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Análisis

Foro Economía y Trabajo: el Gobierno hunde la economía

Comunicado del Foro Economía y Trabajo.

Publicado hace

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«El discurso de asunción a la presidencia de Javier Milei estuvo lejos de contener un análisis económico serio. Sólo fue propaganda para justificar el ajuste -que ya está ejecutando- supuestamente “para evitar la hiperinflación”.

«Dos días después, su Ministro de Economía Luis Caputo instrumentó una devaluación del 100% que consolida el alza de los precios, así como la transferencia de ingresos hacia el sector financiero y los formadores de precios».

«Estamos frente a un ajuste económico que excede lo fiscal y, por ende, afecta al conjunto de los sectores populares con independencia de que se ocupen en el sector privado o público. Hunde la economía por el efecto combinado de alzas desproporcionadas de precios y tarifas, que destruyen el bolsillo popular, con el corte del gasto público de efecto multiplicador».

«Milei, tras asociarse electoralmente con Macri, justifica estas decisiones en la “pesada herencia” recibida “solo” del gobierno saliente. Obvia el quebranto del precedente gobierno macrista con su brutal endeudamiento, caída de los salarios y jubilaciones, cierre de miles de PyMES, pérdida de puestos de trabajo. En verdad, el gobierno saliente – a pesar de la pandemia, la inflación derivada de la guerra y la sequía- tuvo grados de recuperación de la actividad y el empleo, abatidos, eso sí, por el inflacionario acuerdo con el FMI, las prácticas especulativas de grandes sectores empresarios, la voracidad de los formadores de precios y la mala administración de las divisas por el Banco Central, como lo hemos señalado en su momento».

«Parecería ser que los acuerdos con los bancos extranjeros, y con el FMI, suscripto ilegalmente por Macri y este mismo Luis Caputo, supuestamente “no existieron”. Tampoco la fuga de capitales al exterior protagonizada por grandes corporaciones, que es la verdadera causa del endeudamiento externo y por consiguiente de que “no hay plata” como dice el gobierno».

«No es ocioso recordar que la denuncia sobre ese endeudamiento criminal, no se ha investigado como corresponde para dirimir responsabilidades y resarcir daños. Duerme en los cajones de la Jueza María Eugenia Capuchetti. No es de extrañar pues, que el FMI respalde fervorosamente los anuncios del Ministro de Economía Luis Caputo.El ajuste fiscal recae sobre la obra pública, las y los trabajadores en general, jubiladas y jubilados, los titulares de los programas sociales».

«Recorta transferencias a las Provincias. Constituye un fenomenal golpe contra el mercado interno que afecta a todo el entramado socio productivo, en especial el industrial. Implica ceses de contrataciones y despidos masivos en el estado, el propósito de reemplazar la fórmula de movilidad jubilatoria por aumentos por decreto, quita de subsidios al transporte y la energía, una propuesta de regresión tributaria como en el caso del impuesto a las ganancias, el congelamiento del salario social complementario dentro de la pauta del devaluado presupuesto 2023, con el que se trataría de gobernar».

«El ajuste cuasi fiscal se encamina a incrementar el endeudamiento externo y cargar al estado con una deuda pública en dólares astronómica, a la que jamás se menciona como causante de problemas presupuestarios y que consolida un modelo rentista financiero en detrimento del trabajo argentino.No hay ninguna medida para la recomposición de niveles de competitividad, ni para la defensa de la actividad del mercado interno».

«Se lo castiga a la par que se naturaliza el predominio monopólico imperante. La desregulación y el corrimiento del rol del Estado apuntan a destruir capacidades de fiscalización y articulación con el sector productivo en beneficio de los grandes oligopolios. Es muy posible que frene inversiones en sectores como el de la energía eléctrica, agravando situaciones ya críticas».

«A su vez, se presiona por la privatización de empresas públicas como el Banco Nación, ARSAT, Aerolíneas y la liquidación del control accionario de YPF. De concretarse supondrán un empobrecimiento del patrimonio nacional, y mayor debilidad de las capacidades estatales frente a los sectores más concentrados de la economía».

«Por último, se invoca la necesidad de reducir el déficit fiscal, pero no hay ninguna medida destinada a reducir la fenomenal evasión y elusión impositiva que protagonizan las grandes empresas, los contribuyentes más ricos.La deriva de los acontecimientos hace más evidente la crisis de representación, y su origen en el incumplimiento de compromisos electorales básicos por parte del gobierno saliente».

«Pero el nuevo gobierno usa esa disconformidad convirtiendo al sistema político en “chivo expiatorio” de los problemas económicos. En tanto, se consolida la estrecha asociación entre quienes fueron elegidos por no pertenecer a la clase política, con los políticos neo liberales vinculados a las grandes corporaciones empresarias.Se creó la falsa sensación de que la “gente de bien” no sería perjudicada por el grave recorte del estado».

«Las medidas demuestran que no es así. Se pretende ignorar que el hundimiento de la demanda agregada golpeará a casi toda la población, pues no hay tal separación absoluta entre “público” y “privado”.

«El ajuste afecta derechos, la propiedad privada y el patrimonio de la inmensa mayoría, en beneficio de los actores económicos más poderosos.Luego de esta brutal contracción, el gobierno presupone – sin plazo y garantía – que el ritmo inflacionario se reducirá, eso sí a costa de salarios, jubilaciones (en extremo peores que los actuales), mayor desempleo, la ruina de decenas de miles de empresas».

«Las propias medidas del gobierno podrían llevar a la hiperinflación, y no cabe desechar en el verano otra devaluación de gran magnitud.Se trata de un paquete de medidas cuya única coherencia es la destrucción de la actividad económica interna, en pos de un gran superávit comercial externo, para generar reservas en función de nuevas aventuras financieras, con el señalado beneplácito del cogobernante Fondo Monetario Internacional».

«El contexto de terror económico existente configura un conflicto social de dimensiones catastróficas y crítico derrotero. Una vez más reiteramos no hay salida de la grave crisis que atravesamos sin una renegociación integral de la deuda con el FMI, sin la debida investigación sobre a dónde fue la deuda tomada durante 2015-2019, sin una reforma y simplificación tributaria con la que paguen más quienes más ganan, sin quebrar la inercia inflacionaria aplicando con todo rigor la legislación aún vigente, sin un programa industrializador con justa redistribución del ingreso, sin una alianza asentada en acuerdos básicos que integre a las mayorías del trabajo y la producción nacionales».

El Foro está integrado por Ricardo Aronskind, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, Raúl Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Roberto Feletti, Cecilia Garriga, Santiago Mancinelli, Pablo Manzanelli, Jorge Marchini, Felisa Miceli, Horacio Rovelli, José Sbatella, Nahuel Silva, Andrés Wainer. Coordinación Foreyt: Eduardo Berrozpe.

*Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de las organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que tienen nuestro agradecimiento, que se extiende a quienes consideran la propuesta de participar en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales.

Opinión

Banderazo en el Obelisco por las Malvinas y la Soberanía

La agrupación Peronismo por la Soberanía convoca a un banderazo por la Soberanía. Con Gabriel Berrozpe y otros referentes, piden mantener vivo el espíritu de Malvinas defendiendo la Soberanía nacional.​

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Este 2 de abril, nos convoca una causa que atraviesa generaciones: la memoria, el respeto y la lucha por la soberanía argentina sobre nuestras queridas Islas Malvinas. Estamos construyendo una unidad. Un Encuentro por la Soberanía entre muchas organizaciones y ciudadanos libres y concientes de los duros y desafiantes tiempos que vivimos.

Pero no estaremos en el Obelisco solo para recordar. Nos reuniremos, flameando banderasargentinas, para reafirmar con firmeza y sin ambigüedades, que la causa Malvinas está viva. Más viva que nunca. Y que defenderla hoy implica mucho más que una consigna: implica enfrentar, con claridad, todos los factores que debilitan nuestra soberanía nacional.

Porque Malvinas no es una causa aislada. Es el símbolo más profundo de una disputa que atraviesa toda nuestra historia: la disputa entre liberación o dependencia, entre colonia o nación.

Porque es símbolo, es bandera. Decimos que nadie es libre en una Nación que no se realiza, por loque resaltamos que nuestra querida Nación Argentina se realizará, cuando ondee la bandera celestey blanca en su suelo e imperen el trabajo y la justicia social en todo el territorio. Seremos sujetos libres, cuando nuestra Nación sea definitivamente libre.

También vamos por las empresas que abusan de nuestra riqueza compartiéndola con los usurpadores. Con cada uno calcularemos cuánto nos deben. Es un delito imprescriptible el que cometen.

En ese camino, la doctrina de no alineamiento con los países poderosos, sigue siendo una guía vigente y necesaria. Una Argentina que no se subordine a potencias ni a intereses financierosinternacionales. Una Argentina que planifique su desarrollo y decida su destino con autonomía. Sin embargo, en los últimos años hemos visto avanzar decisiones que van en sentido contrario.

La llamada “Ley Bases” ha significado un retroceso profundo en la capacidad del Estado para administrar la economía y proteger el interés nacional. Bajo el argumento de la modernización, se habilitan privatizaciones, se debilitan controles y se entrega soberanía en áreas estratégicas. La ley Bases derogó el autoabastecimiento de hidrocarburos que establecía la anterior ley, y se retiró la intervención del Estado en los precios del combustible, sujetandolos al precio internacional a pesar de que somos productores y tenemos reservas importantes.

Este gobierno impone, a fuerza de dádivas a las administraciones provinciales y represión a los trabajadores, un modelo de flexibilización laboral que no genera trabajo digno, sino precariedad. Se ataca al sistema previsional, debilitando el derecho de nuestros jubilados. Se desarticulan lasconvenciones colectivas, que son una herramienta histórica de defensa de los trabajadores.

Y así, se debilita el corazón mismo de la soberanía popular: el trabajo. Un Pueblo sin trabajo, mal remunerado, vive la tristeza de no encontrar el rumbo necesario. Porque no hay patria soberana con un pueblo empobrecido. No hay nación libre sin cumplir las premisas levantadas por nuestro Papa Francisco de “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.

También vemos con preocupación el avance sobre nuestros bienes comunes. La presión sobre normas de protección ambiental, como la ley de glaciares, abre la puerta a la explotación indiscriminada de recursos estratégicos. La tierra, el agua, el litio, la energía, están siendo subordinados a intereses externos mediante concesiones y beneficios impositivos, para las empresasextranjeras, mientras aquí se burlan de las empresas nacionales que quiebran porque dicen que no tienen “competitividad”. Ayudan a las empresas extranjeras que vienen a saquear los recursos naturales estratégicos y aplastan a las empresas argentinas que producen en la industria y generan trabajo.

En medio de este conflicto de intereses, hubo un récord de participación ciudadana y popular: Más de 100 mil personas se anotaron para la audiencia pública de la reforma de la Ley de Glaciares. Sólo habilitaron al 1% de los inscriptos. La ley favorece a las grandes mineras extranjeras, sin regalías ni beneficios destacables para la ciudadanía, en el marco de una creciente política de primarización de la economía.

La extranjerización de la tierra y la entrega de recursos no son hechos aislados: son parte de un modelo que concibe a la Argentina como proveedor de materias primas, no como una nación industrial y desarrollada. Denunciamos los incendios forestales intencionales de la Patagonia con el fines inmobiliarios, así como la entrega de las naciente de Ríos a Empresas de diversos Paises, de regalar el manejo del agua a la Empresa Mekorot, todas y muchas más acciones avaladas por el gobierno Nacional, gobiernos provinciales, políticos, jueces y medios de Comunicación. Eso es inconstitucional porque viola Los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, Sociales, Culturales y Ambientales.

¿Cómo olvidar, en las canchas de fútbol y las calles del Mundial -que dentro de unos meses se desarrollará en el peligroso país del Norte en guerra-, cuando digamos «Y los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», si en Argentina tenemos un Presidente que venera a la matadora de soldados argentinos Margaret Tatcher?; ¿Cómo negar que nuestra cancillería viola sistemáticamente el mandato de la sangre y la historia, omitiendo las declaraciones y acciones que requiere nuestra Patria?

Los usurpadores ingleses de Malvinas hacen ejercicios militares en nuestras aguas u otorgan licencias pesqueras y petroleras, sin hacerse los reclamos correspondientes por parte del gobierno nacional.

Es el mismo gobierno que quiere abrir bases militares norteamericanas en la Patagonia, ocupando militarmente nuestra región pivote hacia la Antártida, a la vez que uno de los mayores reservorios de petróleo y gas del mundo. Recursos por los que actualmente se libra la guerra imperialista en Irán y por los que los mismos norteamericanos secuestraron un Presidente en el principal país petrolero de Sudamérica: Venezuela.

Mientras este gobierno del saqueo, la usura, los dirigentes narcos y la especulación financiera es débil con los poderosos y les entregan en bandeja de plata nuestros recursos, en la Argentina cierran las fábricas, los comercios, crecen los despidos y los aumentos de precios de los consumos de nuestro Pueblo.

A esto se suma el crecimiento acelerado de la deuda externa, que condiciona cada vez más las decisiones soberanas. La dependencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional no es solo económica: es política. Limita, condiciona y busca subordinar a las futuras generaciones. Pero todos sabemos que esta deuda externa ilegal, no podrá ser pagada. No tiene avales institucionales, ni pasó por el Congreso, además de utilizarse para especulación y fuga de dinero por las empresas de donde provienen los mismos funcionarios del gobierno, especialmente el banco JP Morgan.

Y mientras tanto, se instala un discurso peligroso: el de destruir el Estado desde adentro. El propio presidente Javier Milei se ha definido como un “topo” que viene a destruir el Estado. Pero el Estado no es un enemigo de la Nación. Van de la mano. No puede haber Nación sin Estado. El Estado es la herramienta que tiene el pueblo para organizarse, para protegerse, para desarrollarse. Destruir elEstado es debilitar la soberanía. Es dejar a la Nación indefensa frente a los intereses más concentrados del mundo.

También asistimos a un alineamiento internacional que nos aleja de una política exterior soberana. El acercamiento automático a potencias como Estados Unidos y el alineamiento en conflictos ajenos, como en Medio Oriente haciendo seguidismo de Israel, nos alejan de una inserción inteligente y autónoma en el mundo. Milei dijo que “vamos a ganar la guerra” y que es el “Presidente más sionista del mundo”, asumiendo la identidad política colonialista que hoy tiene en vilo al mundo con las masacres de Gaza, entre otras.

Argentina no debe ser satélite de nadie. Debe ser protagonista de su propio destino. Y en este contexto, la causa Malvinas adquiere aún mayor profundidad. Porque no se puede reclamar soberanía sobre nuestras islas mientras se resigna soberanía en el continente. No se puede defender el Atlántico Sur mientras se entregan nuestros ríos, nuestros puertos, nuestro comercio exterior. El Canal Magdalena, la soberanía fluvial, el control de nuestras exportaciones, son parte de la misma lucha.

Mientras este 2 de abril recordaremos a nuestros héroes de Malvinas, que lucharon por defender nuestro territorio, se cocina en los despachos del Ministerio de Economía la entrega de nuestros ríos De la Plata y Paraná. Quieren privatizar las vías navegables entregandolas a sus amigos, en una concesión amañada. Quieren hacer de nuestros ríos superautopistas de un comercio exterior por donde se llevan nuestra leche, nuestra carne y nuestros alimentos, horadando su lecho hasta profundidades que generarán una catástrofe ambiental, para los grandes barcos de las multinacionales.

Las empresas extranjeras que patrocina Milei y buena parte de la dirigencia vendepatria, controlan el comercio exterior y favorecen la dolarización que hace que aquí sea más caro comer los alimentos que producimos y que en otras partes del mundo gozan.

El Estado debe ejercer el comercio exterior, siendo parte del mismo y participando de la disputa de la renta, para redistribuirla. La flota mercante fluvial y de ultramar nacionales, son una prioridad.

La ciencia, la tecnología, la energía nacional, son parte de la misma lucha. Defender los trenes, los satélites, la energía nuclear, la industria siderúrgica, por decir algunas otras áreas donde los poderosos decidieron atacar, son parte de esa misma lucha, para lo que pretendemos estar hermanados.

Denunciamos la política de privatizaciones, de entrega del patrimonio público a las corporaciones internacionales y socios internos, que quieren quedarse con AySA, principal empresa del servicio de agua y saneamiento, así como enajenar Núcleo eléctrica argentina, empresa estatal encargada de generar energía eléctrica a través de la operación de las centrales nucleares en el país.

Este año también tienen en carpeta privatizar Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión S.A.) la empresa líder en Argentina dedicada al servicio público de transmisión de energía eléctrica en extra alta tensión. La empresa Belgrano Cargas, línea ferroviaria estatal argentina de carga, estratégica para el noroeste y noreste del país y SOFSE (Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado), encargada de operar el transporte de pasajeros.

Y por supuesto, la defensa nacional. La desmalvinización luego de la guerra de Malvinas en los años 80 y 90, incluyó el desarme y el achicamiento de nuestras capacidades militares, típico de una dirigencia derrotada y sometida para administrar la dependencia. Las torturas a los conscriptos durante la guerra fueron solo un ejemplo de una cúpula militar preparada para reprimir a su Pueblo.

Los Tratados de Madrid I y II fueron el correlato del Consenso de Washington a nivel mundial y delPacto de Olivos que dejó esta Constitución, antesala de la estrategia actual de fractura del territorio nacional. Sin fuerzas armadas sanmartinianas, no puede haber defensa real de la soberanía nacional.

Malvinas, el Atlántico Sur, la plataforma continental, son territorios estratégicos en disputa, con una parte usurpada, como usurpada están la economía, la administración del Estado, las partidas del presupuesto para la educación, las ciencias, la seguridad y los Estados provinciales.

Este 2 de abril, levantando las banderas argentinas en el obelisco, queremos resaltar que Malvinas es pensamiento estratégico, elaborado por nuestro Pueblo a lo largo de la historia; una suerte de alma de lo “argentino” que nos une por mucho más que sus valorables recursos y proyección geopolítica. Malvinas nos une.

Por eso jamás nuestro Pueblo será derrotado definitivamente, aunque vivamos estos momentos donde gobiernan los vendepatrias. El Pueblo vencerá, porque tiene esa fuerza que da la identidad argentina y malvinera, que nos guía a tiempos de gloria.

Por eso hoy, al recordar a nuestros héroes, no podemos quedarnos sólo en la emoción, que es saludable y necesaria. Tenemos que asumir la responsabilidad histórica que nos toca. Defender la soberanía en todas sus dimensiones. Defender el trabajo, la producción y la industria nacional. Defender el Estado como herramienta del pueblo. Defender nuestros recursos, nuestra tierra y nuestro futuro. Porque la soberanía no se declama: se construye. Y también se defiende. Con memoria. Con conciencia. Y con compromiso.

Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Este jueves 2 de abril, a las 13 hs, te esperamos con tu bandera argentina y tu camiseta celeste y blanca, a luchar para que Argentina gane.

¡Patria si!, ¡Colonia no!

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