Consumo
Derrumbe en la venta de vehículos: cayó más del 18% interanual
Los guarismos pertenecen a la variación interanual de febrero. Los detalles estadísticos a continuación.
El número de vehículos patentados durante febrero de 2024 fue de 24.811 unidades, lo que representó una baja del 18,7% interanual, de acuerdo al informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara).
El reporte precisó que en febrero de 2023 se habían registrado 30.506 unidades.
Si la comparación es con enero de este año, la baja alcanza el 26,9% ya que en el pasado mes se habían registrado 33.918 unidades.
De esta forma, en los dos meses acumulados del año se patentaron 58.729 unidades, esto es un 27,4% menos que en el mismo período de 2023, en el que se habían registrado 80.869 vehículos.
De acuerdo al registro, el vehículo más elegido del mercado volvió a ser el Fiat Cronos con 2.711 unidades patentadas y una participación del 11,6% del total.
Al modelo que se fabrica en la fábrica de Stelantis en Córdoba le siguieron el Peugeot 208 (1.899 unidades); las pick ups Ford Ranger (1.398) y Toyota Hilux (1.373), el Toyota Yaris (1.217), la Volkswagen Amarok (1.200), el Volkswagen Taos (925), el Toyota Corolla (777), el Corolla Cross (765) y el Volkswagen Polo (741).
Tras darse a conocer las cifras, el presidente de Acara, Sebastián Beato, comentó que «es evidente que hubo una desaceleración importante de la actividad en los dos primeros meses, una tendencia que pareciera va a seguir en la primera mitad del año, con un poder adquisitivo que se ha deteriorado ya que ha tenido que hacer frente al aumento de muchos bienes y servicios».
«Creemos que, si la inflación baja, como varios analistas proyectan, y se siguen sumando certezas a los temas de la macro, en este sentido la visita del FMI ha sido positiva, se va a acomodar la capacidad de compra de la gente, lo que va a acelerar la decisión de adquirir un vehículo y el mercado va a reactivarse, algo que podremos empezar a ver reflejado en el segundo semestre», agregó.
Para el sector, un tema importante para acompañar la recuperación es que las tasas de financiación se empiecen acomodar, en estén sentido se vienen desarrollando reuniones desde la cadena de valor con el sector bancario para ver de qué forma sumar este elemento clave para dinamizar la actividad.
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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