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Análisis

Presupuesto 2026: tarifazo, recorte de subsidios y privatización energética

La inversión selectiva y el ajuste a los hogares: Informe del IPy PP sobre el Presupuesto 2026.

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El proyecto de Presupuesto 2026 enviado por el gobierno nacional confirma un rumbo de desregulación y liberalización del sector energético, en línea con la política de ajuste fiscal y apertura irrestricta que impulsa Javier Milei.

La propuesta oficial prevé un fuerte recorte en subsidios, un traslado creciente de los costos a los usuarios residenciales y un avance en la privatización de empresas públicas clave, con la expectativa de que la exportación de gas y petróleo —principalmente desde Vaca Muerta— compense las tensiones internas.

Tarifas más altas para los hogares

El plan oficial contempla que en 2026 los usuarios cubran el 80 por ciento de los costos mayoristas de la electricidad, frente al 53 por ciento actual. Esto implica que gran parte de los aumentos que hoy absorbe el Estado pasarán directamente a las facturas de luz.

Los subsidios se eliminarán para altos consumos, se reducirán en sectores medios y quedarán focalizados únicamente en hogares vulnerables, bajo un esquema que ya mostró dificultades de implementación y exclusión. El gasto en subsidios energéticos bajará al 0,8 por ciento del PBI, el nivel más bajo de las últimas dos décadas.

Gas y combustibles: beneficios concentrados

En gas y GLP se destinarán $796.726 millones para compensaciones, que alcanzarán apenas a 1,6 millones de usuarios de un total de 8,5 millones. El ajuste también llega a la producción: los estímulos a la oferta gasífera se reducirán a menos del 15 por ciento de la producción nacional, pese a que el Gobierno estima un crecimiento interanual de 10,8 por ciento en la extracción de gas.

Privatización y empresas estatales

El proyecto incluye un capítulo sensible: la privatización de Energía Argentina (ENARSA). La empresa recibirá en 2026 $3,86 billones, de los cuales un tercio serán transferencias del Tesoro destinadas principalmente a importaciones de combustibles. También aparecen bajo la lupa Nucleoeléctrica Argentina (NASA), con ingresos proyectados por $851.039 millones frente a gastos por $979.169 millones, y YCRT y Yacyretá, que siguen requiriendo transferencias estatales.

En total, el Tesoro prevé destinar $2 billones al sector energético, en su mayor parte para sostener importaciones de gas y gasoil.

Inversión selectiva

Aunque el Gobierno proyecta una suba de 114 por ciento en la inversión real del sector, los fondos estarán concentrados en NASA, ENARSA y AySA, mientras que las obras de distribución, mantenimiento y redes locales quedarán relegadas. Energía Argentina, Aerolíneas Argentinas y AySA concentran más de la mitad del gasto de las empresas públicas.

Cambios legislativos y más ajuste

El Presupuesto también incorpora medidas de fuerte impacto social:

Derogación de la Ley de Zonas Frías, que otorgaba descuentos de entre 30 y 50 por ciento en la tarifa de gas a millones de usuarios en regiones con bajas temperaturas.

Aumento del recargo al gas natural para el Fondo Fiduciario del 6,5 al 7,5 por ciento.

Exenciones impositivas para importaciones de gasoil y diesel usados en generación eléctrica.

Regularización de las deudas de distribuidoras con CAMMESA, que funciona como un salvataje a empresas privadas.

Un modelo de apertura y exclusión

El Presupuesto 2026 se inscribe en la estrategia oficial de equiparar precios locales con internacionales y asegurar las rentas de las empresas privadas, con la promesa de un boom exportador que ignora la volatilidad del mercado energético mundial. La contracara será un fuerte impacto en los hogares, las pymes y las economías regionales, que verán encarecido el acceso a servicios esenciales.

Lejos de garantizar la soberanía energética, el plan oficial profundiza la dependencia de las reglas del mercado internacional y de las grandes compañías, mientras reduce al mínimo la capacidad del Estado para intervenir y proteger a los sectores más vulnerables.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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