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Buenos Aires

Memoria y justicia por el militante Agustín Ramírez

El líder social luchaba por el acceso a la tierra. Fue asesinado en 1988 en un posible fusilamiento policial en connivencia con empresarios inmobiliarios.

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EL-ARGENTINO-AGUSTIN-RAMIREZ.

Una investigación periodística que recopila relatos de familiares y amigos intenta preservar del olvido la historia de lucha y compromiso con los humildes del militante social cristiano Agustín Ramírez, asesinado hace 35 años (el 5 de junio) en un crimen presuntamente ejecutado por efectivos policiales en connivencia con empresarios inmobiliarios que estaban interesados en detener las tomas de tierras que se realizaban por entonces en la zona sur del conurbano bonaerense.

El periodista Federico Paterno, quien en el mes de abril de este año publicó el libro «Agustín Ramírez: Un militante que desafió al poder» (Nuestra América), aborda la historia de este joven que pagó con su vida su compromiso con quienes buscaban un terreno en el cual construir una vivienda digna.

«Ayudar al prójimo era para Agustín una necesidad. Viene por su militancia en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), donde su formador político religioso fue el cura Raúl Berardo», destacó Paterno, en diálogo con Télam, sobre el origen militante, que se remonta a sus 13 años.

En la publicación, el periodista detalla que en 1981, cuando tenía 16 años, y en plena dictadura militar, Ramírez participó de una «primera gran toma de tierras» (unas 211 hectáreas) que se llevó a cabo en la localidad de San Francisco Solano, ubicada en el partido bonaerense de Quilmes.

Por su parte, Javier Ramírez -hermano de la víctima e integrante de la Comisión de Familiares y Amigos de Agustín Ramírez- destacó el «compromiso con lo social y con la comunidad» que poseía el joven, y confió a Télam que muchas veces llevaba a chicos a «tomar algo o a comer algo» a la casa que compartía con su familia.

Luego de su participación en las CEBs, Agustín conformó junto con otros compañeros el Equipo Social Latinoamérica Gaucha (ESLAGA) para continuar con el reclamo por la tierra durante los años ’80.

En ese contexto se convirtió en el director de «Latinoamérica Gaucha», una publicación en la cual se denunciaron las detenciones, secuestros y desapariciones cometidos por el terrorismo de Estado en Quilmes, durante el periodo más duro de la represión ilegal.

«Agustín era un pibe con mucha intensidad de formarse políticamente. Además, buscaba estar informado como parte de su oficio de periodista y por el trabajo que hacía con Latinoamérica Gaucha», contó Paterno.

En sintonía, uno de los integrantes de las CEBs que militó junto a Ramírez en su juventud, Jorge Chambi, afirmó en diálogo con esta agencia que el joven «se convirtió en una especie de líder, con muchas ideas e inquietudes».

Jorge remarcó que su amigo «tenía más en claro que el resto de los compañeros que la situación de la población era grave», y explicó que Ramírez decidió lanzar el periódico para «publicar las cosas que se estaban haciendo en el barrio, pero en el sentido positivo».

«Estaba un paso más adelante porque tenía otra proyección política», agregó Paterno y consideró que eso lo llevó a «disputarle la tierra al negocio inmobiliario» y a ser «marcado» por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires (Dippba).

Es que Agustín Ramírez se encargó de verificar en la Sección de Catastro, en La Plata, la titularidad de tierras que eran vendidas a varios dueños a la vez por la inmobiliaria Martino, y usó esa información para saber qué terrenos eran fiscales para organizar las tomas.

«En Agustín muchos veían la posibilidad de una proyección política. Un potencial dirigente que podía tener mucha capacidad de movilización, con todo lo que eso significaba en esa época. El aparato represivo del terrorismo de Estado estaba muy vigente en esos tiempos de posdictadura», evaluó Paterno sobre el asesinato de Ramírez, un hecho al que le atribuyó a la inmobiliaria Martino un rol «secundario, pero partícipe al fin».

El hermano de Ramírez, a su vez, expresó: «Agustín les arruinó el negocio, y el poder económico contó con la complicidad de la pata judicial, política y de la seguridad».

Javier Ramírez recordó que la noche del 5 de junio de 1988 hubo «todo un operativo» en su barrio y que fue «en la esquina» de su casa que un grupo de tareas de la Policía Bonaerense «agarró» al militante.

«Tenía signos de haber sido torturado: había sido quemado con cigarrillo, le sacaron las uñas, lo golpearon. Accionar característico de los militares de la dictadura», remarcó Javier sobre el crimen de su hermano, que en ese momento tenía 23 años.

Esa misma noche Javier Soteldo, un vecino de la zona que había militado junto a Agustín en los CEBs fue testigo del hecho, y por eso mismo resultó asesinado.

En su obra, Paterno recupera la investigación que se llevó adelante por el asesinato y en la cual resultó imputado el ex policía Oscar Franciforte, que «nunca sufrió condena» y fue «asilado en el hospital psiquiátrico Melchor Romero».

«La Policía y todo el aparato judicial armaron un chivo expiatorio y le echaron la culpa a un chanchero», mencionó el hermano de Agustín sobre Franciforte, que tenía una chanchería en el asentamiento Nueva Jerusalén de San Francisco Solano.

En el libro también se recupera el secuestro y golpiza que sufrió el enfermero Florencio Reyes, que trabajaba en el Hospital San Francisco Solano y testimonió que la noche del asesinato estuvo en la ambulancia cuando la Policía pidió un móvil para revisar el cuerpo sin vida de Agustín.

«Lo amenazaban constantemente, la presión era muy fuerte por parte de la Policía y se fue a vivir a Paraguay», indicó Javier Ramírez que, dijo, a partir de allí «cerraron» la causa al no haber «otros culpables».

El 5 de junio de 2014, en un Juicio Ético que tuvo lugar en la Universidad de Quilmes, la familia de Ramírez pudo comprobar a partir de un informe que presentó la directora de la Comisión Provincial por la Memoria, Sandra Raggio, que la Dippba perseguía a Agustín y tenía registros de sus movimientos.

A partir de esa documentación, el abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Roberto Alejandro Bois, que representa a la familia Ramírez, presentó en 2017 el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), denunciando al Estado argentino y pidiendo que el asesinato sea considerado como un delito de lesa humanidad.

La CIDH contestó en junio de 2022 con la aceptación formal del estudio de la causa y la familia aguarda el avance del caso en esa instancia internacional.

Buenos Aires

Prefectura desplegó megaoperativo por cinco pescadores desaparecidos en el Río de la Plata

Un grupo de pescadores salió a navegar desde la Costanera de Hudson y no regresó a tierra. Prefectura Naval Argentina montó un amplio rastrillaje por agua, aire y tierra, mientras los familiares aguardan noticias en la costa.

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Prefectura busca a un grupo de pescadores desaparecidos en el Río de la Plata desde Hudson.

Un grupo de pescadores permanece desaparecido desde este domingo luego de adentrarse en el Río de la Plata a bordo de una lancha con motor naftero, que partió desde la Costanera de Hudson, en el partido de Berazategui, y no regresó a puerto. La Prefectura Naval Argentina (PNA) lidera desde entonces un operativo de gran escala para dar con su paradero.

La embarcación contaba con elementos de seguridad, entre ellos radio, bengalas y chalecos salvavidas, según precisaron fuentes oficiales. La denuncia fue radicada en la Comisaría Cuarta por Ricardo Kovach, hermano de dos de los tripulantes, Carlos y Claudio Kovach, quien fue alertado por un trabajador del puerto. «A las 18 se contactó el muchacho que los embarcó con otro de mis hermanos y ahí iniciamos la búsqueda», relató Kovach.

Un operativo de gran escala con hipótesis inciertas

El rastrillaje cuenta con medios técnicos y humanos de múltiples jurisdicciones. «Hay embarcaciones de Capital, de Dock Sud, Quilmes y La Plata y una aeronave de Prefectura», detalló Ricardo Kovach. Ante la falta de información sobre el rumbo inicial de la lancha, la familia evalúa contratar un vuelo privado para ampliar las tareas de búsqueda.

Las hipótesis apuntan a que la corriente pudo haber arrastrado la embarcación hacia el sur, en dirección a La Plata, aunque los propios familiares reconocieron que «no tenemos el rumbo inicial, todo lo que sea hipótesis no lo conocemos». La zona del Río de la Plata a la altura de Hudson es reconocida por sus condiciones cambiantes y sus vientos intensos, que en episodios anteriores ya provocaron situaciones de emergencia similares.

Antecedentes de tragedias en el mismo tramo del río

El tramo del Río de la Plata entre Berazategui y la costa de Avellaneda acumula una historia de siniestros acuáticos. En abril de 2026, Prefectura Naval recuperó el cuerpo sin vida de Alcides Ledesma, de 47 años, quien junto a José Luis Herrera se había internado en el río desde el Parque del Río de Villa Domínico, también en condiciones climáticas adversas. El caso puso en evidencia los riesgos que enfrenta quien navega en embarcaciones pequeñas en esta zona, donde el viento puede arrastrar una lancha a un kilómetro de la costa en minutos, según testimonios de testigos presenciales. Herrera continúa desaparecido desde ese episodio.

En ese caso, la hija de Ledesma precisó que el bote salió solo para una excursión breve, con un motor recientemente reparado y un solo remo como respaldo. La similitud con la situación actual, donde también se investiga si la embarcación sufrió un desperfecto técnico o fue víctima de las corrientes, refleja una problemática estructural en materia de seguridad náutica en el conurbano bonaerense.

Las horas pasan y la incertidumbre crece

A pesar de que las condiciones climáticas son favorables para las tareas de rescate, el tiempo transcurrido sin novedades genera una angustia creciente entre los allegados de los desaparecidos, que permanecen apostados en la costa de Hudson a la espera de cualquier señal. Las autoridades no confirmaron aún si la embarcación fue hallada ni si existen indicios de los tripulantes en algún punto de la ribera.

El operativo continúa activo con guardacostas, personal especializado y patrullas que recorren distintos sectores de la costa bonaerense. Desde la Comisaría Cuarta de Berazategui, jurisdicción a cargo de las actuaciones, no trascendieron precisiones adicionales al cierre de esta edición.

Puntos clave

  • Un grupo de pescadores permanece desaparecido desde el domingo tras partir desde la Costanera de Hudson, en Berazategui.
  • La Prefectura Naval Argentina desplegó un operativo por agua, aire y tierra con embarcaciones de Capital, Dock Sud, Quilmes y La Plata.
  • La denuncia fue radicada en la Comisaría Cuarta por un familiar de los tripulantes, identificados entre ellos como Carlos y Claudio Kovach.
  • Las hipótesis apuntan a un posible desperfecto técnico o al arrastre de la embarcación por la corriente hacia el sur.
  • La zona ya fue escenario de episodios similares, como el caso de Alcides Ledesma y José Luis Herrera, ocurrido en abril de 2026.
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