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Análisis

Mucho más que cartón

Hablan las y los integrantes del sector incorrecto, incómodo, combativo y creativo que crean su trabajo y generan riqueza desde la economía popular.

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La noche asomaba en la ciudad raquítica. Sobre un obelisco titilante, arrogante, crepitaban algunas tímidas gotas. Más abajo, en el asfalto, tres hombres conversaban alrededor de sus bolsas de trabajo repletas de cartones, botellas y papeles. Esperaban con sus cuerpos cansados pero firmes.

Junto a ellos, sobre un banco de cemento, con la delicadeza de quién busca un buen descanso a la espera del día, un señor tomó dos cartones, los acomodó, dejó el carro a un lado, saludó y se acostó.  A su alrededor un grupo de jóvenes reía mientras una mujer corría y otra hablaba con su perro. 

Ella se recostaba sobre su hombro, él la abrazaba. Juntos pateaban la vida, sentados en la acera, conversaban. Un perro paseaba a un hombre mientras un niño pedía una moneda y un joven trepaba a un tacho de basura.

Acurrucada sobre un banco, con los materiales recolectados durante el día ya ordenados, una pareja se besaba bajo las estrellas.

“Ser recicladores, es el último recurso que encontramos para crear una fuente de trabajo, es lo que podemos hacer para mantener a nuestras familias y a nuestros hijos. Es muy triste la vida de un cartonero porque hay que depender de lo que conseguís en la basura para comer, para vestirte, de las sobras de los demás para poder llevar algo a tu casa”, cuenta Mónica desde el barrio de monoblocks Carlos Mugica de la Comuna 8 de la Ciudad.

El 3,9% de los trabajadores registrados en el ReNaTep forman parte de la rama de recuperación, reciclado y servicios ambientales. Son más de 100.000 personas en todo el país. De ellas, el 23,8% son cartoneros y cartoneras, el 21,5% realiza tareas de limpieza de terrenos y espacios verdes y el 15,5% en el reciclado de basura.

Una ciudad de cartón

La Ciudad de Buenos Aires contaba, hasta 2021, con doce cooperativas y 6.500 trabajadores, entre recuperadores urbanos, promotoras, operarios de logística y de centros verdes inscriptos bajo programa.

“Hace muchos años los recicladores teníamos más oportunidad cuando salíamos, había más cartones, más blanco, más soplado, más aluminio, más bronce, más cobre, más plomo. A quienes quedamos fuera del sistema de cooperativas conveniadas con el Estado se nos complica un montón. Ahora tenemos que depender de las sobras”, continúa Mónica.

Los recicladores urbanos son el primer eslabón de una cadena que termina en las grandes empresas concentradas productoras de cartón, papel, plástico y otros materiales reciclables. Los principales insumos para la elaboración de envases y embalajes de papel y cartón son la celulosa y el papel reciclable. Es así como el reciclado beneficia a estas empresas que se ahorran el costo de la compra o producción de pasta de celulosa. En el medio están los galpones que funcionan como intermediarios y en muchas oportunidades se aprovechan del trabajo de los cartoneros y cartoneras pagando precios muy bajos por kilo de material.

Crear trabajo en la calle

Mónica explica que “el cartón no nos lo compran las grandes empresas, en los barrios están los compradores pequeños que a su vez se aprovechan también de la necesidad de los pobres. Si las grandes empresas te compran a 30 pesos, ellos te compran a 18. Y tenés que caminar para juntar 100 kilos de cartón y ganar 1.800 pesos, no los juntás en una cuadra”.

Graciela del Barrio Bermejo trabaja desde las 8 de la mañana, junta botellas descartables, cartón, papel blanco, trapos y aluminio y dice que “más o menos por día recauda 2000, 2500 pesos. En la calle somos muchos trabajando, a veces juntamos poquito, a veces no alcanza y el carro que uso me lo alquilan”.

La crisis neoliberal de los ´90 y las políticas menemistas arrastraron a miles de trabajadores y trabajadoras a la calle. Afortunadamente los pueblos saben reinventarse y crear nuevas formas de subsistencia.

Mariano es del Barrio Inta y relata: “Desde los 9 años que junto cartón en la calle, primero juntaba latitas, luego cartón, diario, cobre, plomo, aluminio, bronce. Hoy tengo 40 años, una nena de 13 años a cargo y alquilo una vivienda. No cobro Potenciar Trabajo, no tengo ningún habitacional, no cobré el IFE, nada. Siempre estoy luchándola, tengo mal de chagas y algunos problemas en las rodillas. Todos los días me levanto, llevo a mi hija al colegio y salgo a laburar. Después la llevo a futbol y a sus clases de maratón”.

Hace una pausa y sigue: “El laburo es muy sacrificado, hay días buenos y malos, a veces juntás 200 kilos y otras 70. Te agarra la lluvia, venís cargado y se te pincha una rueda o tenés la mala suerte de ir a buscar un carro y no encontrás uno bueno. Pero sabemos pelearla”.

Un nuevo sector emergente, pujante, políticamente incorrecto, incómodo, irreverente, combativo, desafiante, creativo, el de la economía popular, llegó para quedarse y sumar un nuevo actor al movimiento obrero y popular argentino.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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