Opinión
Sobre la paz social
Estuvimos a un gatillazo de perder a la mejor estadista de los últimos 50 años. La columna de Gustavo Zapata para El Argentino.
Por Gustavo Zapata*
A una recámara de distancia de una guerra civil. Un golpe de estado frustrado por la impericia un neofascista (solitario?) que creyó que cambiaba la historia. O un ensayo de lo que estan dispuestos a hacer lxs que ya prepararon el clima para que caiga el relámpago salvador de sus privilegios y prejuicios raciales-políticos-machistas-clasistas.
Estuvimos a un gatillazo de perder a la mejor estadista de medio siglo a esta parte.
Desde las calles y las redes salimos a abrazarla, pero no alcanza. El presidente, con buen tino, desde un mensaje en cadena declaró un feriado necesario. Hubo medio millón de personas que mostraron la fuerza movilizada de un pueblo que declaró su amor. Pero no alcanza. El Congreso se detuvo para establecer principios con la asistencia de los instigadores del disparo fallido. Pero no alcanza.
La paz social no es ausencia de conflictos, inevitables en una sociedad con tantas injusticias demoradas, perfeccionadas hasta el voto de las víctimas por sus empobrecedores.
No es con calles sin manifestantes, pero con tractores recién comprados, sin pobres alimentados a carbohidratos y poco mas. No se hará con más armas en las calles, ni con uniformadxs ineptos para reducir sin hidrante,fierro y gas. Menos con un aparato judicial cómplice, familiar o compinche de los intereses defendidos. Los que desde los medios viven insultando o degradando a sus oponentes desarmados sólo incentivarán a más golpes, fuegos, disparos en la noche y sangre enemiga. Nada cambió para ellxs, sólo percutó en falso una vez, un intento.
No son creíbles sus arrepentimientos de ocasión, porque siguen pergreñando, conspirando, espiando, juntando info para sus carpetas extorsionadoras, haciendo declaraciones de una guerra no declarada, especulando para reducir nuestra vida, preparando el próximo ataque para recuperar ganancias con esa herramienta menor, pero necesaria, llamada Estado. Con un país rico en todo lo que el capitalismo necesita, las oportunidades de volver a 1880, el país de vacas gordas y peones flacos y sumisos, son gigantescas.
Uno puede dar todas las señales de no disparar, de mostrar las manos inermes, decir lo necesario para que le crean de que no atacará ni dañará, pero lxs que desde sus escritorios y laptops preparan estas cosas no lo creerán y seguirán cargando armas, mientras adoctrinan a quienes las usarán. Allí no hay declaraciones de prensa, redes o congresos que valgan. Saben que en última instancia, es la vida lo que esta en juego. O su estilo de vida a costa de nuestro sacrificio, o los cadáveres de quien se anime a correr un poquito la aguja de la justicia social para nuestro lado.
Estudiar historia ayuda a dimensionar procesos y caracterizar protagonistas. De un modo u otro esto ya lo vivimos y algunos aprendieron de estos errores. Por ejemplo que si un movimiento político amenaza sus intereses y es encabezado por un actor/actriz central, es posible hacerlo callar e inmovilizarlx.
Proteger a Cristina y preparar más cuadros de conducción que reproduzca el proyecto, un frente más orgánico y disciplinado (que no salga a hacer/decir cualquier cosa), más comunicación interna y menos individualismo, más mística y menos pelea por cargos, definir banderas claras que levantemos con alegría y esperanza. Congresos y asambleas donde sean escuchadxs todxs y sintetizados en su diversidad nuestras diversidades. Una voz comun en medios y redes, sin dislates personalistas y con más consulta previa de criterios a exponer.
La historia no esta escrita. Ellos prefieren la tinta de nuestra sangre. Nosotrxs no buscaremos su muerte ni su silencio. Allí hay una diferencia central que debiéramos alzar como columna para construir otro destino.
No somos ellxs o nosotrxs. Pero el diálogo no es con ellxs, sino es con el conjunto de nuestro pueblo, mirándolos a ellxs. Tenemos que convencer que somxs todxs CON ellxs, sabiendo que algunxs pagaremos con dolor y pérdidas esta lucha por la supervivencia, en un mundo ya comprometido por el cambio climático y la guerra nuclear en ciernes.Gustavo Zapata* es secretario ejecutivo de la CTA Morón Hurlingham Ituzaingó.
*Gustavo Zapata es secretario ejecutivo de la CTA Morón-Hurlingham-Ituzaingó.
Por Jesús Rivero
Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal.
Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.
En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.
Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma, en su cuaderno en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.
* escritor y activista político
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️5 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
Servicios3 díasEl Sarmiento vuelve recién el martes, el servicio estará suspendido tres días por obras
-
Análisis7 díasSin golpe de Estado ni tanques, así se destroza la democracia en el siglo XXI: decretos, lawfare y un Congreso socavado
-
Judiciales ⚖️3 díasDenunciaron a Caputo y Bausili por el oro del Banco Central: investigan pérdidas por US$ 1.023 millones
-
Elecciones4 díasMilei llamó “ladrón” a Lula en plena campaña del balotaje presidencial en Brasil
-
Mundo 🌐2 díasTiroteo en EEUU: nueve muertos, incluidos dos niños, en una vivienda de Pensilvania
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️4 díasLa camiseta firmada, el carnet de socio y una frase para la eternidad: así se despidió Messi del Monumental
-
Economía 💲3 díasEl Gobierno ataca a la AGN para no responder dónde está y qué pasó con el oro del Banco Central
