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Cultura

Se presenta la novela “Malditos Topos” de Marcelo Ohienart

El jueves 13 de abril a las 18 hs. en Mr. Jones Pub, Saavedra 399 de Ramos Mejía, se presentará la novela de Marcelo Ohienart de Gogol Ediciones.

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Por Claudia Ainchil

El jueves 13 de abril a las 18 hs. en Mr. Jones Pub, Saavedra 399 de Ramos Mejía, se presentará la novela de Marcelo Ohienart de Gogol Ediciones. El autor estará acompañado por el escritor, historiador y periodista matancero Alejandro Enrique, autor del libro “El caso Soto, biografía de un desaparecido en La Matanza”.

Nos cuenta Marcelo Ohienart: “Malditos Topos se desarrolla en Buenos Aires, arranca con la historia de un tipo que es cooptado para incorporarse a uno de los tantos servicios de inteligencia que hay. Es la historia de vida y de la carrera de este tipo desde la década del noventa hasta la actualidad, así que lo atraviesan los distintos gobiernos y políticas, pero, siendo un ‘servis’. Desarrolla alternativas que le van sucediendo a ‘Marcos Candela’, el protagonista, hasta que sucede algo. Ese algo cambiará su vida. Como dice Mariano Hamilton en su comentario: las acciones se suceden y asombran al lector. Las sorpresas, los asesinatos, las muertes, las traiciones y las lealtades son reflejadas con precisión en medio de la mugre que impregna la trama. La búsqueda de la verdad, por la memoria, termina haciendo justicia”.


El nombre de la novela fue un dilema, hizo debates y encuestas dentro de su familia. ¿Cuándo surgió la idea?

En 2018 fue un primer esbozo. Cada tanto volvía a ella y surgían nuevas correcciones. La desinteresada colaboración de Mariano Hamilton, quien aceptó leerla, me brindó muchas apreciaciones que mejoraron el contenido. Así llegamos al 2022 y, en la Feria del Libro conocí a Javier Chiabrando (el editor), quien se interesó en la temática de la novela”.


¿Qué es lo que te llevó al cambio de género en la literatura, de la historia de Ramos Mejía a una novela?

“Comencé en la escritura con un trabajo de investigación sobre los cafés de Buenos Aires y su relación con el tango. ‘De Tangos & Café, una costumbre argentina’. Años después encontré tarjetas de los boliches ramenses de la década del ‘70 y ahí surgió la idea de hacer un trabajo sobre la noche y las costumbres de mi pago. Decidí profundizar sobre Ramos Mejía, hice un segundo laburo donde traté de reconstruir el centro comercial ramense fundacional. Con la ayuda de amigos, veteranos ellos, muchos de familias fundadoras de Ramos, me permitieron acceder a su memoria para esa reconstrucción. Como suele decir Carlos Boragno, un periodista e historiador de Ramos Mejía y La Matanza, yo no soy historiador, soy una especie de ensayista de nuestra ciudad”.


Marcelo Ohienart nació en Ramos Mejía hace 59 años. Empezó en gráfica editando “El Redactor de Oeste”. Fue columnista de política. Durante 12 años condujo “Nada Es Casual” en FM Fribuay. Sus libros anteriores son: “De Tangos & Café, una costumbre argentina”, “Nostalgias de un tiempo que pasó, crónicas ramenses”, “Historias de gente común y de la otra, crónicas ramenses 2”, “Relatos de Otros Tiempos, antología” y “CoLimBa, una experiencia bajo bandera”.

Cultura

Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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