Consumo
Un supermercado de La Plata suspendió la venta de La Serenísima
La reciente decisión de un supermercado en la capital de la provincia de Buenos Aires de dejar de comercializar productos de la renombrada empresa láctea argentina La Serenísima ha desatado un acalorado debate en las redes sociales.
El supermercado «La Amistad«, propiedad de una cooperativa, anunció su determinación de suspender la adquisición de artículos de la marca La Serenísima, perteneciente a Mastellone Hermanos, atribuyendo esta medida a «aumentos de precios excesivos».
Un cartel colocado en el supermercado, compartido ampliamente en Twitter, expone: «Se suspenderá la compra de artículos La Serenísima debido a los aumentos excesivos de Mastellone Hermanos. Esta cooperativa no respaldará incrementos desmedidos que impacten la economía de nuestros clientes y colaborará con empresas que mantengan aumentos por debajo de la devaluación y realicen esfuerzos para no transferir a nuestros clientes los costos del actual cambio de moneda«.

Mastellone Hermanos, fundada en 1929 y líder en el sector lácteo argentino, ha sido recurrentemente cuestionada por sus constantes alzas de precios, que algunos analistas consideran parte de una estrategia para maximizar sus ganancias.
La resolución del supermercado ha generado diversas reacciones entre los consumidores. Mayoritariamente, ha habido un respaldo a esta medida por parte de los clientes en La Plata, instando a que otros establecimientos adopten posturas similares.

Qué dijo uno de los asociados del supermercado La Amistad de La Plata
Santiago Brito, un Asociado del supermercado «La Amistad» ubicado en La Plata, expresó su opinión en una entrevista con Radio 10 con respecto a la decisión de dejar de vender productos de La Serenísima debido a los aumentos excesivos.
Brito comentó: «Hay pequeños productores que han mantenido los precios previos a la devaluación, y La Serenísima nos mandó aumentos hasta de 60%. El día posterior a las elecciones nosotros no remarcamos precios, somos conocidos en el barrio y tenemos un rol social«.
En sus declaraciones, hizo referencia a la negativa de aumentar los precios después de las elecciones y subrayó la importancia de mantener una relación cercana con la comunidad local.
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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Carlos
25.08.2023 at 18:38
Felicitaciones a los cooperativos del supermercado. Si hiciéramos todos lo mismo y dejáramos de comprar por 4 o 5 días, no tendrían más remedio que bajar los precios. Debemos consumir las marcas chicas o provinciales, hay unas cuantas y con productos de calidad. Lástima que los grandes supermercados no les dan gondola como a manaos y marolio.
Maria
26.08.2023 at 20:00
Inflación sin control y sueldos que no nos permiten cubrir necesidades básicas nos llevan a tener que bajar la calidad y cantidad de los productos que consumimos. Tristeza total
Juan Carlos
25.08.2023 at 22:45
Aplaudo la iniciativa de la cooperativa la amistad ojalá muchos los imiten y se haga justicia
Walter
26.08.2023 at 13:18
Economía de mercado, oferta y demanda.
Gabriel
26.08.2023 at 19:46
Jajajaja Ahora si, vuelven las marcas «pindonga» y «cuchuflito» que tanto odiaba Cristina. Bravo