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Sociedad

«Me ofreció drogas, pero no acepté»

Se conocieron audios enviados por la fisicoculturista Johana Colla, quien murió en Brasil tras una competencia. Se apunta a otro deportista que la acompañaba, pese a que la autopsia determinó que no sufrió lesiones.

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Se drogó toda la noche, pero no me hizo nada raro. Yo tengo un carácter que si se quieren acercar a mi, me despierto al toque. Me quiso ofrecer drogas, no le quise aceptar”, se escucha en los audios que Johana Colla le envió a sus familiares, antes de ser hallada muerta en la habitación del hotel en el que se alojaba en San Pablo, junto a la delegación de fisicoculturistas con los que había viajado a una competencia sudamericana.

Esta prueba refuerza las sospechas de la familia sobre que la mujer, de 30 años y que residía en la localidad de Ingeniero Budge (Lomas de Zamora), fue víctima de una muerte durante un intento de abuso sexual, suministro de estupefacientes u otra situación violenta.

No obstante, la autopsia al cuerpo de Johana Colla da cuenta que la fisicoculturista padeció un fallecimiento por “muerte natural”, que se registró de manera súbita, mientras se aguarda por los trámites de repatriación de su cuerpo para ser entregado a sus familiares.

Al margen del informe oficial, la madre y la hermana de Johana Colla aportaron los audios reveladores que la atleta les había enviado, donde da cuenta que un hombre, de quien desconocen su identidad, intentó drogarla y violarla, en momentos en que se encontraba en San Pablo participando en el Sudamericano de Fisicoculturismo en el que se consagró subcampeona en su categoría.

Me quiso inyectar, hay cosas que no van. Me echó la culpa de que le robé pastillas o ampollas. Un pedo tiene este tipo. Le dije: ‘revisá todo porque yo no le robó nada a nadie’. Se enojó porque no me quise drogar, yo no me drogo”, expresa la mujer en otro de los audios que le envió a su familia.

También frente a los cuestionamientos de los allegados de Johana Colla, la Federación Internacional de Fisicoculturismo Argentina salió al cruce, con un comunicado en redes sociales, donde aclararon que “mientras dormía ha sufrido un paro cardíaco. El personal del hotel y del servicio médico de emergencia de Brasil, realizaron más de una hora de reanimación que fue, lamentablemente, infructuosa. El médico actuante nos ha informado que fue una muerte súbita. Extendemos nuestro más profundo sentimiento de pedir para su familia y a toda nuestra comunidad culturista”.

Sociedad

Hipódromo de Palermo: 150 años entre el festejo oficial y el turf que lucha por sobrevivir

El centenario predio porteño llegó a su sesquicentenario con festejos multitudinarios, nueva identidad de marca y el respaldo del Gobierno libertario, mientras la industria del turf, según reconoce la propia institución, atraviesa una lucha permanente por su supervivencia.

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Hipódromo de Palermo: 150 años entre la historia popular y el negocio privado

★ El Hipódromo de Palermo cumplió 150 años entre fanfarrias institucionales y una pregunta que pocos se animaron a formular en el marco de los festejos: para quién es este espacio hoy, y quiénes quedaron al margen de la celebración.

La primera carrera en lo que se conocería como la «catedral del turf» se disputó en 1876, en un predio que entonces parecía alejado del centro porteño. Aquellas primeras tribunas de madera y techos de zinc tuvieron, desde el inicio, una característica que sus impulsores destacaron: la de ser un espacio donde distintos sectores sociales compartían la misma pasión, en una Buenos Aires que aún dibujaba sus contornos urbanos.

Con el cambio de siglo, el Hipódromo fue transformado bajo el diseño del arquitecto Louis Faure Dujarric, quien proyectó las tribunas monumentales, los salones majestuosos y la emblemática confitería La París, convirtiendo al predio en una referencia del patrimonio arquitectónico porteño, en sintonía con la ciudad que aspiraba a emular a la capital francesa.

La privatización como salvavidas: el relato que el festejo no interroga

Los festejos del sesquicentenario reproducen sin matices el relato según el cual fue la privatización de 1992 y la posterior incorporación de máquinas de juego en 2002 lo que permitió restaurar los edificios históricos y «revitalizar la actividad hípica en todo el país». El Hipódromo presenta ese proceso como un «círculo virtuoso» que garantizó el sustento de miles de familias vinculadas al turf.

Lo que ese relato omite es el contexto histórico y político en que se produjo dicha privatización: la oleada de desinversión y entrega de activos públicos de la década del noventa, que desmanteló sectores enteros del Estado y que hoy, desde distintos sectores políticos, sindicales y académicos, es evaluada como uno de los procesos de mayor concentración económica en manos privadas de la historia argentina reciente. Que el festejo elija silenciar ese trasfondo no es un dato menor.

El aval libertario y una contradicción elocuente

En el marco de los festejos, el Gobierno nacional declaró de interés turístico el Gran Premio República Argentina 2026, otorgando respaldo oficial a una institución que combina el turf con los slots y el entretenimiento masivo. La contradicción no es menor: la misma administración que recortó presupuestos en cultura, universidades y políticas sociales encontró en el aniversario del Hipódromo una oportunidad de asociarse a un evento de alto impacto mediático y social.

Los festejos arrancaron el 1 de mayo, fecha que para el movimiento obrero tiene un significado histórico irrenunciable. Ese día se disputó el Gran Premio de la República, que según la organización reunió a más de 100.000 personas en el predio de Palermo.

El turf y sus trabajadores: la industria que lucha por sobrevivir

Más allá de los fuegos artificiales del aniversario, la industria del turf atraviesa tensiones estructurales que el discurso institucional prefiere no subrayar. El propio relato del Hipódromo reconoce que el sector «lucha por sobrevivir», una definición que contrasta de manera elocuente con la narrativa triunfalista del sesquicentenario.

Detrás de cada carrera existe una cadena de trabajo que incluye cuidadores, jockeys, preparadores, veterinarios, personal de mantenimiento y apuestas, sectores históricamente precarizados y vulnerables a las variaciones económicas que, en el contexto del ajuste libertario y una inflación interanual que según el INDEC superó el 30% en la Canasta Básica Total a comienzos de 2026, se han profundizado de manera sostenida.

Nueva marca, vieja pregunta

El aniversario llegó con rebranding incluido: el predio pasó a llamarse formalmente Hipódromo Palermo y estrenó una nueva identidad visual, enmarcada en un «plan ambicioso de apertura» orientado a posicionarlo como «el Hipódromo de Todos». La frase es aspiracional; la realidad, bastante más compleja.

Un espacio que combina slots, gastronomía de alta gama, festivales de música y apuestas hípicas no es exactamente accesible para todos los sectores de una sociedad golpeada por el tarifazo, el congelamiento salarial y una canasta básica que sigue presionando hacia arriba. El «Hipódromo de Todos» es, por ahora, más un eslogan de marca que una política de inclusión verificable.

El sesquicentenario merece ser festejado: 150 años de historia urbana, patrimonio arquitectónico y cultura popular son un activo genuino. Pero un aniversario que omite las tensiones del presente, invisibiliza a sus trabajadores y acepta sin incomodidad el abrazo del Gobierno que más ajustó en décadas, no está contando toda la historia.

Puntos clave:

  • El Hipódromo de Palermo cumplió 150 años con festejos que arrancaron el 1 de mayo con el Gran Premio de la República y la asistencia de más de 100.000 personas.
  • El predio fue privatizado en 1992 y en 2002 incorporó máquinas de juego, proceso que la institución presenta como un «círculo virtuoso», sin contextualizar el escenario político en que ocurrió.
  • El Gobierno de Milei declaró de interés turístico el Gran Premio República Argentina 2026, en un contexto de recortes presupuestarios en cultura y universidades.
  • El propio relato institucional reconoce que la industria del turf «lucha por sobrevivir», en contradicción con el tono triunfalista de los festejos.
  • El Hipódromo estrenó nueva identidad de marca bajo el nombre «Hipódromo Palermo», con un plan de apertura que por ahora es más aspiracional que concreto.
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