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Entrevista

“Carito al Bailando” para visibilizar las corporalidades gordas

La actriz, feminista, disidente, disruptiva, nacional y popular habló con El Argentino y contó cómo hace para combatir los discursos gordofóbicos y empoderar a las corporalidades disidentes.

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La actriz, feminista, disidente, disruptiva, nacional y popular habló con El Argentino y contó cómo hace para combatir los discursos gordofóbicos y empoderar a las corporalidades disidentes. Además contó su proyecto de ser parte de la nueva edición de “Bailando por un sueño”.

-¿Cómo se define Carito?

– Carito intenta ser lo más feliz posible, es política, nacional y popular, feminista, actriz, se define como una corporalidad gorda, y como mujer latinoamericana.

-¿Cómo enfrentás la violencia?

-Es difícil, no te voy a mentir, no es todo color de rosas. Hay días que no me importa lo que digan, pero hay otros que digo “no puede ser la cantidad de gente que me está hateando”. Tengo videos con ocho millones de vistas donde dos millones me dicen que me muera, por ser gorda. Eso es horrible. Lo llevo como puedo. Cuando estoy mal, me corro un poco, estoy con mis amigues y está todo bien. No es que no sea esa persona empoderada que demuestro, es que soy humana.

Fotografías de Matías Sastre

-¿Cómo construiste tus personajes Ingrid y Marcela?

Hay dos etapas de mis personajes. La primera etapa de Ingrid y Marcela es cuando trabajaba con una productora que me daba este personaje y no podía decidir mucho, había cosas que no iban conmigo, pero no me quedaba otra que hacerlo. Y la segunda etapa donde yo empiezo a tomar control de lo que veo y de lo que dejo de ver. Tengo mi equipo, trabajo a gusto, decido qué es lo que quiero que la gente vea de Caro. No tiene nombre mi personaje, soy yo, hago cosas como una gorda en San Valentín. Se trata de mostrar que somos todos iguales, que podemos mostrarnos. Mi objetivo es mostrar que existimos.

-¿Cómo enfrentar, ideológicamente, los discursos gordofóbicos?

-Hay que ser disruptiva, se trata de romper con lo establecido que nos han enseñado durante tanto tiempo y de alzar la voz. Estamos acá y queremos ocupar los espacios que nos corresponden. Las mujeres con identidades disidentes lo vienen haciendo y de a poco también las corporalidades gordas. Es por ahí, cambios progresivos, disruptivos y feminismo. 

-¿Qué le dirías a una mujer gorda que no está empoderada?

-Que es un proceso, que no es de la noche a la mañana, que decida ser una reina de osas, que el “body positive” es una mentira, que a nadie le gusta todo de una misma, ni a la gente flaca le gusta todo de sí misma, hay gente a la que no le gusta su nariz, no le gustan sus brazos, no sé. Que también eso está bueno, aceptarlo y abrazarlo y encontrarle el lado lindo. Le diría que no está sola, que somos un montón, que hay que encontrar la compañía adecuada y que mire a otras personas con cualidades diferentes, que empiece a consumir ese mercado, que vea páginas de talles grandes, que siga influencers gordas o gordos.

-¿Cuál fue el peor momento que viviste?

El peor momento que viví en la viralidad, y vivo feos momentos cuando se burlan de mí en la calle, solo por el personaje o por ser gorda. Eso es muy feo, no sé dónde meterme y capaz que me da un toque de miedo. El otro día estaba yendo a comprar comida para mi perrita y había un grupo de pibes de unos 18 años, comiendo empanadas, me empezaron a gritar cosas y a la vez me pedían fotos. Yo tenía que decirles “no chicos” porque me empezaron a poner nerviosa, casi me agarran y eso me generó miedo.

-¿Viviste alguna vez una situación de abuso?

Sí, un montón. De chiquita, por parte de mi papá, en Córdoba, soy de allá. Cuando vine a Buenos Aires, mi primo, hasta los 14 años. Y a los 18 fui violada, después de muchísima terapia puedo hablar de eso, fue horrible. En ese momento no me había dado cuenta que era una violación, me di cuenta después. Imaginate que hasta me escupieron y me pegaron. Hoy, me diría que no fue mi culpa. Fue algo que pasó y ya está.

-Acabás de terminar la presentación de un unipersonal ¿Te vas de gira?

Me voy a Córdoba, con un nuevo espectáculo. Vamos a estar haciendo unas discotecas y sobre todo llevando la campaña de “Carito al Bailando” porque quiero el apoyo de mi provincia.

-¿Cómo es eso de entrar al Bailando?

Lo estoy dando todo, lo estamos dando todo con mi equipo. Salí a preguntar a la gente qué onda y todos muy predispuestos, muy contentos. Va a salir un video por mi canal, sé que a Marcelo ya le ha llegado mi propuesta y que le gusta mucho, pero hay que ver, queda en él.

-¿Por qué querés estar allí?

-Por la exposición que me daría, como actriz me serviría muchísimo. Y también me encantaría porque es darle exposición a las corporalidades disidentes, a las corporalidades gordas. Nos ponemos todos en el culo y a desfilar. Imaginate eso, ver a una gorda bailando. Yo creo que tengo lo que se necesita para que vaya muy bien. No es una actitud de gorda egocéntrica, es una actitud de gorda empoderada y de demostrar que existimos, que estamos. La tele necesita estar a la altura de lo que pasa en la sociedad.

-¿Qué pensás de la política?

-La vida es complicada. Yo siempre voy a estar con el gobierno que esté con el pueblo. Veo que hay mucha gente que tiene hambre y que lo está pasando mal, pero también hay muchas cosas nuevas y buenas para que todo mejore. Yo nunca voy a estar en contra de un plan social, porque me parece que es una ayuda para el que de verdad lo necesita y es una motivación del trabajo. Podríamos estar mejor, pero también pienso que venimos de una pandemia mundial y que es difícil, no debe ser fácil. Siempre voy a estar del lado del pueblo.

-¿Qué políticas te parece imprescindible impulsar?

-Me gustaría que hubiera más políticas para las personas trans y no binarias. Me parece que falta implementar un montón de cosas. Y acá capaz me odia mucha gente, pero no me importa, las trabajadoras sexuales se merecen una jubilación, se merecen estar mejor, con salud, obra social. Además, ponernos a hacer, ahora estoy por iniciar una campaña solidaria para reunir alimentos que tanto necesitan los comedores populares.

América Latina

«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana

El historiador chileno Javier Larraín Parada presenta en Argentina su obra que recorre la figura del líder cubano a través del cancionero del trovador. El libro, editado por Acercándonos Ediciones, propone una lectura política y humanista que desafía las miradas simplificadoras sobre Cuba.

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Por Fernando Roperto

El próximo 13 de agosto llega a las librerías argentinas Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez, la obra del historiador y periodista chileno Javier Larraín Parada, director de Correo del ALBA, editada por Acercándonos Ediciones. El libro propone un recorrido inusual: rastrear la figura de Fidel Castro en el cancionero de Silvio Rodríguez para reconstruir, canción por canción, la trama política, ética y humana de la Revolución Cubana. Una apuesta que llega en un momento preciso: el año del centenario del natalicio del Comandante.

Una lectura que va a fondo

Larraín Parada cuenta que la idea nació de «pensar una y otra vez las canciones del trovador», de darles vuelta constantemente. En ese proceso, Fidel emergió con la misma fuerza que Martí o el Che. Pero fue la figura del Comandante la que concentró la atención del investigador: «Creo en su propuesta política y ética», afirmó el historiador en una entrevista concedida a Acercándonos Cultura. El resultado, según el propio Larraín Parada, no fue tanto un descubrimiento como una confirmación: la profundidad humanista de la obra de Silvio Rodríguez, capaz de iluminar dimensiones del pensamiento castrista que el discurso político convencional suele aplanar o distorsionar.

La obra no se limita a la lírica. Cada canción funciona como una ventana hacia un episodio, un discurso o una actitud vital de Fidel. La canción Nunca he creído que alguien me odia, por ejemplo, dialoga con el «caso Marquitos» y el juicio por la masacre de Humboldt 7, episodio que amenazó con fracturar las fuerzas revolucionarias triunfantes en 1959. Allí, el trovador cita una reflexión clave de Fidel sobre la unidad: «la revolución es el arte de sumar», una frase que resume su concepción del proyecto colectivo como algo más grande que sus propios protagonistas.

Antiimperialismo, coraje y humanidad en clave de canción

Otro núcleo del libro es Los dientes de tiburón, canción que Larraín Parada lee como una intertextualidad directa con la Segunda Declaración de La Habana: aquel documento fundacional del antiimperialismo latinoamericano donde Fidel formuló que «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». La canción de Silvio, en esa lectura, opera como un puente entre el documento político y la sensibilidad popular, trasladando el pensamiento del Comandante a una forma artística que lo amplifica y lo preserva.

El libro también retrata a Fidel en sus dimensiones más humanas: el asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma, el jefe guerrillero en la Sierra Maestra, pero también el dirigente que viste de luto junto a su pueblo tras el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, o el que dialoga con trabajadores y jóvenes sobre el significado de una revolución. Coraje, honorabilidad y compromiso colectivo son los rasgos que emergen, según el historiador, de esa lectura entre canciones y hechos históricos.

Arte y política en la Revolución Cubana

El libro incluye dos anexos que profundizan la relación entre arte y política en los procesos revolucionarios latinoamericanos, con menciones a la Revolución mexicana, la bolchevique, el muralismo, y la explosión cultural de los mil días de la Unidad Popular en Chile. En ese marco, Larraín Parada recorre la historia de la Nueva Trova, la corriente musical de la que Silvio Rodríguez fue fundador en 1972, y que el historiador define como «hija de la Revolución», con todas las tensiones y incomprensiones que eso implicó en ciertos períodos, incluido el llamado «quinquenio gris».

El volumen incluye además una entrevista directa al propio Silvio Rodríguez y un diálogo con el escritor argentino Alejo Brignole, que contextualizan la propuesta en el debate más amplio sobre el lugar de la cultura en los procesos de transformación social. La obra ya fue difundida con orgullo por el propio Silvio Rodríguez, dato que da cuenta del alcance y la legitimidad que el libro alcanzó antes incluso de llegar al mercado argentino.

El legado de Fidel, a cien años de su nacimiento

Consultado sobre qué rescata del legado de Fidel para las nuevas generaciones latinoamericanas, Larraín Parada destacó su «temprano desprendimiento de lo material», su capacidad de trabajar colectivamente, de escuchar, de rectificar, y su rechazo a los personalismos. «Fue un furibundo luchador contra los endiosamientos de cualquier tipo», señaló. Recordó también una máxima que Fidel solía practicar y repetir: «toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz», tomada de José Martí.

Al elegir las canciones que un joven debería escuchar para empezar a comprender a Fidel, Larraín Parada optó por dos: Todo el mundo tiene su Moncada, que retrata al abogado que organizó desde cero un movimiento político sin rendirse ante la derrota, y El aguerrido pueblo de Fidel, «porque ese discurso es muy conmovedor, allí se condensan la rabia, la furia y los valores, sueños más nobles y ansias de justicia de la Revolución«, explicó. En ambas, el elemento central vuelve a ser lo gregario: el amparo colectivo como fundamento de la política revolucionaria.

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