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De Carlotto, a 46 años de la fundación de Abuelas, pidió protección contra la “difusión de contenido negacionista”

Abuelas de Plaza de Mayo conmemoraron este lunes 46 años de su fundación junto a artistas de la música y el humor para «celebrar los logros alcanzados y renovar las fuerzas para seguir buscando nietos y nietas que faltan», una fecha que coincidió además con el aniversario 40 de las elecciones que dieron en 1983 la victoria presidencial al radical Raúl Alfonsín y determinaron el regreso de la democracia.

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La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, encabezó este martes un acto por los 46 años de la fundación de esta organización de derechos humanos, en una jornada donde también pidió a Google que proteja «a los argentinos de la difusión de contenido negacionista que perpetúa el dolor y el sufrimiento de las víctimas y sus familias».

Abuelas de Plaza de Mayo conmemoraron este lunes 46 años de su fundación junto a artistas de la música y el humor para «celebrar los logros alcanzados y renovar las fuerzas para seguir buscando nietos y nietas que faltan», una fecha que coincidió además con el aniversario 40 de las elecciones que dieron en 1983 la victoria presidencial al radical Raúl Alfonsín y determinaron el regreso de la democracia.

Así lo indicaron en un comunicado, donde informaron también que el encuentro se llevó a cabo desde las 19 en el Teatro El Nacional Sancor Seguros (Corrientes 960).

«Es preocupante ver cómo estas falsedades y distorsiones se difunden a través de plataformas como YouTube, perpetuando una narrativa que contradice abiertamente la realidad y el sufrimiento que vivimos como sociedad», señaló Carlotto en una carta que envió a Víctor Valle, director de Google Argentina, según publicó el diario Página/12.

En la nota, la titular de Abuelas también recordó que en países como Alemania se tomaron medidas para prohibir contenidos que niegan o minimizan el Holocausto, y llamó a aplicar reglas similares a quienes propagan el negacionismo del terrorismo de Estado en la Argentina.

Temprano este lunes Carlotto expresó «gran emoción» al cumplirse 40 años de las elecciones que permitieron el regreso a la democracia, un retorno que consideró «un triunfo y una alegría» ante «una lucha que no era tan fácil».

«Hoy es un día muy emocionante, una fecha importantísima. La vuelta de la democracia fue un triunfo y una alegría. La lucha no era tan fácil, pero hoy en día tengo una paz terrible y siempre sin rencores», refirió Carlotto en declaraciones a El Destape Radio, al conmemorarse hoy 40 años desde los comicios del 30 de octubre de 1983.

Carlotto recordó los «años de lucha» junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, y dijo que aprendieron «una de otra a hacer un camino que no nos imaginábamos que iba a ser eterno».

Estuvieron presentes en el encuentro el ministro de Defensa, Jorge Taiana; la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau; la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación Argentina, Mercedes Marcó Del Pont; la ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez; la presidenta de Telam, Bernarda Llorente; la senadora nacional por Chaco María Inés Pilatti, y la defensora de Niños, Niñas y Adolescentes, Marisa Graham, entre otros.

Luego del encuentro, Cristina Álvarez Rodríguez escribió en la red social X: «A 40 años de la vuelta de la democracia, y más que nunca, Estela y las Abuelas nos siguen marcando el camino en la construcción de Memoria, Verdad y Justicia. Su lucha es la nuestra».

El aniversario 46° de Abuelas fue el domingo 22 de octubre, que también se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad y fueron las elecciones generales, motivo por el cual la organización impulsó la campaña #VotemosConIdentidad, que convocó a la sociedad a visibilizar la búsqueda «para encontrar a las nietas y nietos que faltan».

La titular de la institución, Estela de Carlotto, dijo que lanzaron la campaña «Votemos con identidad» convocando a la sociedad para que se sume a la iniciativa en este año en el que coinciden en el mismo día estos tres eventos importantes -además de su cumpleaños número 93- que lo pasara «con expectativas lógicas, esperanza y optimismo».

La campaña buscó visibilizar el «mensaje de búsqueda de los 300 hombres y mujeres que todavía viven con su identidad falseada por el terrorismo de Estado», en tanto «sus hijos e hijas, los bisnietos de las Abuelas, también ven su derecho a la identidad vulnerado» y es por ello que «la búsqueda de estas tres generaciones continúa», se explica desde la web oficial de Abuelas.

CABA

Menos psicopedagogos, más policías: la escuela porteña deja de ser un lugar de cuidado

El protocolo porteño habilita el ingreso de la Policía de la Ciudad a las escuelas a pedido de los directivos, por orden judicial o por fuerza mayor. Ninguna ley lo impedía, pero la comunidad educativa lo defendió como una conquista democrática.

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La Policía de la Ciudad tiene, desde este lunes, una puerta formal para entrar a las escuelas porteñas. El nuevo protocolo del gobierno de Jorge Macri convierte en norma escrita lo que durante décadas la comunidad educativa resistió: la presencia de uniformados dentro de las aulas como respuesta a los conflictos escolares. La intervención policial podrá darse a pedido del propio colegio a través del 911, por orden judicial o por razones de fuerza mayor ante un riesgo inminente.

La habilitación forma parte de la Resolución Conjunta N.º 1/MEDGC/26, publicada en el Boletín Oficial porteño con la firma de los ministerios de Educación, Justicia y Seguridad de la Ciudad y del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La norma adapta las escuelas al nuevo Régimen Penal Juvenil (Ley 27.801), vigente desde el 5 de septiembre, e impone a los directivos el deber de denunciar ante la Justicia a estudiantes desde los 14 años por hechos que pudieran constituir delitos, incluso fuera del establecimiento. El documento trascendió el fin de semana, cuando Federico Puy, secretario general adjunto de Ademys, lo difundió en su cuenta de X.

Un límite sin ley, pero con memoria

La frontera entre la escuela y la policía nunca estuvo escrita en una ley para los niveles obligatorios. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lo explicó en sus recomendaciones sobre policías en las escuelas: a diferencia de lo que ocurre con las universidades públicas, no existen normas en la Ciudad ni en la provincia de Buenos Aires que impidan a la policía ingresar a un establecimiento escolar, aunque sí hubo proyectos de ley que nunca fueron tratados. La única prohibición expresa es el artículo 31 de la Ley de Educación Superior, que veda el ingreso de la fuerza pública a las universidades nacionales sin orden judicial o pedido de sus autoridades.

Lo que sostuvo ese límite fue otra cosa: la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley 26.061 de Protección Integral y un consenso político y pedagógico construido desde 1983. La escuela democrática se pensó como un espacio de cuidado, justamente porque la dictadura la había convertido en territorio de vigilancia. El régimen militar difundió en 1977 el folleto “Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo)”, que ordenaba a docentes y directivos detectar al “enemigo” entre sus alumnos; y en septiembre de 1976, en La Plata, un grupo de estudiantes secundarios que habían reclamado por el boleto estudiantil fue secuestrado en lo que se conoce como la Noche de los Lápices.

La escalada porteña

El protocolo actual no nació de la nada. El 28 de marzo de 2018, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, el Ministerio de Seguridad porteño aprobó mediante la Resolución 86/2018 un “Protocolo de Ingreso a los Establecimientos Educativos de la Ciudad de Buenos Aires”, que nunca se publicó en el Boletín Oficial.

Según el texto filtrado por UTE, su primer artículo establecía que “el personal policial podrá ingresar a los edificios o inmuebles escolares cuando sea requerida su presencia por alguno de los miembros del equipo de conducción del establecimiento”.

Llegó apenas 40 días después del protocolo antitomas impulsado por la entonces ministra de Educación, Soledad Acuña, y el entonces secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro, se negó a hacer público su anexo con el argumento de que solo servía a los efectos “de la comunicación interna” de la fuerza.

Ese mismo año, Ademys denunció que, el día previo al tratamiento del aborto legal en Diputados, la policía entró a una escuela secundaria tomada para desalojar a los estudiantes. En 2022, frente a nuevas intervenciones, el secretario adjunto de UTE, Eduardo López, lo resumió en una frase: “La escuela no es un lugar para la Policía”.

El paso siguiente llegó en abril de este año. Tras la ola de amenazas de tiroteos que se multiplicó en todo el país después del ataque en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, el 30 de marzo, el gobierno porteño activó un protocolo que dispuso que, ante una denuncia realizada por la escuela o por un tercero, el equipo directivo deberá permitir el ingreso de la Policía al establecimiento. La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, lo justificó así: “La respuesta tiene que ser, al mismo tiempo, seguridad y formación. Protocolo y acompañamiento. Consecuencia y reparación”. Estudiantes, familias y docentes respondieron entonces con una consigna que hoy vuelve a circular: “No a la policía en las escuelas”.

Qué cambia ahora

La diferencia con los antecedentes es de escala y de lógica. El ingreso policial ya no aparece como una excepción ante un arma o una amenaza puntual, sino como una pieza dentro de un circuito que empieza con la obligación de denunciar a adolescentes de 14 años.

El nuevo texto exige que los efectivos se identifiquen, actúen “respetando los derechos” de niñas, niños y adolescentes y procuren “cesar el riesgo”; también prohíbe a las escuelas interrogar a los alumnos.

Las salvaguardas contrastan con los estándares que organismos de derechos humanos promovieron durante años. El CELS recomendó atender a la policía en la puerta mientras se evalúa la situación, sobre todo si los efectivos están armados y hay chicos en el edificio.

Y recordó una pauta de la guía elaborada por la provincia de Buenos Aires junto a UNICEF: no deben brindarse nombres de estudiantes a ninguna autoridad policial sin un oficio judicial, y la policía no puede tomar contacto con ningún menor de edad, aun cuando se presuma que tiene un arma, hasta que llegue un familiar o adulto responsable.

“Una antesala de las cárceles”

Puy advirtió que el protocolo “obliga a las directoras a denunciar a estudiantes que ‘podrían estar cometiendo un delito’”, sostuvo que “constituye una clara persecución a los jóvenes” y alertó que busca convertir a las escuelas en una “antesala de las cárceles”. UTE, por su parte, rechazó “que las escuelas se conviertan en puertas de entrada al sistema penal” y advirtió “sobre el riesgo de estigmatización y criminalización de niñas, niños y adolescentes”; el gremio reclamó equipos especializados, formación y recursos para abordar los conflictos sin judicializarlos.

Ninguna ley impedía que un patrullero estacionara frente a una escuela y sus agentes cruzaran el portón; lo impedía una idea de la democracia sobre qué lugar ocupan los chicos en la sociedad. Con este protocolo, el gobierno porteño elige reemplazar gabinetes, psicopedagogos y equipos de orientación por el 911, y deja la resolución de los conflictos adolescentes en manos de quienes están entrenados para otra cosa.

Lo que tenés que saber del Protocolo

  • La Resolución Conjunta N.º 1/MEDGC/26 habilita el ingreso policial a las escuelas porteñas a pedido del colegio, por orden judicial o por fuerza mayor.
  • No existe una ley que prohíba el ingreso policial a escuelas; la única prohibición expresa rige para las universidades nacionales, por el artículo 31 de la Ley de Educación Superior.
  • En 2018, la Resolución 86/2018 del Ministerio de Seguridad porteño aprobó un protocolo de ingreso a escuelas que nunca se publicó en el Boletín Oficial.
  • En abril de 2026, tras las amenazas de tiroteos, la Ciudad ya había dispuesto que los directivos permitieran el ingreso policial ante una denuncia.
  • Ademys y UTE rechazaron el nuevo protocolo por criminalizar a las adolescencias.

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