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Análisis

Falsas nociones sobre la historia

Por Demetrio Iramain.

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Por Demetrio Iramain

Los detenidos por el intento fallido de magnicidio a Cristina ofrecen en sus conversaciones privadas, analizadas ahora por la Justicia, una disparatada visión de la historia.

Están convencidos de que cometer semejante crimen político los haría ingresar positivamente a ella. Esa certeza equivocada resulta una de sus motivaciones principales para ejecutarlo.

Que está poseída por el “espíritu de San Martín”, dice Uliarte. “Mi amigo estuvo a un segundo de convertirse en héroe nacional”, evalúa Carrizo, el jefe de la banda de los copitos respecto del tirador. Tremendo.

¿Cómo se construye la historia estas personas?¿Qué es la historia para ellos? ¿Quién les hizo creer que ingresar a ella de modo tan cobarde podría resultarles honorable? ¿Facebook? ¿Puede significar “entrar en la historia” situar sólo un nombre en la crónica de un hecho sanguinario de la política? ¿Un hombre solo puede torcer el rumbo de la historia? Ignotos asesinos construyendo coartadas en televisión, en vivos de Instagram, ¿así quieren ingresar a la historia?

Seguramente no leyeron el poema “Preguntas de un obrero que lee”, en el que Bertolt Brecht se inquiría: “El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él solo? César derrotó a los galos. ¿No llevaba siquiera un cocinero?”.

En abril de 2007, pocos meses antes de terminar su mandato presidencial, Néstor Kirchner se refirió a los ataques feroces que por entonces le hacía la Elisa Carrió, calificándolos de fascistas, porque “hablar de perfección es una actitud fascista absoluta”.

No existe tal perfección en la vida en sociedad. Mucho menos en la política. La vida es en el barro. En la disputa por el poder, aún más. Son las contradicciones las que empujan la historia y la hacen andar. La historia es, así, el resultado de la superación de esos altercados, de los que sobrevendrán otros nuevos.

La supresión violenta del otro, su negación, nunca pueden ser la solución a esas contiendas. Tampoco su clausura para siempre. Intentarlo provocaría la aparición de nuevas formas de enfrentamiento, aún más espesas. Para evitarlas está, justamente, la lucha política.

Pensar más allá de las estrictas razones políticas o económicas que podría tener el magnicidio fallido, nos ayudará a rever el tiempo histórico que nos toca, para modificar ciertos comportamientos colectivos que nos están conduciendo a un abismo del que será difícil salir. Y sobre todo, muy costoso social y culturalmente.

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El Argentino
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Análisis

El otro triunfo de Argentina, 1985

Por Víctor Bassuk

Publicado hace

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Por Víctor Bassuk

La película Argentina, 1985 viene recibiendo buenas críticas, ovaciones en festivales y se perfila para conformar una de esas que cada uno guarda en el Top 100 de sus afectos. Durante la semana de estreno, 1 de cada 2 espectadores la eligieron ¿Cómo puede ser?

Si las grandes cadenas multinacionales de salas se negaron a darle pantalla, ya que Amazon Prime (socio en la producción de esta película) la iba a pasar en su plataforma en solo 3 semanas. Es decir, si la película es un éxito, como todo lo augura, las salas iban a dejar de ganar mucho dinero. Resalto “dejar de ganar” ya que, de ningún modo el esquema comercial de las películas podía representar pérdida para los dueños de salas.

La consecuencia sorpresiva de este conflicto fue que las salas independientes y la cadena Atlas cuyos dueños son de acá, salieron en apoyo de esta película nacional y sumaron inmediatamente 230 salas en todo el país por fuera de los circuitos de las grandes multisalas extranjeras.

El resultado es que el público llenó todas y cada una de las butacas de las salas donde se proyecta Argentina, 1985.

Este logro arrasa con algunos mitos instalados en el negocio del cine como que solo existe lo que se exhibe en los puntos de venta hegemónicos, porque la gente va a consumir pochoclos y gaseosas y, de paso, ven una película. 

Una dichosa sorpresa fue el discurso que pronunció el director de Argentina, 1985 en el estreno. Un cineasta de apellido que difícilmente podemos vincular a los intereses populares, asociado con una productora emblema del cine hollywoodense, pidió por la sanción de una ley que prorrogue los fondos que van a sostener nuestras expresiones culturales mas independientes. Contra toda profecía, parece que algo admirable está sucediendo en nuestro país.

La película rescata la figura de Strassera y Moreno Ocampo. El sector cinematográfico rescata la valentía de nuestros exhibidores locales. Hoy, el cine y los espectadores argentinos, como Sergio Chiquito Romero en el 2014 frente a Holanda, nos convertimos en héroes.

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