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CABA

Rodríguez Larreta: «Los bares al aire libre deberán trabajar con un estricto protocolo»

El jefe de Gobierno porteño anunció una nueva fase de aislamiento social en la Ciudad de Buenos Aires.

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El jefe de Gobierno porteño anunció importante apertura en el marco de la nueva fase de aislamiento social en la Ciudad de Buenos Aires. «Los casos están estabilizados pero en un nivel alto», aseguró.

El alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, aseguró este viernes que si bien los contagio de coronavirus continúan «estabilizados» en 1.100 casos, sigue siendo una número «alto». También destacó que el trabajo «sigue siendo en equipo y coordinado» con Nación y Provincia de Buenos Aires para el manejo de la pandemia.

Sobre la vuelta a clases, consideró que «la educación es prioridad» y que en ese sentido van a «seguir trabajando para encontrar un punto de acuerdo» con el Gobierno nacional, para que los alumnos que «no tuvieron conectividad» estos meses «puedan volver a clases» y pidió que eso sea «lo antes posible», porque es necesario «resolver la situación de los estudiantes».

También anunció que los locales gastronómicos que atendían con la modalidad de «delivery y take away» podrán tener «mesas en la calle» desde el próximo lunes, siempre y cuando tengan esa habilitación desde antes del comienzo de la pandemia.

Además, señaló que las camas de terapia intensiva se mantienen con una ocupación «estable en un 60 por ciento» y consideró que gran parte de las actividades abiertas siguen contando con la «responsabilidad social» para el cumplimiento de los protocolos, igualmente le pidió a la población que “tenga responsabilidad y se cuide” para evitar los contagios de coronavirus en el distrito.

También, afirmó que se analiza la habilitación de la construcción con el cumplimiento de «todos los protocolos» y aseguró que trabaja con los cultos para «permitir celebraciones» religiosas.

Esta fueron las definiciones más destacadas de Rodríguez Larreta durante la conferencia de prensa que brindó desde la sede de Gobierno del barrio de Parque Patricios, en la que dio un panorama de la actual situación de la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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