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Consumo

Aumenta la garrafa social del Programa Hogar: cuánto cuesta

Sube un 10% el precio máximo de referencia. Desde septiembre acumula un 60,43% de incremento. La tabla de precios.

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La Secretaría de Energía dispuso un incremento adicional promedio del 10% de los precios máximos de referencia para la producción, distribución, fraccionamiento y venta al público para el gas butano y propano envasado en garrafas comprendidos en el Programa Hogar.

La medida se estableció a través de la resolución 15/2023 publicada hoy en el Boletín Oficial, que modifica a su vez lo dispuesto en la resolución 861/2022, que había determinado un aumento del 45,85% a partir de diciembre de ese año respecto de los valores vigentes desde septiembre.

De esta forma, la suba promedio acumulada desde septiembre es del 60,43%.

El precio máximo de referencia para el productor pasa a ser de $ 29.481 por tonelada (antes $ 26.800,80), tanto para butano como para propano.

Cuánto cuesta la garrafa del Programa Hogar

Para el segmento fraccionador, los valores máximos son:

  • $551 (antes $ 501,18) para garrafa de 10 kilos
  • $662 (antes $601,41) para la de 12
  • $827 (antes $751,77) para la de 15

Para el distribuidor:

  • $968 (antes $879,71) para garrafa de 10 kilos
  • $1.161 (antes $1.055,65) para la de 12
  • $1.452 (antes $1.319,57) para la de 15

El precio de venta al público tiene un máximo de referencia de:

  • $1.016 (antes $ 923,70) para la garrafa de 10 kilos
  • $1.219 (antes $ 1.108,44) para la de 12
  • $1.524 (antes $ 1.385,55) para la de 15 kilos

El Programa Hogar fue creado en 2015 y prevé un esquema de precios máximos de referencia y compensaciones a ser aplicados a los volúmenes de producto, butano y propano, que tengan por destino exclusivo el consumo en el mercado interno de GLP envasado en garrafas de 10, 12 y 15 kilos de uso doméstico.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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