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CABA

CABA: casi el 50% de sus habitantes son clase media

Los datos forman parte del último informe de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad publicado hoy, en el que además se da cuenta de un incremento de 4 puntos porcentuales en las personas consideradas de clase media, que pasaron en el período analizado del 45,9% al 49,9%.

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Unos 101.000 habitantes de la Ciudad de Buenos Aires salieron de la pobreza en el cuarto trimestre de 2021, en el que el nivel de la población en esa condición fue el 21,6% del total, con una mejora interanual de 3,3 puntos porcentuales respecto del 24,9% del mismo período del año anterior.

Los datos forman parte del último informe de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad publicado hoy, en el que además se da cuenta de un incremento de 4 puntos porcentuales en las personas consideradas de clase media, que pasaron en el período analizado del 45,9% al 49,9%.

De esta forma, el distrito completó cuatro años consecutivos con una población de clase media por debajo del 50%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer su informe para todo el país el próximo 30 de marzo, aunque a diferencia del reporte de la Ciudad es de periodicidad semestral.

«Después de transcurrido un año y medio de pandemia, la estructura según estratos de ingresos en la Ciudad de Buenos Aires se parece mucho a la que existía en 2019», remarcó la Dirección porteña.

En el cuarto trimestre de 2021, la pobreza se ubicó en 15,6% de los hogares (209.000 casos) y 21,6% de las personas (665.000), con mejoras interanuales de 54.000 hogares y 101.000 personas.

«Estas reducciones se explican mayormente por la disminución de la pobreza más extrema», agregó, en referencia a que «46.000 hogares y 126.000 personas dejan la condición de indigencia que tenían un año atrás».

De los que quedan en la pobreza, cerca del 26% de los hogares y el 28% de las personas en condición de pobreza no tienen recursos suficientes para los gastos básicos de alimentación y se encuentran en condición de indigencia.

Ese estrato alcanzó en el período considerado al 4,1% de los hogares (55.000 casos) y al 6% de las personas (186.000).

La Dirección de Estadística porteña puntualizó que «algunos grupos resultan más impactados por la pobreza que otros» y señaló al respecto a «los hogares encabezados por mujeres, donde la incidencia de la pobreza es de 19%, frente a 12,2% con jefe varón».

Asimismo, indicó que la pobreza en los hogares encabezados por una persona desocupada «triplica la incidencia del total y en el caso de aquellos cuyo jefe es una persona una ocupada en servicio doméstico llega al 45,6%.

Ese perjuicio se comprueba también en «los hogares que están ubicados en la zona sur (28,5%) y a los que tienen niños de menos de 14 años (26,3%)».

«En cambio, la porción de hogares con presencia de adultos mayores que están en situación de pobreza está por debajo del promedio (9,6%) y se reduce con la cantidad de personas mayores de 65 años en el hogar, producto de la amplia cobertura jubilatoria que garantiza un mínimo de ingresos», explicó.

El informe destacó que «el 33% de los niños, niñas y adolescentes (0-17 años) residen en hogares en condición de pobreza (218.000 personas)», aunque también puso de relieve la mejora respecto de hace un año, cuando el guarismo era de 37,5%.

El ingreso per cápita familiar de los hogares en condición de indigencia fue en el período octubre-diciembre de $ 6.504 y el de los que padecen pobreza no indigente es de $ 17.175.

«En promedio, se requeriría transferir $ 23.738 a los hogares en situación de pobreza para que salieran de esa condición», indicó el organismo porteño.

El sector medio frágil, ubicado entre los hogares en condición de vulnerabilidad y los sectores medios, está integrado por el 9,1% de los hogares y el 10,4% de las personas, con leves cambios respecto al cuarto trimestre de 2020.

Los sectores medios asociados a la clase media representan 53,5% de los hogares de la ciudad de Buenos Aires en el período y 49,9% de la población (unos 715.000 hogares y 1.536.000 personas, respectivamente).

Por último, los sectores acomodados alcanzaron al 13,2% de los hogares y 10,1% de las personas, lo que significa ascensos en el último año de 2,5 puntos y de 1,4 respectivamente, con 177.000 hogares y 312.000 personas.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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