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El Gobierno deja en manos del mercado las indemnizaciones: ¿Cómo funcionará el nuevo fondo de cese laboral?

El Ejecutivo reglamentó una reforma laboral encubierta: los sindicatos alertan sobre el nuevo esquema y el riesgo detrás del fondo indemnizatorio del régimen libertario.

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El Gobierno libertario oficializó este lunes el marco regulatorio de un nuevo mecanismo que apunta a sustituir las indemnizaciones laborales tradicionales por un sistema de fondos privados de inversión. A través de la Resolución General 1071/2025 de la Comisión Nacional de Valores (CNV), se habilita la creación de los llamados “Productos de Inversión Colectiva de Cese Laboral”, instrumentos financieros que podrían ser contratados por empresas y trabajadores como alternativa al régimen indemnizatorio establecido en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo.

Aunque desde el oficialismo aseguran que se trata de una medida voluntaria, su implementación en el marco de las nuevas reglas impuestas por la Ley Bases genera fuertes cuestionamientos en el mundo laboral. Sindicatos y especialistas advierten que el nuevo sistema implica una “deslaboralización” de las relaciones de trabajo y abre la puerta a una privatización del costo del despido, con potenciales perjuicios para los empleados despedidos.

Un nuevo esquema de “cese laboral” con fondos privados

El fondo, presentado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, surge del artículo 96 de la Ley Bases 27.742 y apunta a que, mediante convenios colectivos, los sectores puedan acordar su propio “sistema de cese” que reemplace el actual esquema de indemnizaciones por despido.

“La participación es voluntaria tanto para empresas como trabajadores”, afirmó Sturzenegger, quien elogió el modelo al considerarlo “beneficioso para ambas partes”. Sin embargo, el contexto general de flexibilización laboral y el debilitamiento de la negociación colectiva hacen dudar de cuán “voluntaria” será esa adhesión en los hechos.

Los nuevos productos financieros que propone el Gobierno se canalizarán mediante dos formas principales: Fondos Comunes de Inversión (FCI) o Fideicomisos Financieros (FF), que estarán bajo control de la CNV.

¿Qué cambia con estos instrumentos?

En términos prácticos, el nuevo modelo implica que las indemnizaciones no saldrán de una obligación directa del empleador en el momento del despido, sino de un fondo previamente constituido y alimentado con aportes periódicos. La letra chica revela aspectos que preocupan:

  • Las empresas podrán definir libremente, con el aval de los gremios, el porcentaje o monto fijo que aportarán. No hay garantía de que ese fondo cubra el total que correspondería por despido bajo la ley vigente.
  • Los fondos son inembargables por deudas de empleadores y trabajadores, y estarán a cargo de entidades financieras que manejarán el dinero con criterios de “inversión adecuada”.
  • Una vez cesada la relación laboral, el trabajador accedería al monto acumulado en función de condiciones que no quedan del todo claras en la norma.
  • Los instrumentos deberán evitar concentraciones sectoriales superiores al 30% del patrimonio, lo que apunta a cierta diversificación de riesgo, aunque no garantiza la estabilidad de los fondos.

El modelo desplaza el riesgo económico del empleador al mercado financiero, y por extensión, al trabajador. La protección ante el despido deja de ser una obligación patronal inmediata y se transforma en una inversión sujeta a rentabilidad, administración y eventual volatilidad.

Críticas sindicales y advertencias sobre el “modelo chileno”

Si bien el Gobierno intenta presentarlo como un “modelo moderno”, sectores sindicales y laborales señalan que la iniciativa recuerda al esquema de capitalización individual impuesto en Chile durante la dictadura de Pinochet. Allí, las “AFPs” (Administradoras de Fondos de Pensiones) reemplazaron el sistema público de reparto con consecuencias ampliamente cuestionadas.

“Están convirtiendo la indemnización en un fondo privado, que además va a estar manejado por el mercado financiero, con riesgo de pérdida real del poder adquisitivo. Esto no protege al trabajador, lo expone”, expresó un dirigente de la CTA Autónoma consultado por este medio.

Además, los comités de inversión o asesores previstos no podrán tener relación con sindicatos y deberán ser aprobados por la CNV, lo que restringe la participación gremial en el control de los fondos que pertenecen, en última instancia, a los trabajadores.

“Flexibilidad” para quién

El modelo impulsado por Sturzenegger se enmarca en una política general de desregulación laboral, que incluye la eliminación de multas por falta de registración, la restricción de la ultraactividad de los convenios y la reducción de la protección contra el despido arbitrario. Bajo este panorama, la “voluntariedad” del fondo parece más un recurso discursivo que una realidad concreta en el ámbito laboral.

El uso de productos financieros como sustituto de derechos laborales pone en duda la estabilidad de un sistema que, hasta ahora, garantizaba la indemnización como un derecho adquirido y obligatorio para el empleador. La incertidumbre sobre la rentabilidad futura y la posibilidad de que empresas incumplan los aportes plantean interrogantes urgentes para un mercado laboral ya precarizado.

Puntos clave:

  • El Gobierno reglamentó un fondo privado como alternativa a la indemnización por despido.
  • Se implementará mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros.
  • Los aportes serán definidos por cada convenio colectivo, sin mínimos establecidos por ley.
  • Los sindicatos advierten que se trata de una “privatización del despido”.
  • El sistema transfiere el riesgo del empleador al mercado financiero y al trabajador.

Economía 💲

Riesgo país en máximos y reservas en duda: la bazuca de Caputo

El Banco Central aceleró la compra de dólares tras la visita del FMI, pero el riesgo país superó los 600 puntos, el máximo del año. El Gobierno alardea de un poder de fuego de 75.000 millones de dólares que el mercado cuestiona.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo.
La suba del riesgo país complica las fuentes de dólares que el Gobierno espera para afrontar vencimientos de deuda en 2027.

El riesgo país superó los 600 puntos básicos en la primera semana de octubre y marcó el máximo del año, al tiempo que el Banco Central de la República Argentina aceleró la compra de divisas tras la visita de una misión del Fondo Monetario Internacional. Dos noticias que el Gobierno intentó presentar como señales positivas pero que el mercado leyó como síntomas de fragilidad.

El ministro de Economía, Luis Caputo, encabezó durante la primera semana de octubre la defensa pública del programa económico. El funcionario habló en el Argentina Week de París el 1 de octubre ante inversores internacionales y repitió el argumento del poder de fuego: una suma de aproximadamente 75.000 millones de dólares que el Gobierno contabiliza sumando swaps con China y Estados Unidos (40.000 millones), compras proyectadas de reservas (20.000 millones) y posiciones en el mercado de futuros (15.000 millones).

Las reservas que el Gobierno muestra y las que el mercado mide

Las reservas brutas del BCRA llegaron a 48.653 millones de dólares al 5 de octubre de 2026, pero las reservas netas fueron estimadas por consultoras privadas en torno a 11.900 millones de dólares. La diferencia entre ambas cifras resume el debate: el Gobierno suma todos los activos para construir el concepto de poder de fuego; los analistas financieros descuentan los pasivos y obtienen un número mucho menor, el que efectivamente podría utilizarse en caso de una corrida.

El propio Caputo reconoció el 3 de octubre, también desde París, que la economía crece menos y que el riesgo país subió también por incertidumbre local, además de factores externos. La admisión resultó llamativa en un ministro que pocos días antes había declarado que el riesgo no está en las elecciones sino en perderse la oportunidad de invertir en Argentina.

El frente electoral como variable económica

La preocupación del mercado financiero gira en torno a la sostenibilidad del esquema cambiario frente a las elecciones de 2027. La suba del riesgo país complica el acceso al crédito internacional que el Gobierno proyectó como fuente de dólares para afrontar vencimientos de deuda el año próximo. El Gobierno descartó cualquier estímulo de reactivación y reafirmó que el foco permanece en controlar el dólar y bajar la inflación.

En ese contexto, la aceleración de compras de reservas por parte del BCRA tras el paso de la misión del FMI resultó presentada desde el oficialismo como una muestra de solidez. Sin embargo, el riesgo país en el máximo del año dibujó un cuadro contradictorio que el mercado no tardó en señalar.

Lo que tenés que saber

  • El riesgo país superó los 600 puntos básicos en la primera semana de octubre de 2026, el máximo del año.
  • Las reservas brutas del BCRA llegaron a 48.653 millones de dólares al 5 de octubre, pero las reservas netas se estimaron en torno a 11.900 millones según consultoras privadas.
  • Caputo afirmó que el Gobierno tiene un poder de fuego de aproximadamente 75.000 millones de dólares, cifra que incluye swaps, compras proyectadas y posiciones en futuros.
  • El propio Caputo reconoció el 3 de octubre que la economía crece menos y que el riesgo país subió también por incertidumbre local.
  • La suba del riesgo país complica las fuentes de dólares que el Gobierno espera para afrontar vencimientos de deuda en 2027.

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