Salud 🩺
Los Certificados Únicos de Discapacidad ya no tienen vencimiento
La iniciativa surgió de «la escucha y el compromiso con todo el colectivo de discapacidad en todo el país».
Los Certificados Únicos de Discapacidad (CUD) no tendrán plazo de vencimiento a partir de este lunes y prevén instancias de «acompañamiento y actualización» con una periodicidad entre los 5 y 15 años, según una resolución adoptada por el Gobierno nacional a través de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), publicada este lunes en el Boletín Oficial.
En la actualidad, «un millón y medio de personas tienen CUD, una ‘herramienta voluntaria’, de tramitación gratuita, que es la puerta de acceso para muchos de los derechos de las personas con discapacidad», informó a Télam el director ejecutivo de la Andis, Fernando Galarraga.
«La idea es que esto nos permita avanzar hacia ampliar los niveles de la población certificada. En Argentina, hay cerca de cinco millones de personas con discapacidad», completó.
Con la medida, publicada en la Resolución 322/2023, apuntan a una «nueva dinámica de vinculación» de las personas con discapacidad con los procesos de certificación «desburocratizada y con mayor presencia del Estado en el acompañamiento permanente de las personas con discapacidad y sus familias», precisaron desde el organismo estatal.
En la primera etapa, de implementación inmediata, los CUD se emitirán sin plazo de vencimiento, tanto en su versión física como digital, y prevén un período en el que el Estado tomará contacto con la persona con discapacidad para acompañarla y mantener sus datos actualizados, detallaron.
Las instancias de acompañamiento y actualización se efectivizarán «con una periodicidad entre los 5 y 15 años -en todos los casos-, contados desde la certificación inicial o de la instancia de actualización correspondiente».
«Cuando el CUD se vencía y las personas no tenían la posibilidad de renovar porque el sistema de salud estaba explotado, no podían acceder a los turnos, e iban a una Junta Certificadora y les daban el turno para la renovación para tres o seis meses después, las personas quedaban fuera del sistema de prestaciones. La fecha de vencimiento -del CUD- estaba operando como una interrupción total de todas las prestaciones. Esto no va a ocurrir más. Esta actualización nos permite contar con una herramienta menos burocrática, más moderna y más sencilla», explicó el directivo.
La iniciativa surgió de «la escucha y el compromiso con todo el colectivo de discapacidad en todo el país».
Entre las dificultades que los solicitantes del CUD estaban atravesando, según Galarraga, estuvieron las de que las Juntas de certificación le quedaran lejos del domicilio, la reducida cantidad de Juntas en el país para la cantidad de población, que el trámite de renovación del CUD implicara llevar «de cero» todos los estudios, entre otros.
«Es ilógico volver a pedir estudios cuando la condición, que ya se comprobó y presentó en un estudio anterior, es irreversible. Esto va a desaparecer con el concepto de actualización, y cuando la Junta Certificadora los convoque dentro de cinco o diez años van a preguntarles de todo esto que vos ya me informaste, ¿cuál es tu situación actual?», explicó el funcionario.
En ese sentido, Galarraga anunció que desde el organismo están iniciando el desarrollo de operativos territoriales para que que las Juntas certificadoras recorran el país y lleguen así a las personas con discapacidad, algo que hoy «es muy reducido».
«A partir de mayo dotaremos a las 24 jurisdicciones de un transporte accesible para que desplacen a sus profesionales de Junta», adelantó a Télam.
La implementación será «progresiva, gradual y en etapas», en el marco del Plan de Promoción, Mejoramiento y Fortalecimiento de la Certificación de la Discapacidad instituido por la Andis, agregaron.
Para las personas que ya tienen CUD por vencer, «la fecha que tienen de vencimiento operará como fecha de actualización», explicó Galarraga.
Entre las novedades, también planificaron la innovación tecnológica para la agilización de los trámites vinculados con la certificación.
El directivo agregó que, a partir de junio, la Andis reemplazará el papel moneda del CUD por un papel común con un código QR de verificación que significará «facilitar la logística y disminuir los costos de toda la tramitación, que asume el Estado» y, a partir de octubre, «estará implementada la plataforma de gestión de el certificado a nivel federal.
Por último, en la plataforma Mi Argentina seguirá estando disponible el CUD en formato digital con la misma validez que el formato en papel.
Inflación
Prepagas por encima de la inflación: Swiss Medical lidera con el mayor aumento
Las empresas de medicina privada ajustarán sus cuotas en septiembre entre 1,9% y 3,11%, superando o igualando la inflación de julio. En lo que va del año acumulan subas de entre 20% y 21%, frente al 19,3% del IPC, y el sector corre con una ventaja de 1,7 puntos porcentuales sobre el costo de vida.
Con el ingreso de septiembre llega un nuevo aumento para los afiliados a las empresas de medicina prepaga. Lejos de ceder, el sector consolida su posición como uno de los pocos rubros que le ganó a la inflación en lo que va de 2026, acumulando subas de entre el 20% y el 21% desde enero, frente al 19,3% que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mismo período. La ventaja del sector sobre el costo de vida es de 1,7 puntos porcentuales.
Los incrementos para el noveno mes, ya informados a la Superintendencia de Salud, variarán entre el 1,9% y el 3,11% según la compañía, manteniéndose en línea o por encima de la inflación de julio, que fue del 2,1%.
Empresa por empresa: quién sube más
Swiss Medical encabeza la lista con el mayor aumento ya confirmado: 3,11%, el único que supera con claridad el IPC del séptimo mes. Le siguen Omint con el 2,9% y Galeno con subas que irán entre el 2,3% y el 2,8%. El Hospital Alemán ajustará un 2,36% y el Hospital Italiano un 2,1%, en tanto que OSDE registrará las menores variaciones del grupo, con rangos que van del 1,9% al 2,3%.
El esquema reproduce una lógica que se instaló con fuerza desde que el gobierno de Javier Milei desreguló el sector a comienzos de su gestión: las empresas fijan sus propios aumentos mensualmente y los informan a la Superintendencia de Salud sin necesidad de autorización previa. La desregulación, presentada oficialmente como un beneficio para la competencia, derivó en la práctica en incrementos sistemáticos que erosionan el acceso a la salud privada de los sectores medios.
Un año de ajuste sostenido: tres meses por encima de la inflación
El dato anual muestra con mayor claridad el impacto acumulado. Desde enero, solo tres meses registraron aumentos de prepagas por encima de la inflación mensual correspondiente: abril (2,9% frente a 2,6% del IPC), mayo (3,4% frente a 2,1%) y junio (2,6% frente a 1,9%). Septiembre se perfila como el cuarto mes en superar o igualar el costo de vida, dependiendo de la compañía.
El fenómeno se inscribe en un escenario más amplio de presión sobre los ingresos populares. Desde diciembre de 2023, cuando inició la gestión libertaria, el rubro de servicios y transporte público acumuló subas superiores al 525%, según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA (IIEP-UBA). En ese contexto, las prepagas se consolidan como un gasto fijo que consume una porción creciente del salario disponible, en particular para trabajadores en relación de dependencia cuyos empleadores no cubren la totalidad de la cuota o que cuentan con planes individuales sin aporte patronal.
La desregulación como marco: sin techo ni control
Antes de la llegada del gobierno de Milei, los aumentos de prepagas debían ser autorizados por la Superintendencia de Salud. La desregulación eliminó ese requisito y transfirió a las empresas la facultad de fijar libremente sus tarifas, con la obligación de informarlas con un mínimo de antelación. El resultado es un mercado en el que las empresas ajustan todos los meses, sin techo formal y con escasa capacidad de respuesta estatal ante subas que los afiliados consideran abusivas.
La situación genera un dilema concreto para millones de argentinos: sostener la cuota implica resignar otros gastos básicos; abandonar la prepaga implica quedar supeditado a un sistema público de salud que, según denuncian gremios del sector y organizaciones de usuarios, también sufre el recorte presupuestario del ajuste libertario. Las dos alternativas son el resultado de una misma política.
Puntos clave
- Swiss Medical confirmó el mayor aumento de septiembre: 3,11%, informado a la Superintendencia de Salud.
- Las prepagas acumulan entre 20% y 21% de aumento en 2026, frente al 19,3% del IPC.
- El sector le lleva 1,7 puntos porcentuales de ventaja a la inflación acumulada del año.
- La desregulación implementada por el gobierno de Milei eliminó la autorización previa para fijar cuotas.
- Solo tres meses del año los aumentos superaron la inflación mensual correspondiente; septiembre se perfila como el cuarto.
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