para las manipulaciones de la burguesía y su industria.
Y ante un mundo sumamente injusto como el actual, por supuesto que la propuesta anticapitalista suya cobra vitalidad en tanto brinda esperanzas a las mayorías sociales para apirar a un mundo más justo.

Para informarse e incribirse:
WhatsApp: +591 72556982
https://siga.cidcomp.com/oferta/site/4SU8DZ
Programación
Lunes 5/10: De Ernesto al Che: formación inicial.
Jueves 8/10: Revolución cubana: del Granma a la sierra y el llano.
Lunes 12/10: Teórico de la Revolución: el tránsito socialista.
Jueves 15/10: Pensamiento económico y hombre nuevo.
Lunes 19/10: Internacionalismo: Congo y Bolivia.
Jueves 22/10: Che para el siglo XXI.
Inicio: 05 de octubre
Inversión: BS 150 (bolivianos)
USD 20 (extranjeros/as)
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