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Consumo

Miseria planificada: los alimentos como variable de ajuste de Milei

Estos primeros 6 meses bajó un 17,5% el consumo de carne vacuna, un 14,5% el de lácteos y un 45% los panificados.

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Una de las consecuencias más directas de las medidas económicas del gobierno de Milei se refleja en la mesa de los argentinos, donde desde comienzos de año faltan un 17,5% de platos con carne vacuna, un 14,5% de lácteos y un 45% de panificados. Carnes, leche y pan son históricamente los pilares de la dieta argentina, de acuerdo con el estudio.

Visto desde el lado comercial, el expendio que se hace a través de los supermercados y autoservicios acumuló, en el mismo lapso, una reducción del 8% interanual. Los más afectados fueron los alimentos perecederos, con una merma del 20,5% interanual, y las bebidas, con un retroceso del 19,1%, según la consultora Scentia.  

A nivel mayorista, hubo una menor cantidad de unidades por ticket y y en frecuencia de compras. Donde más se sintió, según CADAM, fue en postres, yogures, dulces, chacinados y bebidas en general, mientras que se registraron mayores compras de productos básicos, como aceites, harinas y azúcar.

Las ventas de alimentos en la Era Milei, la pérdida de poder adquisitivo y el crecimiento de la pobreza

Para no ir tan lejos, en consecuencia, el Mercado Ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario (Rosgan) precisó que el consumo de carne bovina, durante el primer cuatrimestre del año, fue de 42 kilogramos per cápita: 4,5 kilos menos que el registrado en el último cuatrimestre de 2023 (48,5).

El consumo de leche fluida, en la primera parte del año, cayó un 19,6% y el de leche en polvo, un 30,4%, en comparación con el mismo período del año pasado. Asimismo, desde los sectores panaderos advierten una merma del 45% en la venta de pan. 

Una explicación se encuentra en la caída del 34,1% del poder adquisitivo del salario mínimo que publicó en abril el Centro de Investigación y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina (Cifra-CTA).

Otra sería que, a fines de marzo, en el distrito más rico del país se contabilizaban más de un millón de pobres, de los cuales unos 470 mil eran indigentes, que ni siquiera pueden afrontar la canasta de alimentos, es decir que se sumaron 155 mil más desde el cuarto trimestre del año pasado, de  acuerdo con la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires.  

Carne

Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de Argentina, la producción de carne en los primeros cuatro meses del año aportó 988 mil toneladas, lo que arrojó una baja del 7,7% interanual. Sobre este oferta total, 324 mil toneladas se exportaron y 664 mil toneladas quedaron para el consumo interno, 17,5% inferior al registrado en el primer cuatrimestre del año pasado. 

“Hoy solo se compra carne vacuna para darse un gusto, el consumo de carne en el primer cuatrimestre de este año cayó el 17,5%”.

«El consumo aparente de carne vacuna por habitante arrojaría unos 42,4 kilos por año en el primer cuatrimestre de 2024, resultando 18,5% menor al registrado en igual lapso de 2023, el más bajo de las últimas tres décadas», indicaron desde Rosgan.

La Bolsa de Rosario señala también que disminuyeron los indicadores del sector porcino.  La producción de cerdos acumula 174.000 toneladas, retrocediendo un 2,4% interanual. 

En cuanto al consumo —especificaron—  suma 177.000 toneladas en el primer trimestre, cayendo un 4% interanual y por debajo de 2022 y 2023 en el mismo período. El consumo per cápita retrocede así en un kilo por habitante en relación al año pasado, ubicándose en 15,2 kilos por habitante por año. 

“Hoy solo se compra carne vacuna para darse un gusto, el consumo de carne en el primer cuatrimestre de este año cayó el 17,5%”, señala Miguel Schiariti, director de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA).

Sobre 109,4 kilos por habitante al año de proteínas animales que consumió el argentino promedio en 2021, 47,8 fueron de carne bovina y representaron apenas el 44% del total, cuando a principios de este milenio alcanzaban entre el 60 y 70%, subrayó la Bolsa de Comercio de Rosario.

La cifra llegó al menor nivel desde 1920, hace más de 100 años, y según la investigación realizada por Alberto Lugones y Emilce Terré, la baja participación de la carne bovina en la dieta de los argentinos se debe tanto a la elección de alimentos de base vegetal como a la incorporación de otro tipo de carnes.

Obviamente después hay un tema de bolsillo, económico. Cuando se lo ve desde las posibilidades de la población, hay una limitación importante para adquirir, no solo carne, sino otro tipo de alimentos y bienes”, agregan.

En cuanto a la leche fluida el consumo, acumuló una caída del 19,6%, mientras que las leches en polvo un 30,4%.

Leche

Al completar el primer trimestre del año, la caída de las ventas en la leche alcanzaron un 18,7% en toneladas de producto, en comparación con el mismo periodo de 2023, mientras que en litros equivalentes fue del 15.3%, según el informe del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino. 

En cuanto a la leche fluida el consumo, acumuló una caída del 19,6%, mientras que las leches en polvo un 30,4%, en toneladas y en comparación con los primeros tres meses de 2023.  Según el informe, también se registró una caída en quesos, que representan el 60% del consumo de lácteos, del 10,4%, medido en toneladas.

La disminución abarcó a todos los productos lácteos, si bien la mayor, como “en los de mayor valor agregado y unitario como quesos de pasta muy blanda, quesos rallados, leches saborizadas, yogures, flanes y postres, estuvo asociada a las subas de precios y al retraso en el poder adquisitivo del sector medio de la población que demanda en mayor cuantía estos productos”, explicaron desde el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), creado por empresas de la cadena lechera y entidades del agro como Crea, Coninagro y Sociedad Rural.

«La gente no consume»

Pan

El presidente del Centro Industrial de Panaderos de Merlo, Martín Pinto, estimó que “tenemos en todas las panaderías de la Argentina una caída del 45% en las ventas. La gente no consume”.

El dirigente reconoció el fuerte incremento de precios en ese rubro en los últimos meses, luego de la eliminación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, creado en marzo de 2022 para subsidiar la harina y fijar un valor de referencia para el mercado interno. “Fue un logro importante del gobierno anterior porque sacó a la harina de la órbita del dólar”, destacó Pinto.

En abril de este año, a través de la Resolución 142/2024, se dispuso liquidar el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, junto a otros fondos fiduciarios, como el de Integración Socio Urbana o el Nacional de Incentivo Docente, entre ellos, bajo el argumento de achicar los gastos del Estado En el caso del trigo, habilitó la dolarización del precio del cereal y el incremento del precio del pan y los derivados.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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