CABA
Vecinos presentaron un amparo para frenar la construcción de una torre en el barrio de Palermo
La medida quedó radicada en el Juzgado en lo Contencioso, Administrativo y Tributario 13, patrocinada por Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC).
Vecinos del barrio porteño de Palermo presentaron hoy una acción de amparo colectivo para pedir la «nulidad» de un convenio urbanístico, firmado por el Gobierno de la Ciudad y una constructora privada, que habilita la construcción de una torre de 20 pisos, al considerar que «generará una disrupción morfológica» y «un colapso de la infraestructura de los servicios públicos».
La medida quedó radicada en el Juzgado en lo Contencioso, Administrativo y Tributario 13, patrocinada por Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC).
La presentación colectiva apunta a frenar la obra de la torre proyectada en la calle Lafinur al 3100, que fue autorizada por una ley de la Legislatura que avaló el convenio urbanístico alcanzado entre la desarrolladora Proyecto 43 con la administración porteña.
En el acuerdo, se amplió a 60 metros la altura permitida para la edificación prevista y, a modo de compensación, la empresa debe pagar al Estado porteño una cifra que ronda los $6 millones de dólares.
En la presentación judicial, los vecinos pidieron que «se declare la nulidad e inconstitucionalidad del convenio urbanístico y de toda la normativa, aprobación de proyectos, permisos de obras o registro de planos» por incumplir con las regulaciones vigentes en este tipo de emprendimientos urbanos de alto impacto.
Según consta en la acción, antes de la firma del acuerdo entre Proyecto 43 con la gestión local se debió elaborar un estudio diagnóstico y de la evaluación de impacto final, además de cumplir previamente con «la instancia de participación ciudadana obligatoria a través de la convocatoria a audiencia pública».
«El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha incumplido su obligación de producir la información y los estudios que establece el Plan Urbano Ambiental y normas concordantes. Ninguno de los documentos, estudios y dictámenes que fueron reseñados fueron elaborados o cumplidos de forma previa a la firma del convenio urbanístico firmado», indica.
Y advierte que el convenio «autoriza que se construya una torre que generará una disrupción morfológica en la trama urbana e incrementará la densidad poblacional del barrio incrementando el colapso de la infraestructura de servicios públicos, el uso aún más intensivo del suelo y la presión sobre los sistemas de drenaje y saneamiento».
Además, sostuvo que «constituye una excepción inmobiliaria, sin ningún fundamento basado en el interés público o el bien común, que desvirtúa los instrumentos de planificación urbana y al Código Urbanístico».
«Es un claro ejemplo de la mercantilización de la normativa urbana, práctica distorsiva de la naturaleza de esta herramienta y que resulta un antecedente de cuidado en cuanto a la igualdad de todas y todos frente a la Ley. Es el GCBA y no el mercado, es quien debe regular el desarrollo urbano de modo equilibrado y promover la construcción de consensos», finalizó.
CABA
Del estadio al barrio: cómo el gesto de la Scaloneta se convirtió en un acto de identidad popular
Un taller de serigrafía del barrio porteño de Boedo se volvió viral al ofrecer estampados gratuitos de la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas», la misma imagen que los jugadores de la Scaloneta desplegaron tras vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Este sábado abre sus puertas de 13.30 a 16.30 en Castro 934.
El gesto de los jugadores de la Selección argentina al desplegar la bandera con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas» tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 dejó una huella que va mucho más allá del fútbol. Ahora, en el corazón del barrio de Boedo, un taller de impresión y serigrafía decidió hacer suya esa imagen y ofrecerla de manera gratuita a quien quiera llevarla en su ropa, su bandera o cualquier pedazo de tela.
La propuesta de @imprentacumbre, ubicada en Castro 934, se viralizó rápidamente en las redes sociales y transformó el local en un punto de encuentro para hinchas que quieren mantener vivo el símbolo patrio que la Scaloneta le mostró al mundo. El diseño replica la imagen que se vio en el estadio en Estados Unidos: el mapa de las Islas Malvinas con la leyenda histórica y las tres estrellas que representan las dos Copas del Mundo y la Copa América conquistadas por el seleccionado en el último ciclo.
«Nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende»
Los responsables del taller fueron contundentes al explicar el espíritu de la iniciativa. «Pasás con un pedazo de trapo y te llevás una bandera histórica», sintetizaron. Y completaron: «De acá no se baja nadie y esto sigue. A defender lo que es nuestro: nuestra tierra no se negocia, no se regala, no se vende». La convocatoria no surgió de una campaña publicitaria sino de la respuesta espontánea de la comunidad, que los instó a repetir la jornada luego de una primera apertura que también desbordó de concurrentes.
La iniciativa cobró aún más significado en el contexto político que rodeó a la bandera desde el momento en que los jugadores la desplegaron en el campo de juego. La exhibición generó la apertura de un expediente disciplinario por parte de la FIFA, que prohíbe manifestaciones políticas en sus competencias, y desató un cruce inesperado: el presidente Javier Milei, declarado admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, cuestionó el gesto de los futbolistas en redes sociales, calificando el reclamo como «berrinches de adolescente termo mononeuronal». La contradicción entre un presidente que ideológicamente reivindicó a quien condujo a Gran Bretaña en la guerra de 1982 y el reclamo de soberanía de los propios jugadores nacionales generó repercusiones en todo el espectro político.
Una cita popular este sábado en Boedo
La nueva jornada de estampado gratuito está confirmada para este sábado, de 13.30 a 16.30 horas, en Castro 934, Boedo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La dinámica es simple: quien lleve cualquier prenda o tela podrá estampar de manera gratuita el diseño de las Islas Malvinas con la inscripción histórica y las tres estrellas. No se requiere ningún requisito previo.
Más allá de la anécdota futbolera, la propuesta de la imprenta de Boedo refleja un estado de ánimo colectivo: el de una sociedad que, incluso en la derrota deportiva de la final ante España, eligió aferrarse a los símbolos que la Selección supo encarnar durante el torneo. La soberanía sobre las Islas Malvinas no es una causa que dependa de los resultados en una cancha, pero el gesto de los jugadores logró instalarla nuevamente en el centro del debate público.
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