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Opinión

El terremoto Milei subió hasta el Norte Grande y se sintió fuerte en Tucumán

El candidato de Loibertad Avanza salió segundo en Santiago del Estero.

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Por Ana Sofía Villa  

Hace poco menos de dos meses, la cuna de la Patria se convocó a las urnas en las Elecciones Provinciales Generales en donde un 95% de los tucumanos emitieron su voto y el peronismo local se impuso con más de 612 mil votos.

La segunda fuerza fue Juntos por el Cambio con alrededor de 371 mil sufragios y el tercer lugar, con un poco más de 44 mil, fue para Ricardo Bussi, hijo del genocida condenado, que fue bendecido por la figura de Javier Milei.

En las PASO de ayer, el escenario fue otro: la participación electoral se redujo a un poco más de un 75% y la gran sorpresa la dio La Libertad Avanza. A pesar de tratarse de un distrito netamente peronista, no se pudo repetir el batacazo de junio y Unión por la Patria cosechó un 33% de sufragios; mientras que Javier Milei logró lo que Bussi no pudo: convertirse en el más votado con un 36% según el escrutinio provisorio al cierre de esta nota.

Los números de Santiago del Estero

En tanto en Santiago del Estero, Unión por la Patria de la mano del Frente Cívico por Santiago alcanzó el 53%, secundado por La Libertad Avanza con 27%. Cada vez que los argentinos votamos en las PASO, sabemos que se trata de una elección de candidatos y no de cargos; pero también es la gran encuesta nacional que disponen los partidos políticos de cara a las Elecciones Generales de octubre.

En este marco, el fenómeno Javier Milei llegó incluso a los barrios populares de provincias oficialistas, donde el gran perdedor fue el espacio de Juntos por el Cambio que no supo sostenerse como el segundo frente más votado en ambos distritos.

En los discursos de campaña del candidato libertario, sostiene que en caso de ser elegido prescindiría de ministerios clave en cualquier gestión gubernamental como ser Educación, Salud Pública y Desarrollo Social, además propone dolarizar la economía y la eliminación del peso argentino pese a la escasez e imposibilidad de comercializar con la moneda extranjera en el país.

¿Cuál es el mensaje que intentan transmitir los ciudadanos en esta elección que logró romper la grieta entre Unión por la Patria y Juntos por el Cambio? ¿Logrará revertirse esta tendencia en las Elecciones Presidenciales?

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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