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Sociedad

Pachelo negó frente a otra testigo el secuestro del perro

En un careo con una testigo, el acusado por el crimen de María Marta García Belsunce, desmintió que haya robado la mascota de la socióloga.

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Por Néstor Llidó

Como método de defensa ante ciertas acusaciones en su contra de varios testigos, Nicolás Pachelo, el principal imputado en juicio García Belsunce III, desmintió que haya secuestrado el perro labrador, que era de la víctima y su marido Carlos Carrascosa.

En un careo con Raquel Fait, quien declaró que él tenía ese animal en su casa del country Carmel de Pilar, Pachelo salió a desmentir esos dichos, en el inicio de una nueva jornada del debate que se desarrolla ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 4 de San Isidro.

La mujer había sido citada por los fiscales luego de que su amiga Débora Lauces asegurara en el juicio que ella le había contado que una vez estuvo en la casa de Pachelo jugando con un perro sin saber que se trataba de la mascota de María Marta García Belsunce.

Entonces, Fait ratificó que entre 1997 y 2002 aproximadamente, concurrió cuatro, cinco o seis veces del acusado, que era amiga de su primo Lucas Laurens, y lo conoció socialmente, junto a su esposa Inés Dávalos.

La testigo aclaró que vio a Pachelo con el perro “en un asado al mediodía”, pero no en Carmel sino en la casa de conocidos. «Recuerdo que no estuvo mucho tiempo en la reunión y en su camioneta tenía un perro. Era una camioneta oscura. La impresión que me queda es que era chachorrón, oscuro, un perro mediano”, detalló Fait, aunque a preguntas de los fiscales no pudo precisar la raza, ni recordaba si era de pelaje corto o largo.

De inmediato, la defensa de Pachelo, a través de su abogada Raquel Pérez Iglesias, pidió un careo que los jueces aceptaron. «A la señora, salvo que estéticamente esté distinta, yo no la conozco. No sé si se cambió el pelo o se hizo una cirugía. Yo no la conozco y jamás autoricé el ingreso. No sé mi mujer Inés. Si vino con mi primo, no sé, igual no la conozco”, aseguró el imputado.

En ese intercambio de palabras, Raquel Fait dijo: “Sí, estuve en la casa de Pachelo cuatro, cinco o seis veces” y sobre la camioneta donde vio al perro, aclaró: “Era con doble asiento y caja”. Y allí, Pachelo contestó: “Yo no recuerdo haber levantado un perro en un country”.

Y luego, el imputado cuestionó lo que el lunes pasado había dicho Lauces en relación a que Fait le había contado que estuvo jugando con el perro de María Marta García Belsunce.

Al respecto, Fait aclaró que ella a la testigo que la nombró no le relató “ni dónde ni cómo” había visto a ese perro, que le había quedado grabada la “situación incómoda” y el “enojo que había” por el hecho de Pachelo hubiera levantado a un perro. «Pero no le dije que había estado jugando en la casa de Pachelo con este perro”, explicó.

Medio Ambiente 🌱

Murió la ballena sei varada en San Isidro pese al operativo de Temaikén y la Prefectura Naval

El ejemplar de Balaenoptera borealis, considerada la tercera especie más grande del planeta, no sobrevivió al operativo de rescate pese al trabajo conjunto de la Fundación Temaikén, Cethus y la Prefectura Naval Argentina. La falta de aumento en la marea durante los días de varada complicó las maniobras de reflotar al animal.

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Sin marea y sin salida: la ballena de San Isidro no sobrevivió al rescate.

La ballena que permaneció varada durante varios días en la costa de San Isidro murió este fin de semana, luego de que fracasaran los sucesivos intentos de devolverla al mar. El hecho conmovió a miles de personas que siguieron de cerca las alternativas del operativo y reavivó el debate sobre los protocolos de intervención ante varamientos de grandes cetáceos en la zona metropolitana del Río de la Plata.

Una especie oceánica en aguas costeras

El ejemplar fue identificado como una ballena sei (Balaenoptera borealis), una especie de cetáceo de gran porte que habita principalmente aguas oceánicas profundas, lo que hace inhabitual su presencia sobre la costa. Los adultos de esta especie pueden superar los 18 metros de longitud y se alimentan principalmente de krill, pequeños peces y otros organismos marinos. La ballena sei es considerada la tercera especie más grande del planeta, detrás únicamente de la ballena azul y la ballena de aleta.

Su aparición en la ribera de San Isidro representó una rareza biológica significativa: los especialistas señalaron que los varamientos de esta especie en zonas estuariales son poco frecuentes y, en la mayoría de los casos, tienen un pronóstico reservado, dado que el ambiente costero de baja profundidad genera un estrés fisiológico severo sobre el animal.

El operativo y sus dificultades

Durante las jornadas del rescate trabajaron en forma conjunta especialistas de la Fundación Temaikén y de Cethus, junto con efectivos de la Prefectura Naval Argentina, que desplegó embarcaciones para asistir en las maniobras. Desde un comienzo, las autoridades advirtieron que las tareas eran complicadas debido a las condiciones del lugar donde fue hallado el ejemplar.

Un factor determinante que obstaculizó el rescate fue la falta de aumento en el nivel del agua: a lo largo de los días en que la ballena permaneció varada, no se registró crecida en la marea, condición indispensable para facilitar el reflotar de un animal de semejante envergadura. Sin ese impulso natural, las maniobras de las embarcaciones de la Prefectura resultaron insuficientes para desplazar al cetáceo hacia aguas de mayor profundidad.

«A pesar de los esfuerzos, el animal no logró sobrevivir»

Al confirmar la muerte del ejemplar, desde la Fundación Temaikén expresaron: «Nuestro equipo acompañó al ejemplar durante todo el operativo, monitoreando permanentemente su estado y realizando las maniobras posibles para brindarle la mejor oportunidad. Lamentablemente, y a pesar de los esfuerzos realizados, el animal no logró sobrevivir».

La ballena había sido hallada con vida, lo que en un principio generó expectativa sobre las posibilidades de rescate. Sin embargo, las condiciones desfavorables registradas durante el operativo, sumadas al deterioro físico progresivo que implica un varamiento prolongado para un animal de esta especie, determinaron el desenlace fatal.

Puntos clave

  • La ballena sei varada en la costa de San Isidro murió este fin de semana tras varios días de operativos fallidos de rescate.
  • El ejemplar fue identificado como Balaenoptera borealis, una especie oceánica de gran porte poco habitual en aguas costeras del Río de la Plata.
  • La Fundación Temaikén, Cethus y la Prefectura Naval Argentina participaron de las maniobras de rescate.
  • La ausencia de crecida en la marea durante los días de varada fue el principal factor que impidió devolver al animal al mar.
  • Los adultos de la especie pueden superar los 18 metros de longitud; es la tercera más grande del planeta.
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