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AymurAI: la inteligencia artificial que recolecta datos de violencia de género en Argentina

La aplicación fue desarrollada por el Observatorio de Datos «DataGénero», de Argentina, junto a especialistas de México y Suecia.

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AymurAI, una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) que anonimiza y recopila datos de violencia de género ya disponible para el sistema judicial de Argentina, es una muestra de “cómo estos sistemas pueden ponerse al servicio de nuestras luchas» si se impulsan proyectos que “atiendan la perspectiva de género y las necesidades locales”, aseguraron sus creadoras.

La aplicación fue desarrollada por el Observatorio de Datos «DataGénero», de Argentina, junto a especialistas de México y Suecia, en el marco de una convocatoria realizada por la red global A Plus Alliance for Inclusive Algorithms (Alianza para Algoritmos Inclusivos).

La idea surgió a partir de la experiencia que viene desarrollando el Juzgado Penal, Contravencional y Faltas N° 10 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Pablo Casas, que desde 2016 publica sus resoluciones organizadas por temáticas, entre ellas casos de violencia de género, en un principio de forma manual y luego a través de inteligencia artificial.

«Teníamos la necesidad de acercar la justicia a la ciudadanía por la desconfianza que hay en el sistema judicial y la falta de transparencia en el tratamiento de los casos de violencia de género contra las mujeres y LGBTIQ+», explicó Yasmín Quiroga, abogada del juzgado e integrante de DataGénero.

A esto se suma la carencia de datos unificados sobre violencia de género en el país, cuya “única base de datos abiertos oficiales” es la de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia y los informes del Registro Único de Casos de Violencia de Género, que tiene datos hasta el 2018.

En tanto, los datos de femicidios son contabilizados por organizaciones que llevan un registro de los casos publicados en medios digitales e impresos.

En ese marco decidieron crear el sistema AymurAI, que permite anonimizar las sentencias de casos de violencia de género y agilizar la recopilación de las mismas, lo que no quiere decir “automatizar procesos judiciales que requieran intervención y decisión humana”.

El procedimiento es sencillo y no requiere de software ni capacitación especial: se cargan las sentencias digitalizadas y el programa detecta cuáles son las entidades más importantes, como el tipo de violencia, el lugar, el género, el vínculo con el agresor y qué se resolvió, en tanto reemplaza los datos sensibles por etiquetas.

Se trata de una herramienta semiautomática, es decir, que su resultado siempre será validada por una persona.

«Es importante entender que la IA nunca debería resolver sola de manera autónoma, siempre tiene que haber una persona que la utilice y valide lo que la IA da como resultado», indicó Quiroga, junto a la directora del observatorio, Ivana Feldfeber.

«Este proyecto busca sentar un precedente para el diseño, la implementación y el despliegue feministas de tecnologías de inteligencia artificial del Sur Global», aseguraron sus creadoras, que anhelaron «sea utilizado por cada vez más juzgados».

Se trata de «abrir los datos de las sentencias como un primer paso hacia una reforma judicial feminista», necesaria para atacar «un problema tan apremiante como la violencia de género», concluyeron.

Innovación 💡

Quiso mostrar su auto autónomo «casero» y chocó contra un patrullero en Islamabad

Un estudiante de Ingeniería Informática pakistaní se hizo viral al demostrar el sistema de conducción autónoma que adaptó a su propio vehículo. La prueba terminó con el auto impactando contra un patrullero estacionado frente al Parlamento, sin heridos ni cargos penales.

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Quiso demostrar su auto sin conductor, chocó contra un patrullero y la Policía lo llamó "activo para el país".

El lunes, en Islamabad, capital de Pakistán, un video comenzó a circular con velocidad inusual en redes sociales: un automóvil sin conductor avanza solo por la calle, gana velocidad y termina estrellándose contra un patrullero estacionado justo frente al edificio del Parlamento. Detrás del volante no había nadie, pero sí había una historia de ingenio amateur, conexión satelital y un error de dedo que salió caro.

El protagonista es Ehsan Zafar, estudiante de Ingeniería Informática que durante meses trabajó en la adaptación casera de su propio vehículo para incorporarle un sistema de conducción autónoma. La demostración pública, grabada y difundida por él mismo, se convirtió en un fenómeno global en pocas horas.

Una conexión perdida y un botón mal presionado

Según la explicación que el propio Zafar brindó tras el incidente, el sistema que desarrolló opera mediante conexiones satelitales e internet. Fue esa dependencia la que, paradójicamente, determinó el desenlace: durante la prueba, la señal se interrumpió y el vehículo dejó de responder a los comandos remotos. A eso se sumó, reconoció Zafar, que él mismo pulsó una indicación equivocada antes de que el auto perdiera el control por completo.

El vehículo impactó contra el patrullero sin provocar heridos. Según medios internacionales que cubrieron el episodio, la prueba fue realizada en una zona de poco tráfico y considerada segura por el estudiante, lo que limitó las consecuencias materiales y descartó cualquier riesgo para transeúntes.

La Policía no encontró delito y lo llamó un «activo» para el país

Lejos de terminar en una detención, el episodio tuvo un desenlace llamativo desde el punto de vista institucional. La Policía pakistaní evaluó el caso y determinó que no hubo delito. Más aún, calificó a Zafar como un «activo» para el país, un reconocimiento explícito al valor del trabajo técnico del joven más allá del resultado del ensayo.

El caso refleja una tensión cada vez más presente en el mundo: la brecha entre el ritmo al que los entusiastas de la tecnología desarrollan soluciones propias y la ausencia de marcos regulatorios que contemplen esas experiencias. Zafar no operaba un vehículo comercial con certificación de seguridad, sino una apuesta personal construida con recursos limitados y mucha iniciativa. Que la Policía lo reconociera como un valor en lugar de procesarlo dice tanto del contexto como del propio accidente.

El fenómeno viral y el debate sobre la autonomía amateur

El video del choque se replicó en X, Instagram y TikTok con millones de reproducciones en pocas horas. La escena, que combina el asombro ante la tecnología con la inevitabilidad cómica del accidente, generó reacciones que van desde la admiración por la iniciativa del estudiante hasta el cuestionamiento por los riesgos de probar sistemas no certificados en espacios públicos, aunque sea con poco tráfico.

El episodio ocurre en un momento en que la conducción autónoma concentra debates regulatorios en todo el mundo. Empresas como Tesla, Waymo o el chino Baidu invierten miles de millones en sus sistemas y aun así registran incidentes. Que un estudiante universitario haya llegado a un resultado similar con recursos propios y conexión a internet apunta, más que al fracaso de la prueba, a la democratización acelerada del conocimiento en inteligencia artificial aplicada.

Puntos clave

  • El accidente ocurrió en Islamabad el lunes, frente al edificio del Parlamento pakistaní.
  • Ehsan Zafar, estudiante de Ingeniería Informática, reconoció que pulsó una indicación equivocada durante la demostración.
  • El sistema operaba con conexiones satelitales e internet; la pérdida de señal agravó el incidente.
  • No hubo heridos y la Policía descartó delito, calificando a Zafar como un «activo» para el país.
  • El video se viralizó globalmente y reabrió el debate sobre la experimentación amateur con vehículos autónomos en espacios públicos.
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