Análisis
La patria-víbora del peronismo enfrentará al león libertario
Por Mariano Pacheco.
Por Mariano Pacheco (@PachecoenMarcha)
Quisieron humillar al peronismo, instalar durante la campaña electoral que la memoria nacional-popular estaba extinguida, o más bien, aniquilada.
La justicia social, se dijo, era una aberración; los derechos, una artimaña creada para que unos –laboriosos– pagaran la haraganería de otros –vagos–.
En las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias un torrente de votos, entre los que se encontraban los de muchísimos laburantes, hombres y mujeres de a pie a quienes les cuesta llegar a fin de mes y sienten cada día cómo sus vidas se precarizan, se volcaron hacia La libertad avanza y la figura de Javier Milei, porque se leyó allí el símbolo de un enojo ante una situación por demás difícil, y un oficialismo por demás enroscado en sus propias internas, incapaz de tomar la iniciativa para revertir las penurias que ya acumulaban años, si se suman las políticas regresivas del macrismo, los dos años de pandemia mundial con lo que esto trajo de crisis a la economía mundial y la más reciente sequía, con todo lo complicado que implicó para la economía nacional.
Sergio Tomás Massa se puso la camiseta, combinó medidas audaces y urgentes como ministro de Economía y caminó la Patria como candidato, suturando heridas internas, sumando voluntades, anunciando aires de amplitud en caso de ganar la presidencia.
Y la respuesta no tardó en llegar: su voto logró concentrar todo lo diverso y contradictorio que expresa el mundo popular, pero también, del amplio universo policlasista que históricamente expresó el peronismo.
Lo votaron y apoyaron las partes más activas de la sociedad: corrientes de los feminismos, de las economías populares, del bastión sindical que supo ser columna vertebral del movimiento nacional. Y las y los intendentes y gobernadores peronistas que durante las PASO durmieron la siesta.
Su figura logró situarse en el centro de la escena, dejando atrás la centralidad que habían ocupado las disputas internas sintetizadas en las figuras del actual presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta, la ex presidenta Cristina Fernández.
Ambos callaron, cedieron espacio para que el peronismo cambiara de peladura, y que el Frente de Todos diera paso al nacimiento de Unión por la Patria. Los resultados están a la vista.“No nos venció ni la resignación ni la antipolítica”.
Destacado papel de Leandro Santoro, quien supo situarse en el lugar de reivindicación de una experiencia nacional, democrática y progresista que alojara por igual votos peronistas y radicales, él proveniente de sus filas, haciendo un llamado que combinó una sensibilidad hacia quienes pueden sostenerse en una memoria tanto como de quienes no quieren ser los aliados de un nuevo mandato de un Macri en la ciudad de Buenos Aires, y que hoy lo dejan a las puertas de la posibilidad de disputarla en un ballotaje local.
Destacado papel, también, de algunas intendencias. Y no sólo la emblemática La Matanza, con Fernando Espinoza, sino de otras como la de Moreno, con Mariel Fernández, Hurlingham, con Damián Selci y Quilmes, con Mayra Mendoza, expresiones de la militancia popular, y de una nueva generación, que junto con el actual gobernador de la provincia más numerosa del país, dan cuenta de aires de mutación dentro de las filas peronistas.
Destacado papel, finalmente, de Axel Kicillof, quien arrasó en Buenos Aires. Este domingo por la noche, faltando aún un rato para las 23, se lo pudo escuchar remarcar, desde el bunker, que esta democracia se basa en una memoria de lo que fue el terrorismo de Estado.
“Este voto significa dictadura Nunca Más”, expresó, luego de levantar como emblema las consignas de “militancia, gestión y transformación”, de cara a lo que será un nuevo mandato al frente la provincia, ya que alcanzó un 45% de los votos, frente a Néstor Grindetti que cosechó alrededor de 26% y una Carolina Píparo con aproximadamente 24%.“No nos venció ni la resignación ni la antipolítica”, destacó Kicillof.
La víbora frente al león
Ni las encuestas ni los análisis sobre-ideologizados permiten analizar la compleja situación actual. Con excepción de Juan Schiaretti, que triplicó su caudal electoral, el resto de fórmulas no tuvo grandes modificaciones, más allá de que obviamente Massa remontó muchísimo y Milei perdió alrededor de un millón de votos.
Si sumáramos matemáticamente el casi 24% de Patricia Bullrich al alrededor de 30% de Milei, la elección estaría perdida, por más que en bloque el cordobés sumara su 7% (cosa que no sucederá).
Pero no todos los votos de Juntos por el Cambio irán a los Libertarios. Sobre todo, teniendo en cuenta sus internas, las buenas relaciones de Axel con muchos intendentes radicales de Buenos Aires y de Massa con gobernadores correligionarios, sumado al caudal de votantes de Horacio Rodríguez Larreta que podrían ir a parar a Sergio Tomás, quien ya en campaña manifestó intenciones de sumar “diversos sectores” a un eventual “gobierno de unidad nacional”.
Los combates que más importan suelen permanecer en el subsuelo de la Historia, supo escribir el viejo Leopoldo Marechal en su novela Megafón, o la guerra, en donde apela a la metáfora de la patria-víbora, ya que ésta es un animal del suceder.
La víbora, como la patria, tiene dos peladuras: una vieja, fósil, que se resiste a dejar al animal; otra que batalla por salir a la luz. El peronismo supo ser expresión de esa Patria en forma de víbora.
Y como a Megafón, hoy le toca librar frente al león sus dos batallas, la celeste y la terrestre, la de la defensa de un país con redistribución del ingreso y con justicia social, y la de la defensa de la dignidad, esa que como enseñaron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y tantos protagonistas a lo largo de la historia nacional, no se negocia.
Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.
Los resultados de las recientes elecciones en Israel marcan un hito en la geopolítica de Oriente Medio. El crecimiento electoral alcanzado por la Lista Conjunta, coalición impulsada por el bloque de izquierda con participación decisiva del Hadash y del Partido Comunista de Israel, supone un impacto de gran calado en el corazón del sistema político israelí.
La consolidación de esta alianza representa la irrupción de una alternativa basada en la cooperación y unidad entre árabes y judíos, la defensa incansable de los derechos del pueblo palestino y el freno frontal al expansionismo ultranacionalista. Que una plataforma antiimperialista y con hegemonía árabe alcance una posición con capacidad real de veto y articulación parlamentaria es una gran victoria democrática que respaldamos plenamente desde la izquierda internacionalista.
Sin embargo, el panorama político que se abre es extremadamente complejo. Tal como advirtió recientemente el diputado del Partido Comunista de Israel, Ofer Cassif, a pesar del éxito electoral obtenido por la propuesta de izquierda, las contradicciones del escenario parlamentario y la hostilidad del régimen dominante imponen enormes dificultades estructurales. El entramado hegemonizado por el establecimiento sionista y las corrientes de extrema derecha continúa conservando un poder considerable dentro de la Knesset.
La tarea estratégica de desplazar a Benjamín Netanyahu e impedir el avance del fascismo regional no es una simple suma de aritmética parlamentaria; es una exigencia histórica para detener la ocupación en Palestina y frenar los intereses del gran capital en la región. Como bien señala Cassif desde las filas comunistas, las victorias en las urnas son herramientas indispensable para la lucha, pero el aparato del Estado y el bloque dominante opondrán toda su resistencia frente a un verdadero cambio estructural.
El momento actual exige organización, movilización masiva y una estricta unidad de acción. No bastará con los componendas de pasillo de la oposición sionista tradicional; se requiere la articulación de un amplio Frente Popular que abrace los derechos laborales, la igualdad plena de la minoría árabe-israelí y el fin de las políticas de opresión.
Desde el Sovintern (Red Socialista Internacional), saludamos esta importante victoria de las fuerzas populares y progresistas en las urnas. La posición conquistada por la Lista Conjunta y la resistencia combativa de militantes como Ofer Cassif demuestran que, aun en los escenarios más adversos, la confluencia anticapitalista, árabe y de la izquierda secular puede abrir fisuras irreversibles en el bloque dominante.
La misión sigue en pie: desplazar a la extrema derecha del gobierno, desmantelar las estructuras de opresión y consolidar la solidaridad internacionalista de clase.
¡Por la unidad antiimperialista y la paz justa en Palestina e Israel!
* Lois Pérez Leira es coordinador Regional del Sovintern (Red Socialista Internacional).
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