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Nuevo freno para el negocio inmobiliario de Larreta

«Este fallo es histórico, la sentencia favorable se suma a otro logro barrial después de más de 20 años de lucha por una calidad de vida mejor”, afirmó Martín Iommi, vecino y uno de los impulsores de las presentaciones ante la justicia porteña junto al Consejo Consultivo Comunal 6 y la asociación S.O.S. Caballito.

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La justicia porteña volvió a frenar un proyecto inmobiliario en el barrio de Caballito, avalado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde dos empresas desarrolladoras pretenden levantar un conglomerado de edificios y un centro comercial a cielo abierto en una zona de alta densidad habitacional.

En el último día de actividad judicial antes de la feria, la Sala II de Cámara de Apelaciones del fuero en lo Contencioso, Administrativo y Tributario revocó un fallo de primera instancia que autorizó la primera etapa del complejo de 1188 departamentos en Avellaneda al 1300, bautizado como “Ciudad Palmera”.

La resolución de los camaristas hizo lugar al reclamo de un grupo de vecinos y vecinas iniciado en abril del 2020 en oposición al permiso otorgado por el Gobierno porteño al emprendimiento en Caballito, un barrio que registra, desde hace años, un aumento de la cantidad de edificios que complicó la capacidad de la infraestructura de los servicios.

En la presentación vecinal fue objetado el “master plan” a desarrollarse en el predio en cuestión, así como también se hizo foco en los alcances del estudio de impacto ambiental y la ausencia de un informe sobre la factibilidad del proyecto respecto de las redes de agua, luz y cloacas.

Los terrenos pertenecen desde 1999 al grupo IRSA, que por más de una década intentó construir allí un shopping de más de diez pisos y un conglomerado de departamentos, pero que no logró concretar ya que, para eso, requería de un cambio de zonificación de la superficie por parte de la Legislatura porteña que nunca obtuvo pese a siete intentos.

No obstante, IRSA dividió los terrenos en cuatro parcelas y transfirió una de ellas a la firma Portland, a cargo del desarrollo inmobiliario denominado «Ciudad Palmera», como una estrategia para evitar la obligación de contar con las modificaciones urbanísticas desde el Parlamento y destrabar el avance de las construcciones también en el plano judicial.

Pero, en agosto del 2020, en plena pandemia y con camiones dentro del predio, el juez de primera instancia Darío Reynoso ordenó mediante una medida cautelar la paralización de la obra por el impacto ambiental negativo que provocaría la construcción de 1188 departamentos y un shopping de 28.000 metros cuadrados.Por entonces, el juez consideró que «la forma en que es descripto el proyecto Ciudad Palmera por los medios de comunicación parecería configurar un plan maestro.

Aun cuando quiera alegarse que es solo una política comercial de venta y publicidad del emprendimiento, la magnitud y envergadura induce a pensar que por ello se le otorgó la denominación de ‘Ciudad'».

A poco de cumplirse tres años de aquella orden y tras centenares de presentaciones ante la justicia, en un nuevo fallo emitido en junio, el magistrado consideró que existían «nuevas circunstancias fácticas» que hicieron revisar su anterior opinión vinculadas a la firma de un acuerdo entre IRSA y Portland para modificar el proyecto inmobiliario y morigerar el proyecto original.

Fue así como Reynoso suspendió la medida cautelar, con lo que dejó habilitado el inicio de la obra, lo cual encendió nuevamente la alarma entre el movimiento vecinal que retomó la campaña de rechazo con recursos de apelación en el plano judicial, pero también con protestas callejeras que tuvieron convocatorias con la consigna “No al Shopping”.

En ese marco, el viernes pasado, la Sala II de la Cámara revocó el fallo de primera instancia de Reynoso que autorizó la construcción en la primera de las cuatro parcelas en una resolución que tomó entre sus argumentos el informe de la fiscal de cámara Karina Cicero del 10 de julio.

Allí, la fiscal evaluó que “es factible entender que el proyecto estaría diseñado para funcionar como un conjunto total donde cada una de sus partes, es decir, los edificios, cocheras, galerías y locales comerciales de cada parcela, no pueden escindirse e interpretarse sino dentro del marco que le proporciona el resultado final de la obra como proyecto global”.

«Este fallo es histórico, la sentencia favorable se suma a otro logro barrial después de más de 20 años de lucha por una calidad de vida mejor”, afirmó Martín Iommi, vecino y uno de los impulsores de las presentaciones ante la justicia porteña junto al Consejo Consultivo Comunal 6 y la asociación S.O.S. Caballito.

Iommi recordó que “en 2018, el arquitecto Bernardo Dujovne, el padre del entonces ministro de Economía de Mauricio Macri, aprovechó sus influencias y en un acto de picardía partió el terreno en cuatro parcelas para evadir la Legislatura, disfrazar un shopping y evitar los procedimientos de impacto ambiental”.

“Hoy, cinco años después, el barrio logró lo impensado, dar vuelta un fallo de primera instancia que autoriza a empezar la obra”, remarcó.La demanda de los vecinos y las vecinas también apunta a frenar la construcción del conglomerado de edificios en defensa de los espacios de suelo verde dado que el predio de IRSA es lindante a un playón ferroviario, que está fuera de funciones y que las asociaciones barriales buscan convertirlo en un parque público.

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La Justicia suspendió el desalojo de la sinagoga de Flores pero el conflicto sigue abierto

El Juzgado Civil N° 99 ordenó frenar el operativo policial horas después de su inicio. La disputa entre dos sectores de la Comunidad Israelita Ortodoxa por el templo de Helguera al 270 no tiene resolución a la vista.

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Operativo suspendido, templo en disputa: el choque judicial que divide a la comunidad judía en Flores.

La Justicia dio marcha atrás. El operativo de desalojo que se desarrollaba este lunes por la mañana en una sinagoga del barrio porteño de Flores quedó suspendido por orden del propio tribunal que lo había dispuesto. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99, a cargo del doctor Camilo Jorge Almeida Pons, emitió la medida de frenado horas después de que la Policía de la Ciudad comenzara a ejecutar la resolución en el inmueble de la calle Helguera al 270 (expediente N° 65521/2026). El conflicto de fondo, una disputa civil entre dos sectores de la misma comunidad judía, permanece sin solución.

El operativo y la resistencia de los fieles

El procedimiento se había iniciado en las primeras horas del lunes como consecuencia de un fallo civil que habilitó a uno de los grupos litigantes, la Comunidad Israelita Ortodoxa Asociación Civil, a recuperar la posesión del inmueble. El otro sector, que ocupa el templo, se negó a retirarse. Cuando el Oficial de Justicia llegó al lugar se encontró con un grupo de fieles en pleno rezo que rechazó abandonar el edificio.

Ante esa situación, el Oficial de Justicia negoció en el lugar y acordó conceder un tiempo prudencial para que los rezos concluyeran antes de avanzar con el desalojo. Sin embargo, horas después el juzgado resolvió directamente suspender el procedimiento policial, sin que trascendieran los fundamentos de esa decisión ni si medió alguna presentación judicial de última hora por parte de los ocupantes.

Una fractura interna que escala a los tribunales

El origen del enfrentamiento es una disputa entre dos facciones de la comunidad por el control y la titularidad del templo. Uno de los sectores inició acciones judiciales y obtuvo un fallo favorable; el otro se resiste a acatarlo. Esa brecha interna, que en principio es una cuestión civil entre privados, derivó en un operativo policial con la calle Helguera cortada al tránsito y cuatro patrulleros desplegados en el lugar, una imagen inusual para un barrio con arraigo histórico en la comunidad judía porteña.

La suspensión judicial del operativo no implica la resolución del litigio. El conflicto por la posesión del inmueble sigue abierto en los tribunales, y el juzgado deberá definir los próximos pasos procesales. Mientras tanto, la situación dentro del templo permanece sin modificaciones.

Puntos clave

  • El Juzgado Civil N° 99 (expediente 65521/2026) suspendió el operativo de desalojo horas después de su inicio.
  • El inmueble en disputa está ubicado en Helguera al 270, en el barrio de Flores.
  • La Comunidad Israelita Ortodoxa Asociación Civil obtuvo el fallo favorable pero el otro sector se niega a desalojar.
  • El Oficial de Justicia había acordado un plazo para que concluyan los rezos antes de que la Justicia frenara todo el procedimiento.
  • El conflicto de fondo, una disputa civil por la titularidad del templo, no tiene resolución a la vista.
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