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Estela de Carlotto: “Esto ya es casi una tiranía, el Gobierno no es legal”

“No aconsejamos hacer nada violento, pero sí impulsar la unidad del pueblo para que las cosas cambien”, aseguró la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

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En el marco del Día de los Trabajadores, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, lanzó duras críticas al Gobierno nacional y advirtió que la situación actual en Argentina se asemeja a “una tiranía”. Además, afirmó que el presidente Javier Milei “tendría que estar en la cárcel por los delitos que ha cometido”.

“Son descarados, la población está pasando hambre y es apaleada por reclamar algo. Esto ya es casi una tiranía, un Gobierno que no es normal ni legal”, sostuvo Carlotto durante una entrevista en el programa Sin corbata.

“No aconsejamos la violencia, pero sí la unidad del pueblo”

Carlotto manifestó su preocupación por el clima social y político del país y llamó a la ciudadanía a organizarse y movilizarse de manera pacífica: “No aconsejamos hacer nada violento, pero sí impulsar la unidad del pueblo para que las cosas cambien”.

Advirtió que “estamos siendo acorralados por el Gobierno, por los mentirosos, los cobardes, los que dicen una cosa y hacen otra, mientras el pueblo está sufriendo”, y remarcó: “Ojalá no pase nada que después sea para llorar”.

«No agachemos la cabeza»

La histórica dirigente de derechos humanos también señaló la responsabilidad cívica de la población: “Tenemos el derecho y la obligación de condenar estas situaciones y hay que hacerlo desde el lugar en el que estemos. No agachemos la cabeza. Todos somos argentinos, con la obligación de trabajar y el derecho a que nos den trabajo”.

En su mensaje, insistió en la necesidad de mantener viva la memoria y la lucha: “No hay que bajar los brazos. Tampoco la violencia sirve, pero sí la lucha cotidiana de los que pensamos igual”. A su vez, expresó inquietud sobre el rumbo cultural y político del país: “Parece que estuviéramos dominados por un ser irracional de otro mundo”.

Finalmente, alertó sobre el peligro de la naturalización del autoritarismo en las nuevas generaciones. “Lo que más deseo es que los jóvenes no aprendan lo malo, porque entraríamos en una decadencia muy difícil”, concluyó.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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